Las personas que viven en las Américas viven más años que antes, pero ese aumento de la esperanza de vida no necesariamente se traduce en más años vividos con buena salud. Así lo advierte la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en la nueva edición de Salud en las Américas 2026, presentada durante el 63.º Consejo Directivo de la organización.

Según el informe, cerca del 40% de la carga total de enfermedad en la región podría evitarse mediante una prevención más eficaz, diagnósticos y tratamientos oportunos y sistemas de salud capaces de responder de manera adecuada a las principales necesidades de la población.

En 2023, la esperanza de vida en las Américas alcanzó los 77,1 años, por encima de los niveles registrados antes de la pandemia. Entre 2000 y 2023 aumentó casi cuatro años. Sin embargo, la esperanza de vida saludable (es decir, los años que una persona puede esperar vivir con buena salud) creció apenas alrededor de un año y medio durante ese mismo período.

“Los hallazgos son contundentes. Cerca del 40% de la carga total de enfermedad de la región es potencialmente evitable”, afirmó el director de la OPS, Jarbas Barbosa. Según explicó, una parte importante de esa carga está vinculada con enfermedades cardiovasculares, diabetes, enfermedades renales, afecciones maternas y neonatales, violencia, traumatismos e infecciones respiratorias como la tuberculosis.

La estimación realizada por la OPS se basa en resultados de salud que ya fueron alcanzados por distintos países de la región. Esto, según el organismo, demuestra que existen posibilidades concretas de lograr mejoras utilizando conocimientos, tecnologías e intervenciones que ya están disponibles.

Las enfermedades crónicas, entre las principales causas de pérdida de salud

El informe también señala que las enfermedades crónicas y la discapacidad tienen un peso cada vez mayor en la salud de las Américas. Las enfermedades cardiovasculares, la diabetes, el cáncer y los trastornos de salud mental, entre otras afecciones, representan una proporción creciente de la pérdida de salud en la población.

Una parte de estas enfermedades está asociada a factores de riesgo que pueden prevenirse o modificarse, como la hipertensión arterial, los niveles elevados de glucosa en sangre, la alimentación poco saludable, la falta de actividad física y el consumo de tabaco y alcohol. A ellos se suman factores ambientales, como la contaminación del aire.

La OPS también advierte que países con niveles similares de recursos pueden obtener resultados sanitarios muy diferentes. Esto sugiere que el impacto sobre la salud no depende únicamente de cuánto se invierte, sino también de cómo se distribuyen los recursos y de la manera en que se organizan y brindan los servicios.

Frente a este escenario, el desafío no sería solamente identificar qué intervenciones funcionan, sino conseguir que las estrategias que ya demostraron ser eficaces puedan llegar a una mayor cantidad de personas. Para eso, el organismo plantea fortalecer la atención primaria, mejorar la organización de los servicios y utilizar de manera estratégica los recursos disponibles.

Las cinco prioridades para mejorar la salud

Salud en las Américas 2026 identifica cinco áreas en las que los países pueden centrar sus acciones:

-Fortalecer la atención primaria de salud para garantizar el acceso a la detección, el diagnóstico, el tratamiento y el seguimiento de rutina de las enfermedades cardiovasculares, la diabetes, el cáncer y otras afecciones importantes, al tiempo que se abordan las principales causas de mala salud.

-Priorizar y financiar servicios de salud de alto impacto, transformando la evidencia en paquetes de servicios asequibles y viables, respaldados por personal de salud, medicamentos, medios de diagnóstico y sistemas de referencia y contrarreferencia, para garantizar que los servicios de salud prioritarios estén disponibles y se presten de manera eficaz.

-Reducir las mayores brechas utilizando datos nacionales para identificar dónde es mayor la carga de enfermedad y dónde es más factible lograr mejoras, particularmente entre las poblaciones que enfrentan barreras relacionadas con los ingresos, la ubicación geográfica, la educación y el acceso a la atención.

-Actuar de manera intersectorial sobre los determinantes de la salud, incluidos el consumo de tabaco y alcohol, los entornos alimentarios, la actividad física, la contaminación del aire, la seguridad vial, la violencia, el agua y el saneamiento, los riesgos relacionados con el cambio climático y la protección social.

-Fortalecer la rendición de cuentas y la cooperación entre países para implementar acciones prioritarias, compartir soluciones y aprender de lo que ha demostrado resultados.
Sistemas de salud bajo presión

Las recomendaciones de la OPS aparecen en un contexto marcado por cambios demográficos y epidemiológicos en la región. Entre ellos se encuentran el envejecimiento de la población, la disminución de la fecundidad, la migración y el aumento de las enfermedades crónicas y discapacitantes.

Al mismo tiempo, persisten desigualdades en el acceso a la atención y en la protección financiera. Los gastos de bolsillo representan cerca de un tercio del gasto corriente en salud en las Américas, una situación que, según la OPS, refuerza la necesidad de avanzar hacia la cobertura sanitaria universal y reducir el impacto económico que puede generar la atención médica en los hogares.

“Sabemos qué funciona. La evidencia es clara y la oportunidad es significativa”, sostuvo Barbosa. El director de la OPS señaló que el desafío consiste en transformar esa evidencia en acciones concretas, especialmente en un escenario de restricciones fiscales, y garantizar al mismo tiempo una atención de calidad para toda la población.

A través de Salud en las Américas 2026, la OPS busca ofrecer a los países evidencia y herramientas para identificar dónde pueden obtenerse mayores mejoras en salud y orientar las decisiones de inversión hacia servicios e intervenciones prioritarias.

Desde 1954, Salud en las Américas es la publicación insignia de la OPS para analizar las tendencias sanitarias y sus determinantes en la región. El informe busca aportar información para definir prioridades y promover avances hacia sistemas de salud más equitativos.

Fuente: PAHO/OPS