Con una disputa cabeza a cabeza por el segundo lugar que definirá el balotaje del próximo 7 de junio, la derechista Keiko Fujimori se mantiene en el primer puesto con el 17,04 % de los votos, mientras que el izquierdista Roberto Sánchez alcanza el 12,07 % y desplaza por estrecho margen al ultraderechista Rafael López Aliaga, que queda tercero con el 11,84 %, según el 91,6 % del escrutinio oficial.
La paridad en los resultados mantiene abierta la definición de quién enfrentará a Fujimori en la segunda vuelta, en un escenario marcado por la fragmentación del voto y una diferencia de apenas décimas entre el segundo y el tercer lugar.
En ese contexto, López Aliaga presentó este miércoles un recurso ante el Jurado Nacional de Elecciones para que se suspenda la proclamación de los resultados, al denunciar —sin presentar pruebas— un supuesto fraude y una “afectación al derecho al voto de más de 600.000 ciudadanos” por demoras logísticas en la apertura de mesas, principalmente en Lima.
El candidato de Renovación Popular solicitó específicamente frenar la proclamación del segundo y tercer puesto y reclamó que el organismo electoral establezca mecanismos para garantizar el voto de unos 608.000 electores presuntamente afectados. Según argumentó, los problemas logísticos provocaron un incremento del ausentismo, que pasó del 13,35 % en 2016 al 20,14 % en esta elección.
En paralelo, endureció su discurso y advirtió que no aceptará los resultados, incluso si le fueran favorables. También convocó a sus seguidores a una “marcha multitudinaria” y a una eventual “insurgencia civil” si, según sostuvo, “se consuma el fraude”.
Desde el oficialismo electoral, Fujimori le exigió que presente pruebas y remarcó que no se puede alentar ese tipo de llamados en democracia.
En tanto, Sánchez celebró haber alcanzado la segunda mayor votación, agradeció al “pueblo milenario” y a la “Pachamama”, y pidió respetar el resultado electoral, al tiempo que instó a presentar evidencias concretas ante cualquier denuncia.



