El intendente de Rosario, Pablo Javkin, confirmó que el municipio está evaluando la incorporación de colectivos impulsados a gas natural comprimido (GNC) como alternativa para aliviar la estructura de costos del sistema de transporte urbano.

Hubo aumentos de combustible muy por encima de la inflación y además estaba la paritaria que había que afrontar. Siempre con la preocupación de que no baje el número de pasajeros”, señaló en De boca en boca (Radio 2) el jefe municipal al explicar el escenario que enfrenta el sector.

Javkin remarcó que cada decisión vinculada a la tarifa se toma teniendo en cuenta que el valor técnico del sistema no es el que efectivamente paga la mayoría de los usuarios. “Uno toma la decisión sabiendo que tenemos un sistema donde el precio del sistema no es el que la mayoría de los usuarios tiene que pagar y eso es un colchón”, explicó, en referencia al esquema de subsidios que amortigua el impacto en el boleto.

El intendente puso el foco en el peso que tiene la energía dentro de la estructura de costos. “Una de mis grandes preocupaciones es esa, porque tanto el impuesto a los combustibles como los combustibles en la Argentina vienen aumentando muy por encima de la media. Cuando uno lo mira en perspectiva, el combustible impacta directo en el costo”, advirtió.

En ese marco, confirmó que el Ejecutivo local ya inició conversaciones para avanzar en esa línea. “Estamos trabajando en la búsqueda de incorporar unidades a gas que nos permitiría mejorar mucho la ecuación en el costo del colectivo”, sostuvo. Según detalló, las gestiones incluyen diálogo con la otra empresa concesionaria del sistema (Rosario Bus) y el análisis de “algunas facilidades que necesitaríamos para ir a colectivos a gas”.

Una tendencia que ya se implementa en otras ciudades

La posibilidad de sumar unidades a GNC en Rosario se inscribe en una tendencia que ya comenzaron a recorrer otras capitales del interior. Tanto Córdoba como Mendoza avanzaron en los últimos años con la incorporación de colectivos impulsados a gas, en el marco de estrategias orientadas a reducir costos operativos y disminuir el impacto ambiental.

     

En Rosario, la discusión todavía está en etapa de evaluación, pero el diagnóstico oficial es claro: con subas sostenidas en los combustibles y presión sobre los subsidios, el componente energético se convirtió en un factor determinante para sostener la prestación sin afectar la cantidad de pasajeros ni trasladar toda la carga al precio del boleto.

La definición final dependerá de las condiciones técnicas, financieras y contractuales, pero el municipio ya puso sobre la mesa una alternativa que podría modificar la matriz energética del transporte urbano local.