El running atraviesa un nuevo auge en Argentina. Cada vez son más las personas que se suman a grupos de entrenamiento, participan de carreras urbanas y se proponen nuevos objetivos deportivos. Para algunos, correr una maratón de 42,195 kilómetros representa la meta máxima después de meses de preparación. Pero llegar a la línea de largada no depende solamente de tener resistencia, también requiere estrategia y planificación.
7 consejos básicos a seguir, más allá del seguimiento y recomendaciones profesionales de cada runner:
-Conocer el recorrido antes de largar: No todas las maratones son iguales. Algunas tienen circuitos planos, mientras que otras incluyen puentes, pendientes, curvas pronunciadas o desniveles que pueden sentirse especialmente en los últimos kilómetros. Estudiar el mapa y el perfil de elevación permite anticipar las dificultades y pensar una estrategia para administrar mejor la energía durante la carrera.
-No estrenar nada el día de la competencia: Unas zapatillas nuevas, una remera diferente o medias que nunca se usaron pueden convertirse en una fuente de molestias. La recomendación es correr con el mismo equipamiento que se probó durante los entrenamientos largos. Esto también incluye accesorios, productos de nutrición y cualquier elemento que vaya a acompañar al corredor durante los 42 kilómetros.
-Empezar a un ritmo que se pueda sostener: La emoción de la largada y el entusiasmo del público pueden hacer que muchos corredores salgan más rápido de lo previsto. Sin embargo, uno de los errores más frecuentes es gastar demasiada energía durante los primeros kilómetros. Lo ideal es respetar el ritmo planificado, comenzar de manera conservadora y evaluar si es posible acelerar en el tramo final.
-Entrenar también la alimentación y la hidratación: No alcanza con preparar los músculos y mejorar la resistencia, sino que el cuerpo también necesita acostumbrarse a recibir energía durante el esfuerzo. Los geles, las bebidas deportivas y otros alimentos que se utilicen en carrera deben probarse previamente en los entrenamientos. Lo mismo ocurre con la hidratación. Conviene tener una estrategia y no esperar a sentir sed o agotamiento para empezar a reponer líquidos.
-Respetar el descanso en los días previos: Cuando se acerca la competencia, sumar kilómetros a último momento no mejora la preparación. Por el contrario, puede generar fatiga y perjudicar el rendimiento. En los últimos días es importante bajar la intensidad, priorizar el descanso, mantener una alimentación adecuada y evitar cambios bruscos en las rutinas. También puede ayudar visualizar el recorrido y recordar los entrenamientos realizados.
-Tener un plan B y objetivos realistas: No todas las carreras salen como se imaginaron. El clima, el cansancio, alguna molestia o simplemente las sensaciones del día pueden modificar los planes. Por eso, además de establecer un objetivo de tiempo, es útil pensar en alternativas como completar la distancia, mantener un ritmo cómodo o simplemente disfrutar de la experiencia. La flexibilidad también forma parte de una buena estrategia.
-Disfrutar del recorrido sin dejarse llevar por la euforia: El acompañamiento del público, la música y la energía de otros corredores son parte de la experiencia de una maratón. Pero dejarse llevar por el entusiasmo puede hacer que se pierda de vista el ritmo propio. La clave está en disfrutar de ese impulso colectivo sin abandonar la planificación. Después de tantos meses de entrenamiento, llegar a la meta también es una oportunidad para celebrar todo el camino recorrido.
En definitiva, correr una maratón no se trata solamente de completar 42 kilómetros. Es el resultado de semanas de constancia, preparación física y mental, y decisiones que se toman mucho antes del día de la carrera. Para quienes se animan a dar el salto a las largas distancias, la mejor estrategia es confiar en el entrenamiento, escuchar al cuerpo y recordar que cada corredor tiene sus propios tiempos.
Fuente: GQ.



