La gran mayoría de usuarios de aplicaciones de citas se está enfrentando a la frustración que genera el no poder encontrar a personas con las cuales entablar relaciones románticas. Según un análisis de Forbes, el 78% de los encuestados reporta agotamiento emocional o mental por el uso de apps tradicionales, mientras que el 41% indicó haber atravesado situaciones de ghosting –cese repentino de un vínculo–. Este fue el marco en el que un estudiante de la Universidad de Stanford desarrolló Date Drop, una plataforma que surgió como proyecto personal y escaló hasta sumar a miles de usuarios.
Aunque el funcionamiento de esta aplicación es similar al de otras como Tinder o Hinge, la diferencia sustancial se encuentra en el mecanismo por el cual se definen los emparejamientos, que no se basa en mostrar fotos que se deslizan hacia la izquierda o la derecha para elegir candidatos. El algoritmo que establece si dos personas son compatibles está basado en un extenso cuestionario de 66 preguntas diseñado con la finalidad de capturar los aspectos más relevantes de la personalidad de los usuarios.
Henry Weng, creador de Date Drop y estudiante de posgrado en informática en Stanford, contó que decidió comenzar este proyecto debido a la frustración compartida con sus amigos que ya utilizaban otras apps de citas. Y cuando uno de sus amigos cercanos le comentó que había conocido a su pareja a través de la aplicación, decidió expandir su desarrollo.
“Nuestras coincidencias se convierten en citas reales a una velocidad aproximadamente diez veces superior a la de Tinder”, explicó Weng al sitio TechCrunch, y sumó: “En lugar de deslizar el dedo, conocemos a cada persona a fondo y le enviamos una coincidencia compatible cada semana”.
El éxito de Date Drop fue tal que, desde su lanzamiento en septiembre del año pasado, más de 5.000 estudiantes de la casa de altos estudios situada en Palo Alto la descargaron. Con el correr de las semanas también se fueron sumando usuarios de los campus universitarios del MIT, Princeton y la Universidad de Pensilvania, y Weng anticipó que tiene pensado lanzarla en más ciudades durante los próximos meses.
Considerando el éxito de su primera aplicación, el desarrollador ya pasó a verla como el primer servicio de su startup, The Relationship Company, una corporación de beneficio público, un tipo de empresa legalmente obligada a considerar el impacto social además de las ganancias.
“Esto empezó como algo que simplemente quería que existiera en el campus, y se convirtió en una empresa porque la gente seguía pidiéndolo en sus universidades y necesitaba recursos para hacerlo”, dijo.
Weng también afirmó haber recaudado “algunos millones” de inversores ángeles como Mark Pincus, fundador de Zynga y uno de los primeros inversores de Facebook, y Elad Gil, uno de los primeros inversores de Airbnb, Stripe y Pinterest.
“La visión a largo plazo de The Relationship Company consiste en facilitar todas las relaciones significativas: amistades, conexiones profesionales, comunidad, eventos”, destacó el desarrollador de Date Drop.
Un algoritmo diferente
Si bien todas las aplicaciones de citas usan algoritmos para establecer qué usuarios son compatibles entre sí, Weng afirma que su modelo está más orientado a forjar conexiones a largo plazo, ya que el 95% de los usuarios de Date Drop afirman estar interesados en este tipo de relaciones.
El primer elemento que el creador de la aplicación destaca es el cuestionario, que según su visión debe ser lo suficientemente exhaustivo como para captar una imagen real de la persona. “Lo logramos mediante preguntas, respuestas abiertas, una conversación de voz y otros datos que proporcionan los usuarios”, explicó al respecto.
Entre las preguntas del cuestionario inicial de Date Drop se pueden encontrar las siguientes: “¿Qué haces para divertirte?”, “¿Qué estás estudiando?”, “¿Tienes alguna preferencia de edad, altura o etnia?”. También se pregunta al usuario si prefiere relaciones a largo o corto plazo y cuánto hijos le gustaría tener, en caso de que esto forme parte de su proyecto de vida.
Luego sigue la predicción de la compatibilidad: “Como ayudamos a las personas a planificar citas, tenemos datos sobre qué coincidencias funcionan realmente. Así, contamos con un modelo entrenado con resultados del mundo real”, indicó, y apuntó que “una vez que se tienen estos dos componentes, la compatibilidad real se basa en datos estándar de la literatura sobre teoría de la compatibilidad”.
Dados los requerimientos de su aplicación, el estudiante que está cursando una maestría en informática ha orientado su formación hacia los conceptos económicos y matemáticos de la compatibilidad. Como estudiante de grado en Stanford, creó su propia especialidad para estudiar a los seres humanos, la compatibilidad y los incentivos.
“Empecé a ver cómo la compatibilidad influye en gran medida en nuestras vidas”, consideró. Es desde esta perspectiva que plantea como “problemas de compatibilidad” las relaciones de pareja, amistad, estudiantiles y laborales.
Hasta ahora, The Relationship Company cuenta con dos empleados además de Weng, junto con 12 estudiantes que actúan como embajadores del campus. Dado el tipo de servicio que ofrece, Weng decidió darle a sus empleados un “estipendio de relaciones” mensual de 100 dólares, que pueden gastar en citas, regalos, experiencias o cualquier cosa que les ayude a profundizar una relación importante de cualquier tipo.



