Un equipo de profesionales de distintas ramas de la salud completó exitosamente una intervención para desobstruir la válvula aórtica del corazón de un feto de 32 semanas, mediante un procedimiento quirúrgico poco frecuente que requiere un alto grado de preparación y solo se realiza en 15 centros en todo el mundo.  

Obstetras, cardiólogos, neonatólogos, anestesiólogos, hemodinamistas e instrumentadores llevaron a cabo la práctica quirúrgica de difícil resolución en una paciente de 32 años, quien cursaba el octavo mes de embarazo y fue atendida mediante un trabajo conjunto entre la Fundación Hospitalaria y el Hospital Italiano de Buenos Aires.  

El diagnóstico de la paciente era "estenosis aórtica crítica", un trastorno que constituye el tres por ciento de las cardiopatías congénitas y representa una de las afecciones de posible tratamiento prenatal en casos seleccionados. 

"Consiste en una obstrucción severa a la salida del ventrículo izquierdo hacia la aorta. Afecta el flujo normal de la sangre por el corazón. Sucede cuando el lado izquierdo del corazón del bebé no se forma correctamente mientras se desarrolla durante el embarazo", explicó Pablo Marantz, cardiólogo infantil y director médico de Fundación Hospitalaria.  

Para la intervención resultaron fundamentales tanto el diagnóstico oportuno como la logística de traslado de la paciente desde la ciudad de La Plata, como así también la tecnología que posibilita una técnica concreta y segura que es llevada a cabo por un equipo multidisciplinario con un alto grado de preparación. 

Si la afección no es detectada a tiempo, el bebe nace con hipoplasia del ventrículo izquierdo, una condición que evita que el músculo cardíaco se desarrolle correctamente haciendo que pierda la capacidad de bombear sangre.

La mayoría de los niños que sufren esta clase de problemas mueren antes de nacer, y los que sobreviven al parto difícilmente superan las 24 horas de vida.

La intervención, que se realizó el pasado 18 de diciembre y duró una hora y media, consistió en introducir una aguja en el abdomen materno para llegar al feto con el objetivo de insertar un catéter balón con el cual se dilata la válvula aórtica.  

La cirugía contó con el aporte profesional de Esteban Vázquez, Sofía Grinenco, Mercedes Sáenz Tejeira, Lucas Otaño, Horacio Aiello, Maximiliano Arias, Sol Valese, José Luis Pibernus, Vitorio Lucini, Miguel Micheli, María Junes; y las instrumentadoras Romina Iannone e Ingrid Nawrot.