El “dólar verde” toma fuerza: la soja sube y Argentina se juega una carta clave

La oleaginosa recupera terreno en Chicago y vuelve a acercarse a una zona que el mercado sigue con atención. Para Argentina, el dato puede convertirse en una oportunidad

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La soja volvió a encender una señal alcista en los mercados internacionales. En Chicago, el contrato más activo llegó a ubicarse en torno de los US$ 450 por tonelada, recuperando niveles que no mostraba desde fines de julio y reabriendo una pregunta que interesa especialmente a la Argentina: ¿puede el campo volver a transformarse en una fuente más potente de dólares para la economía?

El movimiento no responde a un único factor. El mercado comenzó a incorporar una mayor dosis de incertidumbre sobre la cosecha estadounidense, mientras que, por el lado de la demanda, China volvió a aparecer con fuerza como comprador de soja de Estados Unidos.

La referencia de US$ 450, de todos modos, debe leerse con cuidado: se trata de un valor nominal y no constituye un récord histórico de la oleaginosa. El atractivo actual está en que representa una recuperación importante frente a los niveles que había mostrado el mercado durante las semanas anteriores.

El clima vuelve a mover el tablero

Uno de los principales motores del rebote aparece en Estados Unidos, donde el mercado empezó a prestar nuevamente atención al estado de los cultivos.

El último dato citado por El Cronista ubicó en 61% la proporción de soja estadounidense en condiciones buenas o excelentes, un punto menos que la semana previa y en el nivel más bajo para esta época del año desde 2023. Al mismo tiempo, el Pro Farmer Crop Tour comenzó a aportar información sobre los rindes potenciales en distintas zonas productivas.

La clave, sin embargo, está en que todavía no existe confirmación de una cosecha estadounidense significativamente menor.

Ese es precisamente el combustible de la volatilidad: el mercado empezó a pagar una prima por el riesgo climático, pero todavía no tiene certeza de que vaya a producirse un shock de oferta.

China vuelve a comprar y le da oxígeno al precio

Del otro lado aparece el segundo gran argumento alcista: la demanda.

China incrementó sus compras de soja estadounidense y, según los datos citados por El Cronista, habría participado con alrededor de 1,5 millones de toneladas dentro de las exportaciones semanales estadounidenses, mientras que operadores estimaban compras acumuladas por unos 7 millones de toneladas.

Para el mercado, la señal es relevante.

Después de meses en los que la abundancia de oferta mantenía contenido al precio, una combinación de demanda china + dudas sobre los rindes estadounidenses alcanza para modificar el equilibrio de corto plazo.

Y cuando el mercado de Chicago cambia de dirección, Argentina mira.

¿Qué significa para Argentina?

El impacto positivo es evidente, aunque no automático.

La soja disponible en Rosario se ubicaba alrededor de $507.000 por tonelada, acompañando sólo parcialmente la mejora internacional. La transmisión entre Chicago y el mercado argentino depende de múltiples factores: tipo de cambio, derechos de exportación, márgenes industriales, primas locales y ritmo de comercialización.

Ahí aparece uno de los puntos más interesantes para la economía argentina.

Una soja más cara aumenta potencialmente el valor de las exportaciones agroindustriales y mejora las condiciones para el ingreso de divisas. Pero para que ese efecto se materialice plenamente, el productor debe encontrar precios locales que incentiven una mayor venta de mercadería.

Y actualmente la comercialización continúa mostrando cierta lentitud.

El verdadero partido se juega en los dólares

Para el Gobierno, el movimiento de la soja llega en un momento particularmente sensible para las cuentas externas.

El agro tiene una importancia central en el ingreso de divisas y en la recaudación vinculada a las exportaciones. Para 2026, las estimaciones citadas por El Cronista proyectan US$ 4.613 millones de recaudación por retenciones del sector, de los cuales unos US$ 3.275 millones corresponderían a la soja.

Por eso, una mejora sostenida de los precios internacionales puede tener un efecto que va mucho más allá del productor.

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