Bailarines de una comparsa correntina fueron echados tras protagonizar una coreografía en la que simularon violar en manada a una muñeca inflable. Rápidamente, las imágenes del momento se viralizaron y se multiplicaron las críticas. El hecho sucedió en pleno carnaval de Corrientes.

El diario Página 12 informó que el viernes pasado, en la primera noche del carnaval de Corrientes, en pleno corsódromo Nolo Alías, de la capital provincial, bailarines que formaban parte de la comparsa Copacabana, una de las más antiguas que está celebrando por estos días sus 60 años en el tradicional festejo correntino, protagonizaron una escena repudiable.

De acuerdo a lo que trascendió, tiraron una muñeca inflable de tamaño real desde el público y 9 bailarines empezaron a rodearla al ritmo de la música como si la estuvieran acosando, fingiendo una violación en manada.

La viralización de las imágenes en redes sociales y el repudio generalizado que despertó el video, generaron una rápida reacción. Ayer, la secretaria general de Copacabana anunció que los nueve, que forman parte de un bloque denominado “Los Malandras”, fueron expulsados de la comparsa.

"No vamos a permitir que esto suceda en nuestra comparsa y menos faltarle el respeto a una mujer", afirmó la secretaria general de Copacabana, Susana Pereyra, en diálogo con ellitoral.com.ar.

"Los sancionamos y los echamos; nunca más van a bailar en la comparsa Copacabana". Y agregó "que es una época de carnaval y que se hacen bromas, pero no de este tipo, por eso tomamos esta decisión drástica".

La escena protagonizada por los malandras perpetra violencia simbólica, probablemente, la causante de todas las demás violencias machistas. La ley 26.485 de protección integral contra la violencia hacia las mujeres la define así en su artículo 5°: “La que a través de patrones estereotipados, mensajes, valores, íconos o signos transmita y reproduzca dominación, desigualdad y discriminación en las relaciones sociales, naturalizando la subordinación de la mujer en la sociedad”.

“Hay que saludar esa decisión que se tomó, pero hay que decirlo, se tomó luego de que tuvo trascendencia y repercusiones nacionales lo que había sucedido. Pero también hay que decir que esta naturalización de la violación, de las vejaciones sexuales, del derecho a humillar, no son hechos aislados en Corrientes”, apuntó en diálogo con Página|12 la ex diputada nacional por Corrientes Araceli Ferreyra. Y consideró que el episodio “hay que ubicarlo en el entramado de una provincia cada vez más conservadora donde las mujeres somos cotidianamente víctimas de innumerables violencias machistas, muchas de índole y contenido sexual, donde niñas de 10, 11 o 12 años son violadas recurrentemente por hombres de sus entornos, son obligadas a parir, se le niega el derecho a la interrupción legal del embarazo porque dicen que una nena de esa edad da consentimiento válido para una relación sexual. E incluso, el ministro de Salud fue involucrado en una escena en un hotel con mujeres sometidas a trata sexual y menores de edad y al día de hoy sigue siendo ministro. Esa es la Corriente que duele en el momento en que ese cuadro recorre el escenario mayor de una de las fiestas más importantes de la provincia. El espíritu carnavalero no es compatible con este tipo de prácticas, pero hay que decir que no se trató de un hecho aislado, sino que es una situación constante y reiterada la que se vive en esta corriente feudalizada”, describió Ferreyra.