El momento de retirar el pañal es uno de los grandes hitos en el desarrollo infantil y suele despertar dudas, expectativas e incluso cierta ansiedad en las familias. Aunque muchas veces existe la intención de aprovechar un período con más tiempo disponible para iniciar el proceso, los especialistas advierten que lo fundamental no es la estación del año ni una edad determinada, sino el nivel madurativo de cada niño.

El control de los esfínteres generalmente se adquiere entre los 2 y los 3 años, pero esto no significa que todos los niños deban abandonar el pañal dentro de ese período. Según la Asociación Española de Pediatría, es necesario observar las señales que indican que el niño está preparado para afrontar este nuevo aprendizaje.

El desarrollo infantil sigue una secuencia, aunque cada niño puede avanzar a un ritmo diferente. Por eso, antes de iniciar la retirada del pañal es importante prestar atención a determinados avances en la psicomotricidad, la autonomía y la comprensión. Entre las señales se encuentran caminar de manera autónoma y segura, subir y bajar escaleras, saltar y poder bajar y subir los pantalones con poca ayuda.

También existen indicadores cognitivos y comunicacionales. Uno de ellos es que el niño comience a reconocer cuándo está haciendo sus necesidades y pueda comunicarlo, ya sea mediante palabras, sonidos o gestos. A partir de allí, se puede familiarizarlo progresivamente con el baño, explicándole dónde y cómo hacer sus necesidades, sin convertir el proceso en una situación de presión o estrés.

La retirada anticipada del pañal puede traer algunas dificultades. El especialista advierte que intentar acelerar un proceso para el que el niño todavía no está preparado aumenta el riesgo de frustración, miedo y sensación de fracaso. Además, puede favorecer o agravar problemas como el estreñimiento, especialmente cuando la evacuación se transforma en una experiencia dolorosa o asociada a tensión.

En estos casos también pueden aparecer conductas de evitación. Algunos niños pueden esconderse o buscar lugares apartados cuando sienten ganas de hacer sus necesidades, como una forma de protegerse de una situación que viven con estrés o vulnerabilidad. Por eso, los especialistas insisten en que el acompañamiento debe ser respetuoso y adaptado a los tiempos individuales.

El entorno puede cumplir, a su vez, un papel importante. Los niños suelen aprender mediante la observación y la imitación de sus pares, y los adultos que los acompañan pueden ayudar a identificar cuándo están preparados y reforzar positivamente sus avances. Sin embargo, las comparaciones con otros niños o la presión por cumplir determinados plazos pueden resultar contraproducentes.

La paciencia es, en este sentido, una de las principales recomendaciones. También se aconseja evitar iniciar el proceso en medio de otros cambios importantes, como una mudanza o el nacimiento de un hermano; utilizar ropa cómoda, no retar al niño cuando tenga accidentes y contar con ropa de repuesto. Facilitar un inodoro adaptado, un reductor y un apoyo para los pies también puede ayudar a que se sienta seguro y cómodo.

Los avances deben ser reconocidos sin castigos ni exigencias excesivas, mientras que los accidentes forman parte esperable del aprendizaje. Ante dudas sobre el desarrollo del niño o sobre el momento adecuado para comenzar la retirada del pañal, la recomendación es consultar con el pediatra, quien podrá evaluar cada caso y orientar a la familia de acuerdo con las necesidades particulares de cada niño.

Fuente: EFE.