El Banco Central de la República Argentina (BCRA) volvió a publicar el Informe de Política Monetaria (Ipom), un documento técnico trimestral que había sido discontinuado al inicio de la gestión de Javier Milei y que este jueves por la noche se difundió para exponer el diagnóstico de la entidad monetaria sobre inflación, reservas, demanda de dinero y sus perspectivas fiscales para 2026.
Algunos de los datos más destacados del extenso informe son que reconoce riesgos en el proceso de desinflación en el corto plazo, reafirma el sesgo contractivo de la política monetaria y anticipa nuevos ajustes en partidas presupuestarias para garantizar el superávit fiscal proyectado en el Presupuesto 2026.
Inflación: riesgos transitorios en el primer trimestre
El BCRA destacó que la inflación interanual de 2025 cerró en 31,5%, el nivel más bajo desde 2017, aunque reconoció que durante el segundo semestre del año pasado el IPC mostró una aceleración gradual, que culminó con un 2,8% en diciembre.
De cara al inicio de 2026, el Central advirtió que el proceso de desinflación enfrenta riesgos temporales, vinculados principalmente a factores estacionales, ajustes en precios regulados y a la actualización metodológica del índice de inflación del Indec.
Entre los elementos que podrían presionar los precios, el informe señaló la estacionalidad del rubro carnes entre noviembre y marzo, que incide con fuerza en el IPC núcleo; las correcciones tarifarias derivadas del nuevo esquema de subsidios energéticos; y los aumentos típicos de marzo en educación e indumentaria, asociados al inicio del ciclo lectivo y al cambio de temporada.
A esto se suma la introducción de la nueva canasta del IPC, cuyos ponderadores modificarán el peso relativo de bienes y servicios, agregando un factor adicional de incertidumbre en la lectura de los datos de inflación de los primeros meses del año.
Los cambios del nuevo IPC
El Central anticipó también que el nuevo índice de inflación será menos sensible a variaciones del tipo de cambio y a shocks en precios internacionales de bienes, pero estará más expuesto a subas de servicios.
En particular, tarifas públicas, alquileres, expensas y salarios tendrán una incidencia mayor en el nuevo IPC, al igual que los aumentos en combustibles vinculados al precio internacional del petróleo. Aun así, el BCRA considera que estos cambios no alterarán la tendencia descendente de la inflación en el mediano plazo.
En paralelo, el organismo reveló que sigue una medición propia de inflación subyacente, denominada IPC-S, que excluye carnes, alquileres y expensas. Según ese indicador, la inflación de diciembre habría sido del 2,1% y el cierre anual de 2025 se ubicaría en 28,1%, por debajo del IPC oficial.
Compra de reservas
En materia cambiaria, el Banco Central ratificó el esquema de compras de divisas condicionado a la demanda de dinero, bajo el cual ya adquirió más de USD 1.100 millones en lo que va del año.
El informe proyecta una remonetización de la economía, con una base monetaria que pasaría de 4,2% a 4,7% del PBI, lo que habilitaría compras de hasta USD 10.000 millones en 2026, con margen para un monto mayor si el contexto lo permite.
Sin embargo, el propio Ipom expone la debilidad estructural del frente externo: al cierre de 2025, las reservas netas medidas según el balance del Central eran positivas en USD 2.900 millones, pero bajo la metodología del FMI se ubicaban en USD 14.100 millones negativas, lo que obligará a negociar un waiver por incumplimiento de metas en la próxima revisión del acuerdo.
Más ajuste para mantener el superávit
El informe también puso el foco en la consolidación fiscal, que el BCRA considera una pieza central del programa económico. Si bien el Presupuesto 2026 proyecta un superávit primario de 1,5% del PBI, el Central advirtió que será necesario un ajuste adicional cercano al 0,5% del PBI.
Esto se debe a que el Presupuesto fue aprobado sin derogar leyes que incrementan el gasto, como las vinculadas al financiamiento universitario y a la emergencia en discapacidad. Para compensar ese desvío, el organismo señaló como posibles blancos de recorte a salarios, subsidios, planes sociales y gastos en bienes y servicios.
Además, indicó que una eventual aprobación de la reforma laboral podría reducir los recursos destinados a la seguridad social, lo que implicaría una nueva ronda de ajustes para cumplir la meta fiscal.
Expectativas y escenario hacia adelante
Pese a las advertencias de corto plazo, el BCRA sostuvo que, una vez superadas las presiones transitorias y asimilados los cambios metodológicos del IPC, la inflación retomará su sendero descendente.
El diagnóstico del Central es consistente con el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), que proyecta una inflación mensual cercana al 2% en el primer trimestre y una desaceleración progresiva hacia mitad de año.
Así, el Ipom marca que el arranque de 2026 podría estar signado por tensiones puntuales, pero que el rumbo general del programa económico seguirá orientado a la estabilidad de precios, el fortalecimiento fiscal y la acumulación gradual de reservas.



