La zona de playa Bávaro, la más famosa de Punta Cana, se ha convertido en uno de los sectores con mayor desarrollo de la industria hotelera de este destino de República Dominicana, y actualmente son decenas las firmas internacionales que tienen presencia allí con hoteles de distintas categorías, que en el caso de la cadena española Meliá se agrupan dentro de un mismo complejo que, en total, suma más de 2.400 habitaciones.
Dentro de ese complejo, el hotel de máxima categoría es el Paradisus Grand Cana, un resort cinco estrellas ubicado a 15 minutos del Aeropuerto de Punta Cana que cuenta con 432 suites divididas en seis villas y destaca tanto por sus instalaciones como por la calidad de sus servicios y del trato de los 650 colaboradores que trabajan en sus distintos sectores.
En cuanto al diseño arquitectónico, la primera imagen que ven los turistas que llegan al Paradisus es la de su amplio y luminoso ingreso principal, en donde –al igual que en el resto del hotel– destacan el mármol y la madera como materiales principales.
Una vez dentro del lobby, los huéspedes se encuentran con un estanque dentro del cual hay peces y tortugas. A su alrededor se despliegan tanto restaurantes como otros de los espacios que el resort tiene a disposición de quienes se alojan allí, incluyendo desde la recepción hasta el spa. Y hacia el interior, la estructura se abre camino hasta el corazón del Paradisus: una inmensa pileta principal en el centro de un parque rodeado por los seis edificios en los que se encuentran divididas las suites, todo con un diseño circular inspirado en la plaza de San Pedro de Roma.
Un detalle importante sobre la propuesta del Paradisus es que se trata de un hotel pensado para recibir a familias. Además de las amplias suites que incluyen su propio jacuzzi privado en la terraza, los más chicos podrán aprovechar opciones como el parque acuático AquaZone, compartido con los demás hoteles de la cadena; y el Habitat Club, un espacio con actividades creativas como talleres de arte y clases de baile, todo dividido por edades.
Además, todos los huéspedes tienen acceso incluido al centro de entretenimiento Fun Republic, en donde hay actividades como minigolf y un circuito elevado con cuerdas y puentes.
Paquete preferencial
La cadena Meliá ofrece la posibilidad de contratar su paquete Family Concierge, que incluye beneficios como atención personalizada, acceso a bebidas premium y desayuno en un restaurante ubicado junto a la piscina.
También contempla un check in privado, en un espacio exclusivo con comida y bebidas para los huéspedes recién llegados, como por ejemplo un refrescante cóctel de piña, manzanas y especias sin alcohol.
Otra de las propuestas para huéspedes preferenciales es Destination, con experiencias de diseño como degustación de café y cacao en un rancho típico de República Dominicana.
En cuanto al spa, que cuenta con 14 cabinas para masajes y espacios con saunas, jacuzzis y la atención de terapeutas, este paquete incluye un circuito de aguas para relajarse.
También tienen un programa llamado Meliá Rewards para los huéspedes que deciden suscribirse a su sistema de fidelidad, por el que pueden acceder a promociones especiales, descuentos de hasta un 15% y puntos para canjear en cualquiera de los hoteles que la cadena tiene a nivel mundial.
Gastronomía local y del mundo
Como en todo all inclusive, la gastronomía tiene un protagonismo absoluto durante la estadía en el Paradisus, que cuenta con restaurantes de todo tipo.
Junto al estanque del vestíbulo se encuentran las mesas de Lemon Fish, con una carta que incluye ceviches de autor, tiraditos, pokes y tartares, además de desayunos especiales.
Para los amantes de la carne, la mejor opción es Sal, un steak house para disfrutar de cortes premium acompañados con guarniciones dominicanas.
Junto a este restaurante –y con el bar de tragos Nube de por medio– se ubica Tori, en donde se preparan platos de cocina fusión inspirados en la gastronomía japonesa, incluyendo desde piezas de sushi hasta preparaciones para las que se emplea la técnica teppanyaki, en la que el chef cocina sobre una plancha de acero frente a los comensales. En este último caso, el personal se encarga de ofrecer una experiencia completa que va más allá de la comida, interactuando con los comensales y haciéndolos partícipes de la elaboración de su cena.
Y para quienes quieran degustar auténticas preparaciones dominicanas, la mejor opción es Mangú, restaurante en el que se pueden probar platillos como mangunadas, sancocho y cocofongo, todo preparado por el famoso chef local Leandro Díaz y con una vista panorámica de la piscina y los jardines del hotel.
Sobre la playa, a donde se puede llegar caminando durante 10 minutos por los parques del complejo de Meliá (en donde hay más de 1.000 variantes de flores) o bien con uno de los transportes que funcionan las 24 horas, se ubica AguaMarina, el restaurante desde el que se puede almorzar disfrutando de las vistas al mar Caribe.
Además, el bufé Origen cuenta con todo tipo de opciones para desayunar, almorzar o cenar, ofreciendo una primera estación en la que siempre se encuentran menús dominicanos y varias más con platillos que van variando día a día para que los huéspedes puedan elegir comidas internacionales.
También hay otros espacios gastronómicos por conocer dentro del hotel, como un café de especialidad en el que también sirve helados junto a la piscina y el restaurante Kicks, pensado para poder ver transmisiones deportivas y divertirse con sus mesas de billar, además de comer platos típicos estadounidenses como hamburguesas o alitas de pollo.
Buena demanda a pesar del sargazo
Para los hoteles de Meliá en Punta Cana, los turistas argentinos se ubican entre los más importantes. Tal y cómo sucede en la industria turística de República Dominicana, la cantidad de argentinos que llegan a estos hoteles se ubica solo por detrás de Estados Unidos y Canadá.
Mynor Espinoza, director senior de operaciones de Meliá en República Dominicana, destaca el dato para resaltar la importancia que tiene la llegada de argentinos que “buscan diversión y playas limpias” a los hoteles de la cadena. La mención de las condiciones de las playas no es casual, ya que los actores de la industria turística de Punta Cana reconocen que “el sargazo es una afectación muy relevante” para la región.
Para reducir la acumulación de este tipo de algas en las costas, hay trabajadores que llevan a cabo una limpieza entre la medianoche y las 6 de la mañana, para así dejar las playas en condiciones.
Espinoza, que trabajó en Argentina durante cuatro en el Gran Meliá Iguazú, sostuvo que el primer trimestre del año fue “muy positivo” para los hoteles de Meliá en Punta Cana. “Tuvimos ocupaciones de un 90 o 95 por ciento promedio en cada uno de los hoteles, lo que quiere decir que durante gran parte del mes estuvimos con 100% de ocupación”, indicó.
Durante el segundo trimestre las ocupaciones promediaron un 80%, y de cara a la temporada baja –de agosto a octubre– su expectativa es que la demanda “no sea tan baja como años anteriores”. “Seguro andaremos en un promedio de 55 o 60 por ciento de ocupación, que para esos meses es muy positivo”, auguró.
El complejo hotelero de Meliá en la costa dominicana tiene un total de 2.465 habitaciones distribuidas en cinco hoteles: Meliá Punta Cana Beach y Zel Punta Cana (para huéspedes adultos y con concepto wellness); Meliá Caribe Beach Resort (orientado a familias); Paradisus Palma Real (cuyo diferencial es su salón para convenciones); y el Paradisus Grand Cana, un hotel también familiar pero con características de lujo.
En diciembre de 2025 hubo 11.000 personas en todo el complejo, de los cuales 4.470 fueron colaboradores. Por lo tanto, fueron más de 6.000 los huéspedes que pasaron por los hoteles de Meliá. “Es una ciudad completa”, describe Espinoza.



