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Problemas sociales que atraviesan las escuelas

El libro "Hablemos de violencia" aporta elementos para impulsar una alternativa ante una imperiosa necesidad: mejorar la calidad de los espacios de socialización de niñas, niños y adolescentes
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"Hablemos de violencia. Problemas sociales que atraviesan las escuelas. Desafíos para docentes, padres y alumnos ", compilado por Andrea Kaplan y Yanina Berezán, está compuesto por una selección de textos que se presentaron originalmente en la segunda edición del Congreso Internacional sobre Conflictos y Violencia en las Escuelas (Buenos Aires, junio de 2012). El libro retoma un tema de gran preocupación: la violencia en las escuelas y su magnitud desbocada, su multiplicación y su profundización.

El lema del evento fue “Tensiones socioculturales entre niños, jóvenes y adultos”, partiendo del supuesto de que algunos lenguajes y ciertas prácticas de unos y otros son proclives a un distanciamiento entre generaciones que provoca malestar, incomprensión, fastidio y, en el extremo, episodios de agresión y maltrato. Estas situaciones también ocurren dentro de un mismo grupo etario en donde se discrimina, segrega u ofende a “otro”, estereotipado por sus diferencias respecto de un “nosotros” aglutinado y soberbio. En este sentido, podemos “pensar el conflicto como un modo de tramitar las diferencias generacionales entre profes y alumnos” (Brener) o cerrarnos sobre lo abismal de las divergencias para tomarlas como la fuente de una incomprensión infranqueable.

El libro parte de una premisa: la violencia parece haberlo invadido todo. Sus tramas no son nuevas pero sus intensidades, interrelaciones y ejecutores son distintos de los que signaron otras épocas. Y no dejan de sorprendernos.

Para resolver el problema de las violencias en la escuela, de la escuela y hacia la escuela debemos ser capaces de dialogar críticamente con los medios masivos de comunicación para reconocer y prevenir sus manipulaciones; revisar las pautas de estos medios y sus estímulos al consumo, abordando simultáneamente la complejidad del alcohol y otras adicciones, y atrevernos al desafío de educar en ciudadanía digital (aunque no seamos nativos digitales y los jóvenes sí). Para mejorar nuestras prácticas, en tanto padres y docentes, es imprescindible saber cómo operan los “contextos próximos” a la escuela y a la familia para descubrir qué situaciones las condicionan, aíslan y anulan.

Más información: Noveduc

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