Este semana, está previsto que declaren en los tribunales de Comodoro Py, de Buenos Aires, las cuatro mujeres que financiaron dos operaciones inmobiliarias del jefe de Gabinete, Manuel Adorni. Este lunes, dan testimonio Graciela Molina de Cancio y Victoria Cancio. En tanto que este miércoles, se esperan las declaraciones de Beatriz Alicia Viegas y Claudia Bibiana Sbabo.
Las mujeres son las acreedoras de hipotecas de los dos departamentos que compró el también vocero, en el marco de la causa por presunto enriquecimiento ilícito del jefe de Gabinete que investiga el fiscal Gerardo Pollicita.
Este lunes, se presentarán Graciela Isabel Molina y Victoria María José Cancio, madre e hija, quienes le habrían prestado 100 mil dólares a Adorni en un hipoteca sobre su primer departamento, ubicado en la avenida Asamblea, en Parque Chacabuco.
En tanto que el miércoles 15, será el turno de las jubiladas Beatriz Alicia Viegas y Claudia Bibiana Sbabo, quienes le habrían vendido al jefe de Gabinete el departamento de la calle Miró, en Caballito, por un adelanto y una hipoteca a saldar sin intereses.
La casa en el country
Molina de Cancio y Cancio figuran como acreedoras de Adorni, dado que ambas le habrían otorgado una hipoteca “no bancaria” 100.000 dólares (85.000 y 15.000, respectivamente) para la compra del inmueble que posee sobre la avenida Asamblea, el mismo día en que la esposa del funcionario, Bettina Angeletti, adquirió otra propiedad en el country Indio Cua, en Exaltación de la Cruz, detalla Noticias Argentinas
Según la escribana Adriana Nechevenko, que validó las firmas de ambas viviendas, negó que existieran préstamos de dinero en efectivo y aseguró que las operaciones se produjeron dentro de un marco “normal”, donde no hubo ninguna “irregularidad”.
Según su testimonio, la operación se pactó como una compra a pagar en cuotas, lo que sería un financiamiento directo de los vendedores, y no como un préstamo de capital externo.
Por su parte, Pollicita busca determinar si estos préstamos fueron legítimos o si se utilizaron para ocultar el origen de los fondos, dado que el precio de compra del departamento, que es de 230.000 dólares, estaría por debajo de los valores de mercado.



