Un equipo internacional de investigadores, con participación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) a través del Centro de Investigación del Cáncer (CSIC-USAL-FICUS) de España, descubrió que la infección por el virus del dengue puede debilitar temporalmente la barrera que recubre los vasos sanguíneos. El hallazgo podría ayudar a comprender por qué algunos pacientes desarrollan complicaciones graves como hemorragias, pérdida de líquidos y descensos bruscos de la presión arterial.
La pared interna de los capilares y las venas está formada por células que regulan el intercambio entre la sangre y los tejidos. Esta estructura permite el paso de agua, oxígeno y nutrientes, al mismo tiempo que mantiene dentro de los vasos sustancias que podrían favorecer procesos inflamatorios o dañar los tejidos.
Cuando esta barrera pierde su integridad, los líquidos pueden escapar de los vasos sanguíneos y acumularse en los tejidos. En los casos más graves de dengue, este fenómeno puede contribuir a la aparición de hemorragias, shock y otras complicaciones potencialmente mortales, para las que todavía no existe un tratamiento específico dirigido a reparar esta alteración vascular.
Para estudiar qué ocurre durante la infección, los investigadores utilizaron células humanas de pequeños vasos sanguíneos cultivadas en laboratorio. Las expusieron a sustancias solubles liberadas por células infectadas con el virus del dengue y observaron modificaciones tanto en la forma de las células como en las proteínas que permiten mantenerlas unidas. Estos cambios favorecen que los líquidos puedan atravesar la pared de los vasos.
Según explicó Miguel Vicente-Manzanares, investigador principal del Centro de Investigación del Cáncer y codirector del trabajo, las células atraviesan un estado de plasticidad temporal. Durante este proceso dejan parcialmente sus características habituales y adquieren rasgos similares a los de células involucradas en la reparación de tejidos. Como el cambio es reversible, este mecanismo podría ayudar a explicar por qué la alteración de la barrera vascular asociada al dengue grave suele ser transitoria.
Además de los experimentos de laboratorio, el equipo desarrolló un modelo computacional para simular el comportamiento de las células durante la infección. El análisis permitió identificar dos moléculas que aparecen como posibles puntos de control de la respuesta vascular frente al dengue. Se trata de la interleucina 6 (IL-6), una molécula involucrada en la respuesta inflamatoria, y la fibronectina (FN1), una proteína relacionada con la estructura y organización de los tejidos.
Los resultados plantean que bloquear la acción de la IL-6 o modificar determinadas respuestas asociadas a la fibronectina podría contribuir, en el futuro, a proteger la barrera vascular de los pacientes con dengue grave. Algunos medicamentos que actúan sobre estas vías ya se emplean para otras enfermedades, aunque su posible utilización contra el dengue todavía requiere nuevas investigaciones y ensayos clínicos que demuestren su eficacia y seguridad.
Fuente: SINC.



