Luego de 50 años sin haber sobrevolado la Luna, Artemis II marcó la vuelta de una misión tripulada estadounidense a la órbita del satélite natural con un vuelo específico por el lado oscuro donde los astronautas quedaron casi 50 minutos incomunicados con la Tierra. Ahora, la cápsula Orion regresa al planeta. Calculan que llegará el décimo día de misión.

Las cuatro personas que se encuentran en este viaje se convirtieron en los humanos que más lejos han viajado desde la Tierra, superando la distancia máxima registrada por la misión Apolo 13, de acuerdo con informes detallados por la agencia estadounidense.

Durante este martes, Orión abandonará la órbita lunar de forma gradual. Antes de ejecutar la maniobra de escape, los astronautas hablarán con los científicos encargados para dar sus impresiones iniciales luego del paso por la cara oculta de la Luna. Esta etapa incluirá una jornada menos exigente, lo que permitirá a la tripulación recuperar energías antes de enfrentar los próximos desafíos del retorno.

En el octavo día, se van a centrar en la preparación ante posibles episodios de radiación solar. Diseñarán refugios con los suministros disponibles en Orion y ejecutarán experimentos para medir la exposición a la radiación cósmica. Al cierre de la jornada practicarán el pilotaje manual de la cápsula, probando varios modos de control.

Por su parte, en la novena jornada, las operaciones van a girar en torno a los preparativos para la vuelta a la Tierra. Tendrán que revisar en detalle el protocolo de reingreso a la Tierra, verificar sistemas dedicados a la gestión de residuos y ensayar el uso de prendas de compresión para prevenir la llamada intolerancia ortostática. 

El décimo día será el final, donde los astronautas tendrán un trabajo más exigente para organizar la cápsula. Se tendrán que poner los trajes espaciales para la reentrada y coordinarán la separación del módulo de servicio antes de exponer el escudo térmico al reingreso atmosférico.

Cuando suceda esto, la nave enfrentará temperaturas de hasta 1.500 °C (2.732 °F), máximos que pondrán a prueba la integridad del vehículo y la eficacia de los materiales protectores. Luego de pasar esta etapa y superar la fricción, se desplegarán los paracaídas, que ralentizarán el descenso hasta llegar a un amerizaje seguro en el Océano Pacífico, donde los equipos de recuperación recibirán a la tripulación.