Desde la Organización Panamericana de la Salud (OPS) publicaron una nueva guía que permite manejar clínicamente a pacientes graves con fiebre amarilla. El documento tiene como objetivo fortalecer la capacidad de respuesta del personal de salud, así como apoyar la atención oportuna de esta patología.

La fiebre amarilla es una enfermedad viral transmitida por mosquitos que puede provocar brotes con un elevado número de casos y muertes en períodos muy cortos. Como no existe un tratamiento específico, la detección temprana de casos sospechosos, la identificación y monitoreo de pacientes con mayor riesgo de evolucionar a formas graves y su derivación oportuna a unidades de cuidados intensivos son fundamentales para reducir complicaciones y salvar vidas.

En América, el ciclo selvático involucra principalmente a mosquitos de los géneros Haemagogus y Sabethes, aunque también es posible transmitirse a través de Aedes aegypti y Aedes albopictus en entornos urbanos. Los casos graves pueden evolucionar rápidamente hacia complicaciones como hepatitis hiperfulminante, lo que requiere atención especializada y soporte intensivo.

“Esta guía ofrece orientaciones clínicas basadas en evidencia para apoyar la toma de decisiones y mejorar la atención de los casos graves de fiebre amarilla”, señaló Ángel Rodríguez, asesor de manejo clínico en enfermedades emergentes de la OPS. “También puede servir como referencia para fortalecer la preparación y la respuesta de los servicios de salud en las Américas”, añadió.

Estas nuevas directrices complementan la guía publicada en 2023 sobre manejo clínico de la fiebre amarilla y forman parte de la respuesta regional de la OPS a la emergencia sanitaria registrada entre 2024 y 2025, período en el que la letalidad promedio por fiebre amarilla alcanzó el 45%. La publicación reúne información clínica y epidemiológica actualizada, además de recomendaciones prácticas para la sospecha y confirmación diagnóstica, el manejo inicial, la clasificación de gravedad y la atención integral de los pacientes.

Cabe resaltar que en los últimos años, la enfermedad ha vuelto a generar preocupación para la salud pública en las Américas. Desde 2024 se han registrado brotes en varios países de América del Sur, incluso en zonas fuera de la cuenca amazónica, lo que confirma una expansión de las áreas de riesgo. En 2025 se notificaron 346 casos confirmados de fiebre amarilla y 143 fallecimientos en siete países de la región: Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú y Venezuela. En las primeras siete semanas de 2026 se han confirmado 34 casos humanos y 15 fallecimientos en Bolivia, Colombia, Perú y Venezuela. 

Si bien no existe un tratamiento específico para la enfermedad, la vacunación sigue siendo la medida más eficaz para prevenirla. Una sola dosis de la vacuna proporciona inmunidad de por vida. La mayoría de los casos confirmados y defunciones en 2025 y 2026 corresponden a personas que no estaban vacunadas.

La nueva guía busca sumar a los equipos de salud con esta herramienta práctica para brindar una atención segura, basada en la evidencia, estandarizada y orientada a reducir las defunciones asociadas a esta enfermedad.

Fuente: OPS/PAHO.