El norte santafesino bajo agua: caminos cortados, animales en riesgo y productores aislados

En diálogo con Ecos365, el presidente de la Sociedad Rural de Vera, Carlos Chamorro, describió el panorama "malo" que afrontan los productores. Lo que viene, asusta

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La situación en el norte de Santa Fe continúa siendo crítica. En distintos sectores del departamento Vera, las lluvias acumuladas durante los últimos meses dejaron campos anegados, caminos comunales intransitables y productores que llevan meses con dificultades para conectarse.

Carlos Chamorro, presidente de la Sociedad Rural de Vera, describió ante Ecos365 un escenario que, lejos de mejorar después de los episodios registrados durante el otoño, se fue agravando por la persistencia de las precipitaciones y la dificultad para evacuar el agua acumulada.

“La situación no ha mejorado porque las lluvias siguieron sucediendo”, explicó Chamorro, al recordar que en abril se habían registrado precipitaciones extraordinarias, con registros que llegaron a los 400 milímetros en algunos distritos.

El problema, según detalló, es que después de aquellos eventos continuó lloviendo y el suelo ya no tuvo capacidad para absorber ni escurrir normalmente los nuevos aportes de agua.

“Ya con mucha agua acumulada, eso hizo que el agua no se escurriera normalmente”, señaló.

La Gallareta, una de las zonas más comprometidas

Uno de los puntos que concentra mayor preocupación es el distrito La Gallareta, ubicado en el sur del departamento Vera. Allí, las imágenes de productores retirando animales con el agua cubriendo los campos muestran la magnitud del problema. “Esa gente está muy complicada”, resumió Chamorro.

De acuerdo con su explicación, parte del agua acumulada en sectores del departamento viene escurriendo hacia el sur, en dirección al arroyo Golondrina, que desemboca en el río Salado. El dirigente rural señaló que, según la información que maneja, un tapón en la zona de Recreo estaría dificultando el normal escurrimiento hacia el Salado y agravando el anegamiento.

A esto se suma un factor decisivo para las comunidades rurales: el deterioro de la red de caminos.

Cuatro meses con caminos comunales intransitables

“Los caminos comunales están detonados”, afirmó el presidente de la Sociedad Rural de Vera.

Chamorro aseguró que numerosos caminos quedaron afectados desde las lluvias de abril y que, en algunos casos, permanecen prácticamente intransitables cuatro meses después.

Mientras algunas rutas provinciales de calzada natural todavía permiten la circulación, la situación es muy diferente en los caminos comunales. “Estamos a cuatro meses de que hay gente que no tiene conexión”, advirtió.

El problema excede la dificultad cotidiana para trasladarse: en una zona productiva, los caminos son fundamentales para movilizar hacienda, ingresar insumos, sacar producción y garantizar el acceso de las familias rurales a servicios básicos.

Un año de lluvias extraordinarias

La dimensión del fenómeno también puede observarse en los registros acumulados.

Chamorro explicó que la media anual de precipitaciones en la zona ronda los 1.200 milímetros, mientras que en lo que va del año ya se acumularon aproximadamente 1.100 milímetros en algunos sectores, con lugares donde incluso la cifra sería superior.

El dirigente rural remarcó además que buena parte de las precipitaciones extraordinarias se produjo durante el invierno, una época en la que no es habitual semejante volumen de agua.

La preocupación ahora mira al futuro

El escenario genera preocupación no solamente por el agua que ya está sobre los campos, sino también por lo que pueda ocurrir durante los próximos meses.

“El panorama es malo. Los pronósticos no son buenos tampoco”, sostuvo Chamorro.

Según indicó, existe preocupación por un escenario de mayores lluvias hacia septiembre y octubre, con una expectativa de precipitaciones más abundantes hacia diciembre. Frente a esa posibilidad, el pedido del sector productivo pasa también por recuperar la capacidad de escurrimiento y circulación antes de que llegue una nueva etapa de precipitaciones.

En La Gallareta, la situación volvió a empeorar con las últimas lluvias. Chamorro señaló que en la zona de El Palmar, dentro del distrito, se registraron entre 60 y 70 milímetros durante la noche previa a la entrevista.

El agua, entonces, vuelve a ganar terreno en un departamento que todavía no logró recuperarse de las lluvias anteriores.

Y mientras los productores miran el cielo, el desafío más urgente sigue estando en tierra: que el agua pueda salir, que los caminos vuelvan a ser transitables y que las familias rurales recuperen la conexión que perdieron hace meses.

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