La idea de atacar al Congreso de Estados Unidos el seis de enero pasado fue coordinada con varias semanas de antelación en foros de internet y redes sociales, según el FBI.

Los gigantes tecnológicos, por su parte, defienden su autoridad para moderar los contenidos y luchan por sostener la ley que los exime de responsabilidades por las publicaciones de usuarios.

"Se nos ocurrió ocupar el 6 de enero las afueras del Capitolio", escribieron el 23 de diciembre los líderes del movimiento pro Donald Trump Stop the Steal ("Paren el robo") en la red social Parler, de acuerdo a un rastreo realizado por la organización sin fines de lucro ProPublica.

En ese momento, el entonces presidente insistía con la idea de un "fraude electoral" en la justicia, a pesar de que no presentó ninguna prueba, y llamaba a sus seguidores a que defendieran el país de la "agresión y asedio coordinado" por los demócratas.

Pero ese tipo de mensajes no circularon solamente en esa plataforma vinculada a los sectores más conservadores del Partido Republicano.

Ya una semana después de los comicios, el 10 de noviembre, en el grupo de Facebook llamado "Patriot Riders" se llamó a "colgar a los traidores" y se subió la imagen de una horca, la misma que usaron algunos de los seguidores del magnate durante el asalto, indicó el centro de investigación Tech Transparency Project.

Los posteos en redes sociales vinculados con el ataque fueron investigados por el FBI.

"Los llamados a ocupar el Congreso aumentaron en Facebook en las semanas previas a los mortíferos disturbios en el Capitolio, sin ocultar los objetivos del evento. Se escribieron dos listas de eventos de 'ocupación' diferentes en una tipografía de estilo nazi y comenzaron a circular en diciembre", concluye el informe del centro especializado.

Todos estos posteos fueron investigados por el FBI después del ataque, incluyendo un mapa publicado en Internet que describe los puntos de encuentro de la llamada "Caballería MAGA", en referencia a la sigla del eslogan trumpista Make America Great Again ("Haga a Estados Unidos grande nuevamente"), que luego se movilizó a Washington DC.

Durante el asalto, los mensajes continuaron: un miembro del grupo paramilitar Oath Keepers, identificado como Edward Caldwell, utilizó Facebook Messenger para instar a "tomar el castillo", mientras chateaba con otros violentos para conocer la ubicación de los legisladores que escapaban del recinto y de sus oficinas.

Las redes sociales en la mira


Mark Zuckerberg, Sundar Pichai y Jack Dorsey, los respectivos jefes de Facebook, Google y Twitter, fueron citados a fines de marzo por la Cámara de Representantes para que expliquen cómo moderan estos discursos extremistas que circulan en sus plataformas.

Durante la audiencia, realizada de forma virtual por el coronavirus, el legislador Mike Doyle le preguntó a todos los directores ejecutivos si sus empresas eran en parte responsables de los disturbios en el Capitolio, y los presionó para que respondieran con un sí o no.

Solo Dorsey, creador y responsable de Twitter dijo que sí, pero también agregó que "hay que tener en cuenta todo el ecosistema, no solamente los sistemas tecnológicos", informó el diario The Washington Post.

Los CEO de las principales tecnológicas tuvieron que declarar frente al Congreso por su responsabilidad en cuanto al manejo de los contenidos.

El debate de fondo es la reforma de la llamada sección 230, que deslinda a las plataformas de Internet de casi cualquier responsabilidad del contenido que publiquen los usuarios.

Trump fustigó esa normativa cuando las redes sociales, especialmente su favorita Twitter, empezaron a etiquetar sus mensajes como "engañosos".

Su sucesor, Joe Biden, ya dijo que le gustaría modificarla para aumentar la moderación de contenidos ante mensajes extremistas y noticias falsas.