Hay canciones que, con el tiempo, dejan de sonar igual, frases que antes parecían simples versos y que años después se transforman en señales. En pedidos de ayuda. En alguien gritando desde el dolor mientras miles de personas cantaban sin imaginar lo que estaba pasando detrás.

Eso es lo que siente Marina Charpentier cuando escucha muchas de las canciones de su hijo.

En diálogo con Rosario3, Marina habló como pocas veces del costado más oscuro de la fama, de las recaídas, del sufrimiento silencioso y de las marcas emocionales que dejaron tantos años acompañando a uno de los artistas más populares del país.

“Si vos escuchás la música de mi hijo habla todo el tiempo de sufrimiento, del dolor de alguien que no entiende qué le pasa, que quiere cambiar y no puede”, confesó.

Y quizás ahí aparece una de las frases más fuertes de toda la charla. Porque obliga a mirar hacia atrás y entender que muchas de las letras de Tan Biónica no eran solamente canciones generacionales o hits para estadios. Eran el reflejo de una pelea interna feroz. Durante años, Chano escribió sobre sentirse perdido, sobre caerse, romperse, intentar volver a empezar. Y mientras la fama explotaba alrededor suyo, había algo mucho más oscuro pasando por dentro.

 Marina junto a Chano algunos años atrás.
. Marina junto a Chano algunos años atrás. 

“Cuando la fama te llega muy joven y te llega todo junto… la música, la fama, las mujeres, el dinero… Es difícil. Realmente es difícil”, reflexionó.

Pero lejos de romantizar el exceso, Marina eligió hablar desde un lugar sumament. honesto del miedo, de la desesperación, de convivir con la posibilidad constante de perder a un hijo, y también del enorme prejuicio social que todavía existe alrededor de las adicciones. “Mi hijo está enfermo; si tuviera cualquier otra enfermedad lo acompañaría y ¿por qué no en esta?”, expresó.

La frase golpea porque corre el foco del escándalo y lo pone donde muchas veces cuesta mirar: en la enfermedad y en el sufrimiento real de las familias.

Durante años, Marina decidió exponerse públicamente, contar lo que vivían y acompañar a otras personas que atraviesan situaciones similares. Lo hizo incluso cuando ella misma estaba destruida emocionalmente. “Yo siempre digo que no es lo que nos pasa, sino lo que hacemos con lo que nos pasa”, aseguró. Y esa idea terminó convirtiéndose en un motor para transformar su dolor en ayuda concreta para otros.

Además de acompañar públicamente el proceso de recuperación de su hijo, Marina transformó esa experiencia en un fuerte trabajo social y de concientización sobre salud mental y consumos problemáticos. Desde hace años brinda charlas en distintas ciudades del país, participa en encuentros con familias y comparte herramientas para atravesar situaciones de adicción, poniendo el foco en la escucha, la contención y la importancia de pedir ayuda a tiempo. Ese recorrido también quedó plasmado en La vida es hoy, el libro donde relata en primera persona el dolor, el miedo y el aprendizaje detrás de una historia que atravesó a miles de personas.

 Foto de la tapa del libro.
. Foto de la tapa del libro. 

“Habiendo tenido una experiencia tan fuerte me parece que tengo muchas herramientas para compartirle a las demás personas para que no tengan que atravesar todo lo duro que yo atravesé”, contó. Y agregó algo que resume su compromiso emocional con el tema: “Lo sigo haciendo aunque diga: ‘bueno, ya estoy cansada’, porque me interpela y me gusta”. 

En otro tramo de la entrevista dejó una reflexión que probablemente sea una de las más profundas de toda la charla: “La adicción es “a-dicto”, es lo no dicho, la no palabra”. Y enseguida explicó: “Es una enfermedad a la que hay que ponerle palabras y mi hijo lo puso a través de la música”.

Ahí aparece otra lectura sobre las canciones de Chano. Una mucho más dolorosa, porque quizás muchas veces estuvo diciendo exactamente lo que le pasaba y nadie logró dimensionarlo completamente. Marina insiste en algo: escuchar, escuchar de verdad. “Hay que darles espacio para hablar”, remarcó.

E. libro rerfiere a los padres, hijos, silencios, de síntomas invisibles, de sufrimientos que muchas veces aparecen disfrazados de arte, de rebeldía o de conductas que se minimizan hasta que explotan y aun en medio de todo ese dolor. también habla de esperanza.

Cuenta que muchísimas personas se acercan para agradecer por las canciones de Chano. Personas que encontraron refugio en esas letras cuando sentían que no podían más: “Muchísima gente me dice: ‘a mí me salvó la vida tu hijo con sus letras’”, dijo emocionada.

Entonces las canciones dejan de ser solamente canciones, se transforman en compañía, en identificación, en un abrazo para quienes también sienten que están peleando contra algo adentro suyo.

Marina también recordó qué fue lo que la sostuvo cuando sentía que todo se derrumbaba. “La Virgen de Luján y algo adentro mío me decía: ‘yo jamás voy a abandonar esto’”, confesó. Y probablemente ahí se entienda gran parte de quién es ella hoy: una mujer atravesada por uno de los dolores más difíciles que puede vivir una madre, pero que eligió no quedarse solamente en la tragedia.

Para cerrar la entrevista eligió una canción muy especial dentro de la obra de Chano: "Un poco perdido", no es una canción festiva ni uino de los tantos hits explosivos de la banda. Eligió una canción que habla de resucitar. “Esa canción me sostuvo mucho cuando mi hijo estaba mal”, contó a Rosario3.

Y quizás toda la historia pueda resumirse ahí. Una madre intentando rescatar a su hijo del dolor, un artista transformando sus heridas en música y miles de personas encontrando en esas canciones algo que los ayudó a sentirse menos solos.

Mientras tanto, Tan Biónica continúa reencontrándose con su público y volverá a presentarse en Rosario el próximo 5 de diciembre en el estadio de Newell’s Old Boys, como parte de la gira “El Regreso”, el tour con el que la banda volvió a los escenarios después de años de silencio. El anuncio fue realizado semanas atrás en un show sorpresa en el Centro Cultural Fontanarrosa y generó una verdadera revolución entre los fanáticos rosarinos. El recital promete repasar clásicos como “La melodía de Dios”, “Ciudad mágica” y “Obsesionario en La Mayor”, además de las nuevas canciones de su último disco.