Antes de iniciar el receso legislativo, Unidos y el peronismo le dieron estado parlamentario a los proyectos de reforma electoral y los pusieron a retozar. Al regreso de la actividad, dentro de dos semanas, comenzarán las negociaciones firmes para alumbrar un nuevo ordenamiento electoral antes de que termine agosto.
Los cuatro proyectos con estado parlamentario –de la UCR, el Partido Socialista, los senadores del PJ y de los diputados del perottismo– sobrevuelan una plataforma básica común: fortalecer los proyectos políticos integrales por encima de los sectoriales o que giran en torno a individualidades, acotar las pymes electorales y fortalecer el rol de los partidos, favorecer una base mínima y razonable de gobernabilidad a los Ejecutivos, sostener las Paso y corregir la creciente fragmentación política en los ámbitos parlamentarios. Esos ejes componen el espíritu de los cambios que se vienen.
La boleta única y los pisos electorales son los dos principales instrumentos a reformar para alcanzar algunos de esos objetivos. La boleta única sobrevivirá, pero con cambios. Si bien el socialismo y diputados perottistas proponen mantener las actuales cinco boletas (una por categoría), la UCR y los senadores del PJ apuestan por dos y tres respectivamente. El radicalismo propone para las elecciones generales (no así las PASO) juntar las categorías a la gobernación, diputaciones y senadurías departamentales en un misma boleta única, e intendente y concejales en la otra.
Esa diferencia no es inocua para el poderoso Senado provincial. El proyecto de los senadores del PJ les da más chances de “salvarse solos” en sus departamentos al no obligarlos a asociarse a una fórmula para la Gobernación en un contexto adverso para el retorno del peronismo al poder. Es una carta poderosa para pelear las reelecciones de 2027 y 2031.
Con el proyecto de la UCR, por el contrario, gana relevancia el juego de los arrastres de candidaturas –ya se de arriba hacia abajo, o de abajo hacia arriba– al asociar las senadurías departamentales a la suerte de la fórmula a la Gobernación.
En el mundillo político corría la pregunta sobre por qué los caciques de la UCR votarían cambios que les reducen margen de maniobra. Algunos creen que, tratándose de una cuestión de supervivencia política para los senadores del PJ, concederles esa propuesta (boleta independiente para la categoría senador) podría ser la llave para que acompañen la reforma en su conjunto. Y de paso ganan todos los que integran esa cámara.
Asociar boletas, en particular la de gobernador y diputados, no impediría pero sí acotaría otra situación “incómoda” para la gobernabilidad que inauguró la boleta única, que le “daba” la mayoría legislativa –al menos en Diputados– al gobernador saliente cuando éste se candidateaba a la cabeza de la lista. Aun siendo de la misma fuerza política puede resultar un condicionante. Lo hicieron los últimos tres gobernadores. Bonfatti en 2015, Lifschitz en 2019 y lo intentó Perotti en 2023 aunque sólo consiguió 5 bancas.
Hay otro eje que gravita en los proyectos de la UCR, peronistas y del socialismo. Es casi seguro que la reforma impedirá que haya listas sueltas exclusivamente para cargos legislativos. Solo serán habilitadas las candidaturas a diputados y concejales de partidos, confederación de partidos o alianza electoral que presenten al menos una fórmula a la gobernación o intendencia.
Más aún. Así lograsen avales suficientes e inscribir una fórmula testimonial para la Gobernación, deberán cumplir con otro requisito que ya existe: la obligación de presentar por lo menos 14 listas para senadurías departamentales sobre las 19 posibles como condición para que le habiliten una candidatura a la Casa Gris.
En definitiva, tanto por los cambios en la boleta única como por la elevación de los pisos electorales para pasar de instancia (que se detalla más abajo) se intentará cortarles el camino a las listas exclusivamente legislativas, que por lo general responden a proyectos que giran sobre la tracción de una figura individual o grupos políticos acotados a un espacio territorial o ciudad.
Es que para las fuerzas políticas que ejercieron o ejercen el gobierno, el aluvión de candidaturas y listas que caracteriza las Paso santafesinas, sobre todo para los concejos municipales (en las primarias de Rosario en 2021 se inscribieron 55 listas para 13 bancas) es la fuente de atomización y fragmentación legislativa que dificulta la gobernabilidad.
Hay especial preocupación también por la Legislatura. Se busca cerrar la proliferación de listas legislativas sueltas porque en la próxima elección las bancas de la Cámara baja se distribuirán por sistema proporcional y no por mayoría garantizada de 28 sobre 50 bancas para el ganador. Si son muchas listas para el reparto, decrecen las chances para la bancada oficialista.
El punto será motivo de polémica. Desde los partidos más grandes ponen como ejemplo la actual composición de la Legislatura. Si la Cámara baja se hubiera conformado por sistema D’Hont, el gobernador que sacó más de 1 millón de votos sólo tendría 18 bancas afines sobre 50; el sector de Amalia Granata 10 (obtuvo 7) y el Frente Amplio por la Soberanía 4 (obtuvo 3).
De reformarse ese aspecto de las normativas electorales, Granata y el FAS –por decir dos espacios que accedieron a partir de boletas sólo legislativas– deberán presentar listas a gobernador y vice (una misma persona no puede ser candidata a dos cargos) y a 14 senadurías departamentales como mínimo. El objetivo es incentivar a estas minorías a conformar alianzas más amplias que les den integralidad política y territorial o se incorporen a alguno de los frentes mayoritarios que compiten por el gobierno provincial. Y al mismo tiempo desalentará a competir por afuera a los sectores minoritarios de los grandes partidos.
Por el contrario, las fuerzas minoritarias interpretan ese aspecto de la reforma como un impedimento para la participación de aquellas agrupaciones o sectores políticos que tienen un electorado concentrado en Rosario y Santa Fe pero carecen de desarrollo provincial y recursos para solventar una campaña provincial.
Y aquí llegamos al otro instrumento sujeto a reforma y muy funcional al consenso de base que existe entre las fuerzas políticas mayoritarias. El incremento de pisos o umbrales electorales sirve para limitar la fragmentación política o dificultar la incorporación de minorías a espacios parlamentarios, según quien opine. Los proyectos de los senadores de la UCR y de los senadores del PJ van por umbrales muy exigentes, tanto en términos porcentuales como en relación a la base de cálculo (votos emitidos o padrón general). A su vez cobrará relevancia el piso de votos que se les exigirá a las listas internas de cada partido o alianza para participar en el reparto de la lista que competirá en elecciones generales.
Al igual que con la reforma Constitucional hace un año, el gobierno de Maximiliano Pullaro no se puso al frente de la reforma electoral. Su principal decisión es dejar que sea la Legislatura el ámbito donde conjuguen las diferencias que expresan los proyectos de la UCR y el socialismo, y con la premisa de sumar al peronismo o parte de él (y si es posible a otras minorías) a la hora de sancionar la ley.
¿Qué tan lejos están radicales y socialistas? Unos y otros no avizoran tensiones por fuera de lo normal. “Hemos superado diferencias y discusiones mucho más duras que las que puede haber con esta reforma”, afirma un diputado radical, quien aclara que los socios de Unidos conversaron profundamente la reforma y cada uno sabía de antemano los alcances del proyecto del otro. Un diputado del socialismo sostiene que ya hay una base de acuerdos muy importante y pronostica que no habrá dificultades para hallar equilibrios razonables donde hay diferentes opiniones.
Que no haya hecho punta de lanza con proyecto propio no quiere decir que el Ejecutivo esté al margen. El ministro de Gobierno Fabián Bastia, el multifuncional Julián Galdeano y el secretario de Gobernación Juan Cruz Cándido están en tema.
El gobernador delega el rompecabezas reformista mientras juega en un tablero paralelo, también mirando a 2027. El rescate de Federico Angelini, su retorno a Unidos tras su paso por el gobierno de La Libertad Avanza va en esa llínea. Pullaro le abrió las puertas del Ministerio de Seguridad, donde la botonera sigue en manos de su equipo de confianza y Angelini usufructúa la visibilidad a la hora de comunicar las noticias positivas de la gestión.
Accedió a un rol a la medida de su ambición de entrar a la carrera a intendente de Rosario y a la vez muy funcional para la Casa Gris, que pretende tener en las Paso del año próximo un candidato en la ciudad capaz de disputar los votos de derecha con La Libertad Avanza. Angelini encaja en esa estrategia, aunque su regreso hace ruido entre los sectores del PRO que siempre apostaron por Unidos y que seguramente a su debida hora esperan ser recompensados.
Angelini estuvo en la recorrida que el gobernador hizo esta semana por las obras de los Juegos Sudamericanos, aunque en ese caso la invitada que destacó fue la senadora nacional Carolina Losada.
Losada es del mismo sector radical de Julián Galdeano, el funcionario provincial que está al frente de la organización de los Juegos Sudamericanos. Junto con Angelini, que era el compañero de fórmula de Losada, enfrentaron a Pullaro-Scaglia en la interna sangrienta de 2023.
Pullaro demostró que no se toma las cosas personales. Al asumir designó a Galdeano en un lugar que no es de ministro, pero con funciones muy amplias y más relevantes que algunos de ellos, que van desde el comando de los Juegos Sudamericanos, pasando por proyectos urbanísticos estratégicos hasta la rosca política con la Legislatura y el Poder Judicial. Hace semanas rescató a Angelini y si bien hace mucho tiempo el gobernador y la senadora retomaron el diálogo por los temas de interés para Santa Fe que se tratan en el Senado nacional, esta semana fue la primera vez que compartieron una actividad diseñada para el protagonismo excluyente de ambos.
La foto parece dar por cerradas las heridas que pudo dejar aquella campaña con acusaciones de las que parecía imposible volver. Y sugiere un compromiso personal de parte de Losada, además de sectorial, con el gobierno de Unidos que lidera Pullaro. En 2027 Santa Fe será una de las ocho provincias que irán a las urnas por sus tres bancas en el Senado.
No es excepcional lo de Pullaro con Losada y Angelini. El gobernador viene abriendo el juego a dirigentes de los diferentes espacios de Unidos. Lo hace con las socialistas Clara García y la ministra Susana Rueda cada vez que tiene oportunidad, y ensalza y visibiliza a Gisela Scaglia cada vez que tiene oportunidad. La exvicegobernadora se convirtió en su espada en la Cámara baja ante la falta de diputados radicales y tiene todos los números para que repitan fórmula en 2027. Otro tanto ocurre con el intendente Pablo Javkin en Rosario, con Leonel Chiarella de Venado Tuerto y con varios de sus ministros que buscan proyección electoral o visibilidad desde la gestión. Pullaro se retroalimenta de la diversidad de Unidos al tiempo que reparte el juego entre sus componentes.



