La vida digital ocupa un lugar cada vez más importante en la infancia y la adolescencia, y plantea tanto oportunidades como nuevos desafíos para el bienestar. En este contexto, en Buenos Aires, Unicef presentó "Zoom a las infancias y adolescencias en la era digital", una publicación que reúne análisis de especialistas de distintas disciplinas sobre el impacto que tienen Internet, las redes sociales, los teléfonos celulares y la inteligencia artificial en la vida cotidiana de chicos y chicas.
El trabajo toma como punto de partida los resultados de la Encuesta Nacional “Niñas, niños y adolescentes conectados: Kids Online Argentina”, desarrollada por Unicef y Unesco en 2025. El relevamiento buscó aportar información actualizada sobre la relación de niños y adolescentes con el mundo digital y generar evidencia para analizar el cumplimiento de sus derechos en estos entornos.
Desde una perspectiva de salud, uno de los principales desafíos está en identificar cuándo el vínculo con la tecnología comienza a interferir en el bienestar cotidiano. El informe advierte que los usos problemáticos de Internet, celulares y videojuegos pueden aparecer asociados a situaciones emocionales adversas, por lo que resulta importante prestar atención a cambios en el estado de ánimo, el descanso, los vínculos y las actividades habituales. En este sentido, los especialistas remarcan que el abordaje no debería centrarse únicamente en limitar las horas de pantalla, sino también en comprender qué lugar ocupa la tecnología en la vida de cada chico o adolescente y qué necesidades puede estar expresando ese uso.
Los datos muestran hasta qué punto la tecnología ya forma parte de la vida cotidiana. En Argentina, el 96% de los chicos y chicas de entre 9 y 17 años accede a Internet desde su hogar y el 95% cuenta con un teléfono celular de uso personal. Además, la edad promedio en la que tienen su primer dispositivo propio con conexión a Internet se ubica entre los 9 y 10 años.
Uno de los principales ejes de la publicación es el vínculo entre las experiencias digitales y el bienestar emocional. Según los resultados de la encuesta, uno de cada dos adolescentes reconoce efectos negativos asociados al uso de estas tecnologías. A su vez, los especialistas encontraron una relación significativa entre la percepción de bienestar emocional y determinadas prácticas digitales, aunque advierten que esto no permite afirmar que pasar más tiempo frente a las pantallas sea, por sí solo, la causa de las emociones adversas.
De hecho, el análisis plantea que puede existir una dinámica de refuerzo mutuo. Es decir, determinadas situaciones emocionales pueden favorecer un mayor uso problemático de Internet, celulares o videojuegos, mientras que esas prácticas también pueden relacionarse con un mayor malestar. Por eso, el abordaje propuesto no se centra únicamente en cuánto tiempo pasan los chicos conectados, sino también en cómo, para qué y en qué contexto utilizan las tecnologías.
Otro de los aspectos que genera preocupación es el acceso temprano al celular propio. La publicación señala que este factor puede estar relacionado con una mayor exposición a situaciones de riesgo en Internet, especialmente cuando existe una mediación adulta débil o directamente ausente. Frente a este escenario, Unicef destaca la importancia del acompañamiento de las familias y las escuelas, además de la alfabetización digital desde edades tempranas.
La inteligencia artificial generativa también ocupa un lugar central en el informe. De acuerdo con la Encuesta Kids Online Argentina, el 76% de los adolescentes conoce herramientas como ChatGPT y más de la mitad ya las utilizó. Los especialistas plantean que el desafío no pasa solamente por restringir su uso, sino por desarrollar capacidades que permitan a chicos y chicas utilizar estas herramientas de manera crítica, segura y responsable, con el acompañamiento de adultos.
La publicación sostiene, en este sentido, que los entornos digitales deben ser pensados también como espacios donde se garantice el ejercicio de los derechos de niños y adolescentes. Internet puede facilitar el acceso a información, el aprendizaje, la socialización, el entretenimiento y la participación, pero también puede exponerlos a contenidos inadecuados, desinformación, sobreexposición y usos problemáticos. El objetivo, según Unicef, es avanzar hacia una ciudadanía digital crítica y segura que permita aprovechar las oportunidades de la tecnología sin dejar de proteger el bienestar y los derechos de las infancias.
Fuente: UNICEF.



