La corredora inmobiliaria rosarina Mariana Ortigala, conocida por su cercanía con Los Monos, en especial con el jefe narco Ariel “Guille” Cantero, y por haber sido testigo estrella en el juicio que terminó con Esteban Alvarado condenado a prisión perpetua, fue condenada a cinco años y cuatro meses de prisión efectiva. El juez penal Lisandro Artacho convalidó este viernes en el Centro de Justicia Penal de Rosario acuerdo entre la Fiscalía y la defensa.

Ortigala, que permanece detenida desde el 11 de septiembre de 2023, cuando fue detenida en Funes por la entonces Agencia de Control Policial (ACP) a pedido del fiscal Pablo Socca, fue condenada como coautora de una extorsión agravada por el uso de arma de fuego en grado de tentativa, además de otros hechos de extorsión, tenencia ilegal de armas y una maniobra de estafa vinculada con una vivienda de Funes.

El acuerdo fue presentado por los fiscales Juliana González y César Pierantoni y contó con la defensa del abogado Jesús Romero. La pena única impuesta fue de cinco años y cuatro meses de prisión de cumplimiento efectivo, además de una multa simbólica de 10.000 pesos.

Uno de los capítulos centrales de la condena corresponde a las extorsiones contra el dueño de la cadena de agencias de loterías El Califa, Cristian Quinteros. Según la investigación, Ortigala y su entonces pareja, Sebastián Felipe, participaron de la primera secuencia de aprietes contra el empresario de apuestas, que se desarrolló bajo el ala de Ariel “Guille” Cantero, quien tiempo atrás acordó 7 años de pena por esta carpeta judicial.

De acuerdo con la acusación, aquella primera tanda de aprietes comenzó entre 2021 y 2022 y tuvo como objetivo conseguir un millón y medio de dólares en concepto de protección, al estilo de la mafia italiana. La investigación ubicó a Ortigala y Felipe como parte del grupo que intervino en esa etapa, mientras que Cantero habría impartido las directivas desde la cárcel federal de Marcos Paz.

Cantero ya acordó siete años por apretar al dueño de El Califa.
Cantero ya acordó siete años por apretar al dueño de El Califa.

El fiscal había señalado que el jefe de Los Monos utilizaba un teléfono fijo asignado a su nombre en el pabellón 7 de Marcos Paz y que mantenía comunicaciones frecuentes con Ortigala. Ambos, además, realizaban visitas al penal donde estaba alojado Cantero.

Uno de los episodios que quedó expuesto en aquella investigación ocurrió en el gimnasio La Estación de Fisherton. Según relató el dueño de El Califa, Felipe se presentó allí en marzo de 2021 y le comunicó el pedido de dinero. La extorsión continuó después a través de distintos contactos y, ante la negativa del empresario, derivó en ataques contra sus locales de El Califa, tanto con disparos como con bombas molotov.

Los aprietes quedaron finalmente en grado de tentativa en lo que respecta al reproche por el que Ortigala fue condenada junto con Felipe.

El chalet de Funes


El otro capítulo de la condena que sobresale es el de un chalet de Funes. Ortigala se apropió de una casa ubicada en calle Alberdi al 1400 mediante una maniobra de defraudación contra quien fuera su propietario, Marcelo “Tati” Rodríguez, un hombre mayor y con graves problemas de salud que murió en noviembre de 2021.

Según la causa, Ortigala había conocido a Rodríguez a través de vínculos familiares y comenzó a visitarlo con frecuencia, primero en su domicilio y luego en el geriátrico Edad Dorada de Roldán, donde estaba internado. Para la Fiscalía, ese vínculo le permitió ganarse su confianza hasta conseguir que firmara documentación vinculada con la supuesta venta del inmueble.

La acusación sostuvo que Ortigala dejó asentado en documentación legal el pago de 2,2 millones de pesos en efectivo por la propiedad, dinero que, según la investigación, nunca habría abonado. También fue acusada de haber utilizado documentación falsa para concretar la maniobra y lograr que el inmueble quedara inscripto a su nombre.

Ortigala llegó a vivir en esa casa después de haber sobrevivido a un ataque a tiros en Roldán, en 2020. Tiempo después, el inmueble volvió a quedar en el centro de las crónicas policiales: allí cumplía prisión domiciliaria Vanesa Barrios, esposa de Guille Cantero, quien le alquilaba la propiedad a Ortigala.

Por este episodio, la corredora fue condenada como autora de estafa, falsedad ideológica de documento público y privado y uso de documento privado falso y público falso.

Cuentas pendientes en la Justicia Federal

A la condena provincial ahora se suma otro frente abierto en la Justicia Federal. Ortigala tiene pendiente un juicio por una investigación vinculada con el subalquiler de un departamento a un narco y por maniobras de lavado de activos.