El ataque a tiros de un adolescente de 15 años que mató a un compañero de 13 e hirió a otros este lunes a la mañana en la escuela N° 40 Mariano Moreno de San Cristóbal no es un caso aislado. En esa pequeña comunidad del centro-norte santafesino hubo una salvaje agresión a Delfina, también de 15, a quien una patota le desfiguró la cara en enero pasado, además de otras peleas y hechos de violencia registrados en la misma institución educativa.
El caso de Delfina ocurrió el jueves 1º de enero. Salió de su casa rumbo a un quiosco del barrio. Allí fue rodeada por dos varones y tres mujeres, algunos armados con cuchillos. Fue acorralada y atacada, recibiendo cortes en el rostro mientras intentaban herirla en el cuello.
“La intención principal era cortarle el cuello. La querían matar”, afirmó su madre. El hecho generó una fuerte conmoción social y reavivó el reclamo por mayor control y respuestas firmes ante hechos de extrema gravedad.
Según relató la mamá de la víctima a Rosario3, Luciana N., el ataque fue el desenlace de un prolongado calvario marcado por bullying, amenazas y persecuciones constantes.
Su hija venía siendo hostigada desde hacía meses, tanto en espacios públicos como a través de redes sociales, donde —según denunció— los agresores se jactaban de golpear a otros jóvenes y difundir los videos como trofeos.
La mujer contó que otras jóvenes se vieron obligadas a abandonar la ciudad por temor a sufrir ataques similares.
Días más tarde, se confirmó que un joven de 18 años y dos adolescentes punibles fueron imputados como coautores de una tentativa de homicidio, mientras que otras dos personas menores de edad -no punibles- quedaron bajo la órbita de organismos de protección provincial.
Sin embargo, ese no fue el único episodio en esa pequeña localidad de 15 mil habitantes en el centro de Santa Fe, 350 kilómetros al norte de Rosario.
Unas semanas antes, en noviembre de 2025, otra chica (de nuevo de 15 años) fue atacada y filmada a la salida de la escuela. Su abuela grabó un video con un pedido que se viralizó.
La mujer rompe en llanto en un posteo para denunciar no solo la brutal agresión que sufrió la adolescente sino también la falta de empatía de quienes filmaron y fueron testigos del episodio. “Me preocupa la violencia con la que crecen los adolescentes”, dijo y se preguntó: “¿Qué nos está pasando como sociedad?”.
"Había señales de alerta"
El secretario de Gobierno de la Municipalidad de San Cristóbal, Ramiro Muñoz, confirmó que trabajaron "en casos anteriores" vinculados a la violencia en esa escuela normal superior o entre alumnos (el ataque a Delfina ocurrió en la calle cuando iba a un kiosco).
Antes de eso, hubo otro ataque en noviembre de 2025. Pero la escalada venía de antes: "Hay una primera agresión que es anterior y no es a Delfina sino a una compañera. Ahí nosotros tomamos intervención", dijo.
"Tampoco fueron esas las únicas situaciones sino las que se conocieron y también hubo en otros establecimientos", dijo a Radio Con Vos y habló de un trabajo de las áreas de Niñez y Género, porque la mayoría de los casos eran entre o con chicas como protagonistas.
El funcionario municipal reconoció que, sin estigmatizar a esa escuela en particular, "había señales de alerta" sobre un clima de violencia creciente.
Ahora, tras el ataque de este lunes, surgieron testimonios cruzados sobre la existencia de situaciones graves de bullying y violencia alrededor del tirador. Axel, que cursa el 4º año de la secundaria y es amigo del agresor, dijo que el adolescente "no es problemático y no tuvo problemas de conducta ni de aprendizaje”.
Mientras que Santiago, otro alumno de 15 años, afirmó a la enviada especial de El Tres que “fue algo muy grave y me dio mucho miedo”. Y advirtió: "El bullying es malísimo, no me gusta nada, veo que hay muchos chicos afectados”.



