Desde este lunes, seis reclusos son juzgados por el asesinato intramuros de Gustavo Rodolfo "Bocha" Figueroa, quien fue atacado en patota y asesinado a puñaladas en la cárcel de Piñero durante un sangriento episodio ocurrido el 17 de octubre de 2023.

El debate oral comenzó en el Centro de Justicia Penal ante un tribunal integrado por las juezas Hebe Marcogliese, Lorena Aronne y Eleonora Verón. En el banquillo de los acusados están el rosarino Alan Estrella (27); los venadenses Mauricio Galván (32), Diego Frua (35), Fabricio Monsalvo (38), Joan González (34) y Marcelo Salomón Nazra (53), oriundo de la provincia de Buenos Aires.

Entre los imputados sobresalen Galván y Frua, quienes hoy cumplen condenas de la Justicia Federal por integrar una organización narcocriminal ligada al venadense Nahuel Avelino. 

Estrella, en tanto, fue penado con 9 años en la década pasada por integrar la pandilla narcocriminal conocida como Los Gorditos, que asoló la Villa Flammarion en Rosario.

Este lunes la fiscal Noelia Navone planteó que el homicidio de Figueroa fue ejecutado mediante un plan previamente acordado y solicitó la prisión perpetua para el sexteto. La maniobra comenzó con un ataque coordinado contra siete internos que integraban el grupo de mayor afinidad con la víctima fatal. 

Mientras Galván apuñaló al reo Juan Manuel Leguizamón cuando salía de una celda, Nazra, González y otros reclusos aún no identificados agredieron con armas blancas y elementos contundentes a otros seis presos para impedir cualquier reacción.

Con los allegados de la víctima neutralizados, Galván y Alan Estrella se dirigieron hacia la celda 13, donde Figueroa se había atrincherado, trabando la puerta desde el interior. 

Según la Fiscalía, necesitaron la ayuda de Frua y Monsalvo para derribar el acceso. Una vez adentro, Galván y Estrella lo apuñalaron. Luego lo obligaron a salir al pasillo, donde Frua lo golpeó en la cabeza con un elemento contundente hasta hacerlo caer. 

Ya indefenso, Monsalvo le asestó otro golpe mientras el resto del grupo concretaba el ataque. La autopsia determinó que murió por un taponamiento cardíaco causado por una herida de arma blanca.

Figueroa cumplía condena desde 2020 y había sido uno de los delegados del pabellón 17 junto con Rodrigo Rígoli, ambos vinculados a Los Monos y detenidos por causas relacionadas con el narcomenudeo.

A comienzos de 2023 ambos fueron trasladados a la Unidad Penal Nº 1 de Coronda. Sin embargo, en abril de ese año Rígoli fue hallado muerto dentro de su celda. Aunque algunos indicios apuntaban a un suicidio, un manto de sospecha sobrevoló esa muerte.

Con Rígoli muerto, Figueroa regresó a Piñero. Según fuentes del caso, el clima dentro del pabellón había cambiado y el interno comenzó a sufrir constantes desafíos por parte de otros reclusos, un escenario que desembocó meses después en el homicidio que ahora llegó a juicio.

Figueroa era señalado como integrante de la banda Los Cuatreros, de Cabín 9, Pérez, y mantenía vínculos con Los Monos. En diciembre de 2020 fue condenado a cinco años de prisión por la Justicia Federal de Rosario como partícipe secundario del secuestro extorsivo del empresario gitano Colián Miguel, cometido en septiembre de 2018.

Aquel expediente también marcó a fuego su historia familiar. Un mes después de su detención, su sobrino Cristian Enrique fue secuestrado por falsos policías en Cabín 9 y veinte días más tarde apareció asesinado en un zanjón de la ruta 14, en jurisdicción de Soldini. Antes del hallazgo, la madre del joven recibió un llamado con una advertencia dirigida al Bocha: "Decile al Bocha que se cuide con lo que dice porque con la mafia no se jode".

Por ese secuestro y homicidio fue condenado a prisión perpetua Mauricio Laferrara, uno de los principales sicarios de la banda del capo mafia Esteban Alvarado. Casualmente, por esos días de octubre de 2023 Mauri Laferrara había logrado fugarse del penal de Devoto, en Capital Federal.

En 2020, Figueroa recuperó transitoriamente la libertad condicional por el tiempo cumplido tras las rejas, aunque poco después volvió a prisión al ser procesado por una causa federal por infracción a la ley de drogas. Tras su breve paso por Coronda regresó al pabellón 17 de Piñero, donde finalmente fue asesinado por los mismos internos con los que compartía el encierro.