El estratega y consultor político argentino Daniel Ivoskus aseguró que el gobierno nacional debe “cerrar” el caso Adorni, no de manera unilateral, sino contando la historia “como si fuera una película”, con argumentos transparentes y así poder darle “fin”. De lo contrario, seguirá pareciéndose más a una serie de Netflix con un nuevo capítulo cada semana, según su lectura. En ese sentido, el profesional cree que el presidente Javier Milei tiene en claro los objetivos en los que “no puede fallar” y un ejemplo de eso fue haber bajado la inflación, pero “no se puede equivocar” con el mandato para terminar con “el hartazgo a la corrupción” y “los privilegios de los funcionarios públicos”.

Ivoskus charló con Rosario3 en la antesala de su llegada a la ciudad para presentar su último libro, Gobernicar: el kamasutra del poder (editorial Galerna), donde plantea la necesidad de conjugar las acciones de “gobernar” y “comunicar”, sin preponderancia de una sobre otra, en pos de “conseguir legitimidad ciudadana” y “construir poder”. La presentación será el próximo 9 de abril en la sede la Universidad Abierta Interamericana (Pellegrini 1620) a las 19.30 horas.

En ese marco, el consultor –autor de diferentes libros y un influyente sobre la materia– aprovechará para mostrar los alcances de la nueva edición de la Cumbre Mundial de Comunicación Política que se celebrará del 21 al 23 del próximo mes en Montevideo (Uruguay) y que consiste en un encuentro de capacitación en materia de campañas electores y gestión de gobierno con la presencia de analistas, académicos, periodistas y consultores de diferentes países.

—¿Cuál es el eje del libro que venís a presentar a Rosario?

—Primero decirte que Rosario es un lugar en términos políticos muy despierto y activo. Hay muchos docentes, estudiantes y políticos que incorporan cada vez más las nuevas herramientas y tendencias en materia de comunicación y liderazgo. “Gobernicar” se orienta en la gestión y liderazgo de cuando te toca gobernar o administrar el sector publico enfocado en la comunicación. (El libro) ha tenido un gran impacto en el debate en varias provincias y hasta países donde lo hemos presentado sobre las campañas electorales y la gestión de gobierno.

—¿El término “gobernicar” amalgama los conceptos de “gobernar” y “comunicar” al mismo tiempo?

—Gobernicar trata de resolver algunos dilemas. Ya no sólo se trata de resolver si gestionas primero y comunicas después o viceversa. Gobernicar es una conjunción entre gobernar y comunicar, ambas van de la mano, una cosa no va primero de la otra, tiene que estar en la naturalidad de la gestión pública de un líder que ya no quiere conseguir votos sino la aprobación de gobierno y la construcción de poder. Por eso la bajada del libro es “el kamasutra del poder. porque a la hora de gobernar vas a tener que cambiar algunas posiciones incluso sobre lo que dijiste en la campaña electoral con el objetivo de llevar adelante llevar adelante tus planes y tener aprobación y legitimidad ciudadana solucionando sus problemas.

—¿Un líder a la hora de gobernar tiene que cambiar lo que dijo o prometió en la campaña?

—Sí, cien por ciento necesario. Inexorablemente vas a tener que cambiar cosas que dijiste en la campaña. En mi anterior libro “Matrix política” dejo un concepto muy claro que las campañas electorales son para ganar una elección, no para escribir un plan de gobierno. Gobernar es otra cosa. Porque los contextos cambian y las realidades son distintas y sobre ello hay cientos de ejemplos. Uno es la pandemia donde te cambió la agenda por completo y puede pasar ahora con el aumento del petróleo. Esto no quiere decir que tengas que dejar tu identidad y el mandato porque el que te llevaron a gobernar. Lo importante es nunca traicionar tu identidad y lo que te llevo a ganar ese lugar.


—¿Esto no contribuye a la mala imagen que tienen hoy los políticos?

—No, para nada. Contribuye a la mala imagen de la política cuando no resuelven los problemas de la sociedad. La reputación del político o del sistema político se daña cuando aumenta la corrupción o cuando vos dejas tu identidad o mandato de lado. Si solucionas el problema por el que fuiste electo habrá otros pero no vas a tener inconvenientes si cumplís con el mandato por el que te eligieron. Un ejemplo es (Nayib) Bukele en El Salvador: su mandato era la seguridad y le permiten cualquier cosa en tanto y en cuanto su mandato se cumpla, eso no puede fallar. Hay detalles o slogans de campaña o propuestas que pueden ser no convenientes, pero si lo podes explicar y existe una comunicación transparente la sociedad lo va a entender sin dudas.


—¿El presidente Milei está cumpliendo con su mandato?

Milei tiene en claro los objetivos que no puede fallar y que la variable económica fue el corazón de su triunfo más allá del contexto, de la gestión de Alberto Fernández, o la baja credibilidad en los partidos políticos que gobernaron hasta 2023. Su identidad y su corazón están asociados a la variable económica. Por eso su primer año (de gestión) le dio un respirador cuando logró bajar la inflación. Pero quizás la inflación sea un capítulo, tal vez el más reclamado. Quizás no alcance para la segunda mitad del mandato donde la sociedad va a requerir más inversiones para fortalecer el empleo, priorizar la productividad y que sienta que el esfuerzo valió la pena.


—¿Cómo puede impactar el caso (Manuel) Adorni en la gestión Milei?

—Va a impactar o no en la medida que logren cerrar el tema. Los momentos de crisis no se cierran unilateralmente y tiene que haber una narrativa e historia, lo tienen que cerrar como una película y fin. Pero resulta que se está convirtiendo en una serie de Netflix donde todas las semanas hay un nuevo capítulo.


—En ese sentido, ¿qué lectura haces del anuncio del fallo de la justicia norteamericana y la cadena nacional de Milei?

Puede cambiar el eje de la agenda política. No alcanza. También debe cerrar el capítulo Adorni. Porque el hartazgo a la corrupción o los privilegios de funcionarios públicos es un tema _como con la economía_ con el que Milei no se puede equivocar.


—¿El tema YPF será con el que el gobierno buscará cerrar el caso Adorni?

—Habrá que verlo, no sé si es un objetivo real o no. Habrá que ver dónde va la conversación de la sociedad y si le alcanza con la cantidad de respuestas. No se cierra una crisis diciendo no quiero hablar más de esto y listo.
 

—¿Qué análisis haces del rol de Adorni como vocero del gobierno?, ¿es una función necesaria para los gobiernos?

—Es una función estratégica para un presidente o líder político. Todo líder necesita de un vocero, más allá de que él también sea un vocero. No debería existir un presidente sin un vocero porque el presidente tiene que trabajar de presidente más allá que lo sea. Me parece que Adorni en el rol de vocero fue de gran utilidad e hizo que en Argentina se le ponga nuevamente el foco a esa función.


—¿Cómo ves a la oposición?

—Varias cosas con respecto a la oposición. Lo mejor que tiene hoy es no tener un candidato único. Es una gran ventaja, a diferencia de lo que muchos creen. Porque al gobierno le cuesta encontrar un rival con quien confrontar con claridad y que sea creíble. Primero hay que encontrar el sistema que permita definir un candidato opositor (es decir, la estructura electoral y más con la posible eliminación de las PASO), esa debería ser la principal preocupación. Y también porque ninguno de los que sería candidato puesto podría ser candidato o ser electo presidente dentro de 18 meses (cuando sea la elección presidencial), porque seguramente van a pasar cosas.

—¿Cómo se explica esto?

—Te propongo un ejercicio de memoria de las últimas cuatro campañas presidenciales. En 2011, 18 meses antes de las elecciones Cristina (Fernández) estaba con el conflicto del campo, una crisis institucional y una pelea por la continuidad, y resulta que fue re-electa de manera contundente. En 2015, 18 meses antes (Sergio) Massa ya casi era presidente y a (Mauricio) Macri le costaba salir de CABA, y resulta que luego fue electo. Para 2019, 18 meses antes Alberto Fernández estaba paseando su perro por Puerto Madero y no medía nada, y luego fue electo presidente. Dieciocho meses antes de 2021 a Milei ni siquiera se lo veía como candidato. Por consiguiente, ahora hay que ver lo cualitativo y no lo cuantitativo, ver qué persona representa lo contrario a Milei y bajo qué mecanismo va a lograr ser el que aglutine a la oposición. Hoy la oposición debe trabajar mucho más en el proceso de elección y el perfil de un candidato más que los nombres. Si buscan primero el nombre y no el perfil, se van a equivocar.


—¿Cuál será el perfil de la Cumbre Mundial de Comunicación Política de este año?

—Tendrá un condimento especial y es que será la Cumbre de la democracia porque vemos lo que está pasando en el mundo, como en Venezuela o Ecuador, con modelos dictatoriales ya consolidados donde no se cumplen con la democracia, la justicia depende del ejecutivo, hay persecución y encarcelamiento de opositores, y no se abren urnas para controlar votos, entre otras cuestiones. Hay que poder instalar que “todo dentro de la democracia y fuera nada para discutir”. Eso debe superar lo ideológico, no importa si es un dictador de derecha o izquierda. Entrar en la pelea ideológica lo único que hace es dañar la democracia y no llegar al problema central.