Claves del día: Milei llega a Rosario, la economía sorprende y el riesgo país enciende otra alarma

Los números macro mejoran, pero el bolsillo cuenta otra historia: deuda récord en electrodomésticos, alimentos más caros en la región y bonos bajo presión. Vaca Muerta aparece como salvavidas mientras Milei vuelve a la Bolsa de Comercio de Rosario

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La actividad volvió a crecer y superó las expectativas, Vaca Muerta empuja las exportaciones y las reservas están en máximos de siete años. Pero, simultáneamente, el riesgo país acumula una escalada superior al 20% en agosto, los hogares muestran crecientes dificultades para pagar sus deudas y el comercio de electrodomésticos enfrenta niveles de morosidad inéditos.

En ese escenario, Javier Milei llegará hoy a Rosario para participar del acto por el 142° aniversario de la Bolsa de Comercio, una tribuna particularmente significativa para el Gobierno por la presencia del agro, el mercado de capitales y buena parte del empresariado de la región.

Será la tercera visita consecutiva de Milei al aniversario de la Bolsa desde que asumió la Presidencia: estuvo en 2024, regresó en 2025 y volverá a hacerlo este viernes.

La economía volvió a crecer y sorprendió al mercado

Milei llegará a Rosario con un dato que seguramente formará parte del argumento oficial para defender el rumbo económico. El Estimador Mensual de Actividad Económica registró en junio un crecimiento de 0,8% respecto de mayo, bastante por encima del 0,3% que esperaban varios economistas.

En la comparación interanual, la actividad avanzó 2,7%. El dato adquiere mayor relevancia porque abril y mayo habían mostrado retrocesos mensuales y comenzaban a alimentar interrogantes sobre la velocidad de la recuperación. Minería encabezó el crecimiento interanual, seguida por el sector agropecuario.

El primer semestre terminó así con una expansión acumulada del 1,9%, aunque detrás del promedio continúa apareciendo una economía con velocidades muy diferentes.

La contracara: cuatro ramas de actividad se quedaron en terreno negativo respecto con el primer semestre de 2025. “Otras actividades de servicios comunitarios, sociales y personales” tuvo una caída marginal, de 0,1%, mientras que comercio mayorista, minorista y reparaciones bajó 1,2% y administración pública se contrajo 1,4%.

Pero la peor parte se la llevó un sector que tiene fuerte impacto en el empleo: la industria manufacturera, que se achicó 1,9% en la comparación semestral. El resultado confirma una tendencia que distintos indicadores privados y oficiales vinieron señalando que la producción fabril sigue desde hace meses con retrocesos interanuales, con una dinámica marcadamente desigual entre ramas.

Vaca Muerta se transforma cada vez más en la gran fábrica de dólares

Uno de los motores que está cambiando estructuralmente las cuentas externas argentinas es la energía. En julio, el país consiguió un superávit comercial de US$2.115 millones, producto de exportaciones por US$8.854 millones e importaciones por US$6.739 millones.

En los primeros siete meses del año, el saldo positivo llegó a US$15.821 millones, un crecimiento del 366% frente al mismo período de 2025. Una porción central de esa mejora tiene nombre propio: Vaca Muerta.

El fuerte crecimiento de las exportaciones energéticas está modificando la histórica restricción externa argentina y comienza a funcionar como uno de los principales proveedores de divisas genuinas de la economía.

Incluso en una jornada internacional adversa, las compañías vinculadas con energía estuvieron entre las pocas argentinas que resistieron en Wall Street. YPF avanzó 1,6%, Vista Energy 3,1% y Transportadora Gas del Sur 2,5%.

El riesgo país vuelve a preocupar

La contracara aparece en los bonos. El riesgo país terminó en torno de los 532 puntos básicos, el mayor nivel de los últimos tres meses. Más preocupante todavía es la tendencia: el indicador acumula una suba de aproximadamente 21% durante agosto y los activos argentinos llevan 13 ruedas consecutivas en retroceso.

Parte del problema viene de afuera. Las tasas largas de Estados Unidos volvieron a subir, el rendimiento del Treasury a diez años alcanzó 4,70%, el petróleo se encareció por las tensiones con Irán y Wall Street atravesó otra jornada negativa.

Pero Argentina amplifica esos movimientos por sus propios riesgos. Los bonos soberanos llegaron a perder hasta 1,5% y el aumento del riesgo país vuelve a encarecer el costo potencial de financiamiento del Estado y de las empresas argentinas.

Es una contradicción importante para seguir: mejoran varios fundamentos macroeconómicos, pero todavía no alcanza para convencer plenamente al mercado de deuda.

Las reservas tocaron máximos de siete años

El Banco Central consiguió otra señal positiva. Compró US$89 millones en el mercado y las reservas brutas aumentaron unos US$340 millones hasta alcanzar aproximadamente US$50.342 millones, el nivel más elevado en siete años.

Pero sostener la estabilidad cambiaria también comienza a mostrar costos. La tasa overnight, que hasta hace poco se ubicaba cerca del 20% anual, comenzó a moverse entre 26% y 28%, mientras también aumentaron las tasas pagadas por los depósitos a plazo fijo.

Y cuando el crédito se encarece en una economía donde muchas familias ya están endeudadas, aparece otro problema.

Electrodomésticos: la mora llega a niveles explosivos

El negocio de los electrodomésticos está convirtiéndose en uno de los mejores termómetros de las dificultades del consumo.

La morosidad de los clientes de las casas especializadas habría alcanzado aproximadamente el 50%, por encima de los registros de bancos y otras entidades financieras.

Las diferencias entre cadenas son enormes: los atrasos rondan el 39% en Frávega, 43% en Megatone y 48% en Cetrogar, mientras que en Coppel llegarían aproximadamente al 70%.

El problema no termina allí. En determinados esquemas de financiación, el costo financiero total supera el 800% anual, mientras cerca de siete millones de personas habrían quedado fuera del circuito formal del crédito.

Ni siquiera el Mundial consiguió cambiar de manera estructural la tendencia. Y la venta online, que durante años apareció como el refugio natural del retail, tampoco alcanza.

El enemigo que llega en una caja desde el exterior

Las cadenas tradicionales enfrentan simultáneamente otro cambio estructural: las compras puerta a puerta. Las importaciones mediante courier cuadruplicaron su participación en electrónica y aparecen productos con precios hasta 54% inferiores a los locales. En algunos segmentos relevados, este canal ya representaría alrededor del 40% de las ventas.

La combinación resulta explosiva: consumidores con menor capacidad de financiamiento, alta morosidad, locales físicos costosos y competencia directa de productos importados más baratos.

El resultado ya empieza a observarse en cierres de sucursales en Santa Fe, Córdoba y Río Negro.

Y llenar el changuito también resulta más caro en la Región Centro

Para Santa Fe aparece además otro dato incómodo. Un relevamiento elaborado a partir del indicador Sepa: Pulso Regional de Precios, del Centro de Estudios Cuantitativos en Negocios de la Universidad de San Andrés, ubica a la Región Centro como la segunda zona más cara del país, detrás de la Patagonia.

En el promedio de los últimos cinco años, sus precios estuvieron 0,9% por encima del promedio nacional. Pero cuando la comparación se realiza contra el AMBA, la diferencia se acerca a tres puntos porcentuales.

La brecha resulta particularmente marcada en productos de limpieza —donde puede alcanzar 17 puntos—, frutas y verduras, lácteos y almacén. Carnes y pescados, en cambio, muestran una relación más favorable para la región.

Hay una salvedad importante: el indicador incluye a La Pampa dentro de la Región Centro y esa provincia empuja considerablemente el promedio hacia arriba. Santa Fe, individualmente, aparece apenas 0,2% por encima del promedio nacional, mientras Córdoba se ubica 1,8% debajo.

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