La metástasis ocurre cuando células de un tumor se desprenden, viajan a través del organismo y consiguen establecerse en otro órgano. Para lograrlo deben atravesar distintas etapas: salir del tumor original, ingresar al torrente sanguíneo, sobrevivir en ese nuevo entorno y, cuando el destino es el cerebro, atravesar además la barrera hematoencefálica. Ahora, una investigación identificó un momento particularmente vulnerable dentro de ese proceso.
El trabajo fue realizado por el Grupo de Metástasis Cerebral del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), dirigido por el investigador Manuel Valiente, junto con alrededor de 20 instituciones de España, Reino Unido, Alemania, Francia y Estados Unidos. Los resultados fueron publicados en la revista científica Cancer Cell.
Los científicos descubrieron que las células tumorales que consiguen llegar al cerebro y sobrevivir a ese entorno hostil atraviesan temporalmente una etapa que denominaron “pausa proliferativa”. Durante ese período dejan de comportarse de manera agresiva y reducen su capacidad de multiplicarse mientras intentan adaptarse a las condiciones del nuevo órgano.
“El cerebro es un ambiente muy distinto al del tumor del que proceden las células”, explicaron desde el CNIO. De hecho, muchas de las células que llegan hasta allí no consiguen sobrevivir, mientras que un pequeño grupo desarrolla mecanismos que les permiten adaptarse y comenzar a colonizar el tejido cerebral.
La importancia del hallazgo está en que esa pausa no sería solamente un período de espera, sino también una ventana de vulnerabilidad. Según los investigadores, las células que se encuentran en esta fase pueden ser más sensibles a determinados medicamentos que las células de una metástasis ya desarrollada.
En experimentos realizados en modelos animales y con muestras humanas de metástasis cerebral, el equipo probó tres fármacos dirigidos contra mecanismos moleculares que las células utilizan durante esa etapa. Entre ellos se encuentran medicamentos que actúan sobre proteínas relacionadas con la supervivencia celular. Dos de los fármacos ya están aprobados para otras indicaciones.
El objetivo fue impedir que las células tumorales superaran esa etapa de adaptación y consiguieran establecer una micrometástasis. Los resultados mostraron que los tratamientos podían eliminar esas células en fases muy tempranas, antes de que la metástasis se volviera detectable y produjera síntomas.
El hallazgo también podría tener implicancias para la prevención de las recaídas después de una cirugía. Los investigadores observaron que los mecanismos presentes durante esta etapa inicial también aparecen en los frentes invasivos de metástasis ya establecidas, lo que plantea la posibilidad de utilizar este conocimiento para desarrollar estrategias preventivas.
De todos modos, se trata todavía de una investigación preclínica y no significa que exista actualmente un tratamiento aprobado para prevenir la metástasis cerebral en personas. Uno de los principales desafíos es que las micrometástasis pueden ser clínicamente indetectables y todavía no existen biomarcadores capaces de identificar de manera rutinaria su presencia o el riesgo de desarrollarlas.
El próximo objetivo del equipo del CNIO es avanzar hacia ensayos clínicos que permitan evaluar la eficacia de estas estrategias en pacientes. Para eso, primero buscan determinar qué combinación de los medicamentos estudiados podría ofrecer mayores beneficios y continúan trabajando en métodos que permitan detectar las micrometástasis en etapas cada vez más tempranas.
Los autores consideran que la “pausa proliferativa” podría no ser exclusiva de las metástasis cerebrales y que mecanismos similares podrían estar presentes cuando las células cancerosas colonizan otros órganos. Esa hipótesis deberá ser comprobada en futuras investigaciones, pero el hallazgo aporta una nueva perspectiva: en lugar de esperar a que una metástasis se desarrolle, la estrategia podría apuntar a eliminar sus primeras células antes de que logren establecerse.
Fuente: SINC.



