Un accidente cerebrovascular (ACV) isquémico ocurre cuando el flujo de sangre hacia una parte del cerebro se bloquea o disminuye de manera considerable, lo que impide que el tejido cerebral reciba el oxígeno y los nutrientes necesarios para funcionar correctamente. Como consecuencia, las neuronas comienzan a morir en cuestión de minutos, por lo que se trata de una emergencia médica que requiere atención inmediata.
Según un informe de Mayo Clinic, actuar rápidamente frente a un ACV puede reducir el daño cerebral y disminuir el riesgo de secuelas permanentes. Además, destacan que los tratamientos actuales son mucho más efectivos cuando se aplican en las primeras horas desde el inicio de los síntomas.
Uno de los signos más frecuentes de un ACV es la dificultad para hablar o comprender lo que otras personas dicen. La persona puede mostrarse confundida, hablar arrastrando las palabras o no entender conversaciones simples. Estos síntomas suelen aparecer de manera repentina y no deben minimizarse.
También puede presentarse entumecimiento, debilidad o parálisis en la cara, un brazo o una pierna, generalmente de un solo lado del cuerpo. En muchos casos, al intentar levantar ambos brazos, uno de ellos cae involuntariamente o la sonrisa se vuelve asimétrica porque una parte de la boca se desvía.
Los problemas visuales son otra señal de alerta. Algunas personas experimentan visión borrosa o pérdida repentina de la visión en uno o ambos ojos, mientras que otras pueden comenzar a ver doble de forma inesperada. A esto puede sumarse un dolor de cabeza intenso y repentino, acompañado de mareos, vómitos o alteraciones en el estado de conciencia.
Además, quienes sufren un ACV pueden tener dificultades para caminar, perder el equilibrio o sentir falta de coordinación. Estos síntomas suelen aparecer de manera brusca y, aunque desaparezcan a los pocos minutos, es fundamental buscar atención médica urgente porque podrían anticipar un episodio más grave.
Para reconocer rápidamente un accidente cerebrovascular, los especialistas recomiendan utilizar el método “FAST”, una herramienta sencilla que ayuda a identificar las señales principales. La letra “F” corresponde a “Face” (rostro) y consiste en observar si un lado de la cara se cae al sonreír.
La “A” significa “Arms” (brazos) y apunta a verificar si una persona puede levantar ambos brazos o si uno cae involuntariamente. La “S” hace referencia a “Speech” (habla), es decir, detectar si arrastra palabras o habla de forma extraña. Finalmente, la “T” corresponde a “Time” (tiempo), debido a que si aparece cualquiera de estos síntomas, se debe llamar de inmediato a los servicios de emergencia.
Fuente: Agencia NA.



