Las limpiezas generales son una buena oportunidad para poner la casa a punto y ocuparse de esos textiles que suelen quedar relegados. Entre ellos están las cortinas, que acumulan polvo y suciedad y que se recomienda lavar al menos dos veces al año.
Antes de llevarlas al lavarropas, el primer paso es revisar la etiqueta para comprobar que el tejido permita el lavado a máquina. Las de algodón, mezcla o materiales sintéticos suelen poder lavarse en casa, mientras que las de lino o seda requieren limpieza en tintorería.
Para evitar que se dañen durante el lavado, los expertos recomiendan que, después de descolgarlas, se pueden introducir en el lavarropas sin retirar los ganchos, siempre que la parte superior quede protegida dentro de una bolsa de malla. Se puede utilizar una de las que se usan para lavar ropa interior o medias y cerrarla con una goma, sin ajustarla demasiado.
Otro consejo importante es no sobrecargar el lavarropas. Si se van a lavar dos cortinas, lo ideal es hacerlo por separado para que tengan suficiente espacio y evitar que se estropeen. En el caso de las cortinas blancas, se puede sumar al lavado un vaso de bicarbonato de sodio, tres cuartos de medida de detergente en polvo y 50 mililitros de percarbonato de sodio.
Por último, hay que prestar atención al enjuague. Si al terminar el lavado las cortinas todavía presentan restos de suciedad, se puede repetir el procedimiento, pero esta vez sin agregar percarbonato. De lo contrario, los residuos del producto que queden en la tela podrían provocar que el sol las amarillee. Así, con algunos cuidados, es posible renovar las cortinas y darle otro aire a los ambientes sin necesidad de recurrir siempre a la tintorería.
Fuente: ElMueble.



