Brian Emanuel Villalba, de 34 años, es conocido en el hampa local como Negro Brian. Está fuera de la calle desde 2013, por cometer un hecho de sangre cuando tenía 20 años en barrio Hostal del Sol. Pero el encierro le trajo más notoriedad, sobre todo en los últimos cinco años, cuando desde un pabellón de la cárcel de Piñero y en contacto con el exterior se convirtió en una especie de mánager de sicarios y trabó una alianza con el narco mayorista Julio Andrés Rodríguez Granthon, conocido como el Peruano.
Hoy, el Negro Brian purga una condena unificada de 46 años, que contempla el homicidio de la década pasada, cuando era un pistolero barrial, e incursiones en la narcocriminalidad más recientes: el haber ordenado desde su celda la ejecución de Brian Giménez, un consumidor al que tildó de “sapo”, en un búnker de Juan B. Justo al 8700, en 2022; y el haber asumido la responsabilidad como “jefe de sicarios” en una causa de asociación ilícita que lo ubicó como un hombre al servicio de los intereses del Peruano, hoy bajo el régimen de “alto riesgo” en la cárcel de Ezeiza.
A la par de esas causas, surgió en distintos legajos penales que el Negro Brian y sus gatilleros mantuvieron entre 2021 y 2023 una encarnizada disputa con la banda narco Los Menores, que se tradujo en una treintena de homicidios en los barrios 7 de Septiembre, Emaús y Stella Maris, conflicto que lo ubicó como uno de los antagonistas del fugitivo jefe narco Matías Gazzani.
Con ese trasfondo, esta semana el fiscal Alejandro Ferlazzo, que estuvo a cargo de varias carpetas judiciales conexas, acusó al Negro Brian de haber ordenado nada menos que cinco homicidios, intimidaciones y balaceras durante los primeros meses de 2023 para ajustar cuentas con dos hermanos ligados al narcotráfico que poseen su mismo apellido, aunque, en teoría, no mantienen lazos de sangre.
Gonzalo Ezequiel Villalba, de 41 años, y Julio César Villalba, de 38, perdieron en 2021 un cargamento de doce kilos de cocaína que el Peruano Granthon les había provisto y que nunca llegaron a pagar. La droga terminó incautada en un operativo realizado en septiembre y que fue encabezado por el entonces ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, Sergio Berni, que bajó a Rosario en el marco de una investigación de la fiscal de San Nicolás Verónica Marcantonio.
Por el secuestro de esa droga, los hermanos Julio y César Villalba terminaron acordando una pena de 6 años de prisión en marzo del año pasado ante el Tribunal Oral en lo Criminal Federal n° 3 de Rosario. Esa consecuencia judicial no significó nada en comparación con la pena que les impuso la ley de la calle. La deuda contraída con el Peruano, de imposible cancelación, se tradujo en los asesinatos de familiares, allegados y otros tantos hostigamientos. Según la investigación de Ferlazzo, el encargado de cobrar esos 200 mil adeudados al Peruano fue el Negro Brian, quien no tuvo contemplación con el entorno de los deudores.
Dentro de ese asedio a los hermanos Villalba y sus parientes se cuentan dos balaceras del 6 y 24 de enero de 2023 contra una vivienda de Jacobacci al 9100, donde vivía la esposa del moroso Julio Villalba. La nota que dejaron los tiratiros daba cuenta en forma explícita del pedido: “JULIO PAGÁ HDP ATT LA MAFIA”, con un dibujo de una pistola.
Para la noche del 25 de enero, la ruleta rusa narco recayó en una vivienda de Nochetto al 600, noroeste de Rosario: allí dos ex cuñadas de Julio Villalba sufrieron graves heridas de arma de fuego, pero sobrevivieron. Ese fue el segundo aviso.
El tercero fue más brutal y aleatorio. La víctima fue María del Carmen Vidal, una almacenera que atendía una granjita de Solís al 273 bis y terminó ejecutada. María del Carmen era esposa de Marcelo, un primo de Julio Villalba. La acribillaron cuando le dio la espalda al falso cliente, que pidió un sobre de mayonesa. Fue el 1º de febrero de 2023. Los sicarios, según la investigación, actuaron a pedido del Negro y fueron Walter Orellano, Brandon Rivas y Ezequiel Godoy.
El 2 de febrero se registró otra balacera contra el entorno de los Villalba. Esta vez fue en Bernheim al 8600, barrio Gráfico, donde vive una hermana de los deudores. No hubo personas heridas, pero sí un claro mensaje: “Julio hdp mejor que pages porque te seguimos tocando tu familia y carcel qe te mandem te vamos a hacer cualquiera. atte: la mafia”.
En la tarde del 9 de febrero, en un predio de Baigorria y pasaje 1356, en las afueras de Nuevo Alberdi, murió ejecutado de siete tiros el ladrillero Javier Pablo Fernández, de 55 años. El único pecado de este hombre fue ser el progenitor de un amigo personal de Julio Villalba. El sicario, dice la investigación, fue Brandon Rivas, uno de los gatilleros predilectos de la organización narco.
El raid de sangre digitado desde la cárcel siguió escalando. El 12 de febrero, con cuatro pistolas, sicarios abrieron fuego contra el cantobar De Taquito, ubicado en Juan B. Justo al 8400, un escenario de disputa con la banda de Los Menores.
Producto de ese ataque murieron el policía que oficiaba de custodio, Ricardo Medini, y Adrián Jones, primo del dueño del cantobar. Dos personas más resultaron heridas en medio de una lluvia de 37 proyectiles. Uno de los sicarios fue Brandon Rivas.
Según la investigación, el objetivo del ataque era matar a Sebastián Hermosín, un asociado a la banda de Los Menores, que era habitué del lugar y controlaba la venta de drogas con la anuencia del grupo.
Según la causa, luego del ataque el Negro Brian se comunicó con Julio Villalba, le exhibió una imagen de una ametralladora y se jactó de que mataba a policías, a la par de que lo intimidó a pagar la deuda.
El último crimen de la serie, o al menos lo que detectó la investigación, es el de Jeremías Villalba, un sobrino de Julio y Gonzalo. Fue el 24 de febrero. El escenario fue un descampado de Uriburu al 6300, donde Jeremías y unos amigos se presentaron para vender una moto Yamaha XTZ 250, en una transacción que, en realidad, era una trampa mortal. Jeremías, que tenía 21 años, murió acribillado.
Horas después de este episodio, uno de los hermanos Villalba, que ocultó su nombre real y se hizo llamar Pablo, habló por el canal Crónica desde el penal de Magdalena y denunció a Rodríguez Granthon, el narco piloto comercial que cumple tres condenas en el penal federal de Ezeiza, como instigador del homicidio de su sobrino y como quien tenía amenazada de muerte a toda su familia.
Toda esta trama fue expuesta este jueves ante el juez Alejandro Negroni, que hizo lugar a la retahíla de calificaciones que expuso la Fiscalía contra el Negro Brian. El magistrado, además, pidió restringir aún más el régimen de comunicaciones del recluso.



