El reclamo de soberanía de Javier Milei sobre las Malvinas, las acciones contra las petroleras en esas islas y las recientes declaraciones de Donald Trump sobre la disputa han elevado la tensión entre Argentina y el Reino Unido, pero entre los isleños la sensación es muy distinta: hastío ante una historia que se repite.

Administradas por el Reino Unido desde su ocupación en 1833 y reclamadas desde entonces por Argentina, las Malvinas han sido durante casi dos siglos fuente de discrepancias entre ambos países, que llegaron a enfrentarse por el archipiélago en la guerra de 1982.

Los primeros años del Gobierno de Milei fueron de relativa distensión, un escenario que cambió con el renovado impulso del mandatario al reclamo de soberanía y las medidas adoptadas en las últimas semanas.

En las islas, este rebrote de tensión contrasta con la tranquilidad de una población acostumbrada a convivir con una disputa que alterna períodos de calma con otros de renovada fricción.

"Diría que en general la gente está hastiada. Ya hemos vivido esto, es un tema constante, así que no estamos especialmente preocupados", dice a EFE Janet Robertson, exintegrante de la Asamblea Legislativa de las Malvinas y quien recuerda episodios similares durante las últimas décadas.

La estatua de Margaret Thatcher en Puerto Argentino. (EFE)
La estatua de Margaret Thatcher en Puerto Argentino. (EFE)

Las Malvinas como distracción

Con respecto al repentino giro de Milei, quien en el pasado llegó a reconocer su admiración por Margaret Thatcher, Robertson opina que "era inevitable que ocurriera en algún momento" y considera que es una "distracción" ante las dificultades que enfrenta el mandatario para reactivar la economía argentina.

"El tema de las Malvinas siempre se enfatiza cuando las cosas están difíciles internamente", argumenta.

El cambio de postura ocurrió a inicios de este mes, cuando Milei se refirió a las Malvinas como "la causa más importante y sagrada" de los argentinos, después de que Donald Trump amenazara con revisar la histórica neutralidad estadounidense sobre la disputa en medio de su campaña de presión a Londres para aumentar su gasto en defensa.

El presidente argentino anunció después el endurecimiento de las sanciones contra las petroleras que operan en las islas sin autorización de Buenos Aires, a lo que el Reino Unido respondió que su compromiso es "absoluto e inquebrantable" con los isleños, quienes decidieron, por abrumadora mayoría, seguir perteneciendo a Reino Unido durante un referéndum celebrado en 2013.

Consultados por EFE, habitantes de las islas restaron importancia a los anuncios de Milei y coincidieron en que es difícil que se modifique la situación.

"No creo que las sanciones vayan a suponer una gran diferencia porque se basan en una ley que lleva 15 años en vigor y que no ha tenido un efecto disuasorio", subraya el periodista y comentarista político isleño Ronnie MacLennan Baird.

Se refiere a la ley de hidrocarburos aprobada en 2011 durante el Gobierno de Cristina Fernández (2007-2015), que obliga a las petroleras a contar con autorización argentina para operar en aguas que el país reclama como propias.

Milei busca agilizar los mecanismos para sancionar a estas empresas y reactivar la construcción de una base militar naval en el extremo sur del país, a unos 700 kilómetros de Malvinas, así como un proyecto de ley para endurecer las penas contra las petroleras y otras compañías que operen en las islas.

El periodista y comentarista político isleño Ronnie MacLennan Baird. (EFE)
El periodista y comentarista político isleño Ronnie MacLennan Baird. (EFE)

“No es más que ruido”

"La mayoría de la gente aquí entiende que no es más que ruido y, mientras tanto, tenemos que seguir adelante con nuestras vidas", continúa el analista, que cuenta que, en las islas, Argentina y sus sucesivos gobiernos son vistos como "vecinos ruidosos".

Según MacLennan Baird, hay mayor preocupación por cuestiones como los cambios que traerá el desarrollo petrolero, tanto a nivel económico como en lo social y ambiental.

La sensación de hastío –e incluso indiferencia– hacia los anuncios de Milei convive con la irritación de parte de la población por las afirmaciones de Trump, que consideran vuelven a convertir a las islas en una pieza de disputas políticas que les exceden.

Más hastío que preocupación en Malvinas ante la nueva presión argentina. (EFE)
Más hastío que preocupación en Malvinas ante la nueva presión argentina. (EFE)

La última declaración del presidente estadounidense se produjo el pasado sábado, cuando dijo que las Malvinas "son muy interesantes", enfatizó que Argentina y el Reino Unido están "enfadados" y se refirió a la posibilidad de un renovado conflicto: "Estoy seguro de que me llamarán para intervenir en ese desastre potencial, pero si lo hacen, probablemente podré solucionarlo".

Si bien MacLennan Baird reconoce que las palabras de Trump "cambian un poco la música de fondo", asegura que los isleños saben que no deben dar demasiado peso a todo lo que dice: "Ninguna de las personas con las que he hablado se está tomando demasiado en serio lo que Trump está diciendo. Dice muchas cosas", afirma.

Más que temor a un nuevo conflicto, el analista describe una sensación generalizada de frustración por ver a las islas una vez más en el centro de tensiones internacionales: "Estamos cansados de ser un juguete político, de ser peones en un tablero de ajedrez". 

Fuente: EFE / Pablo Duer