Con la llegada de la primavera, el maquillaje se vuelve más fresco, luminoso y liviano. Y entre todas las opciones para renovar el look, hay un clásico que puede cambiarlo por completo en cuestión de segundos. Se trata del labial. Esta temporada, los tonos vibrantes vuelven a ganar protagonismo, aunque la clave está en encontrar aquellos que mejor armonicen con cada piel.

Para eso, la colorimetría puede convertirse en una aliada. El primer paso es identificar el subtono de la piel. Un truco sencillo consiste en mirar las venas de la muñeca con luz natural, y, si se ven verdosas, el subtono suele ser cálido; si predominan los tonos azules o morados, es frío; y si aparecen ambos, puede tratarse de un subtono neutro.

Si bien los tonos vibrantes vuelven a ganar protagonismo, la clave está en encontrar aquellos que mejor armonicen con cada piel (pinterest.com).

A partir de ahí, las opciones se amplían. En pieles claras y frías, los rosas suaves, frambuesa y corales delicados aportan frescura. Para pieles claras o medias con subtono cálido, los tonos durazno, coral y los rojos cálidos ayudan a conseguir ese efecto de “buena cara” tan buscado durante los meses de primavera.

En las pieles oliva funcionan especialmente bien los rosas intensos, rojos ladrillo, cobres y marrones cálidos, que generan un contraste elegante. En pieles profundas u oscuras, en tanto, los tonos ciruela, borgoña y los rojos vibrantes pueden convertirse en protagonistas y darle mucha intensidad al maquillaje.

La colorimetría es una guía y no una regla, por lo que probar distintas tonalidades y texturas también es parte de encontrar ese labial (pinterest.com).

Pero el color no es lo único que importa. Los acabados glossy, satinados, hidratantes y las tintas multifunción también se imponen esta primavera, con una apuesta por labios jugosos y luminosos. De todos modos, la colorimetría es una guía y no una regla, por lo que probar distintas tonalidades y texturas también es parte de encontrar ese labial que logre convertirse en un sello personal.

Fuente: Glamour.