Ignacio Iriarte analizó el escenario de la ganadería argentina y puso el foco en una combinación inédita: precios internacionales firmes, una demanda mundial en expansión y oportunidades concretas en China y Europa. Sin embargo, advirtió que la escasez de hacienda limita la capacidad del país para aprovecharlas plenamente.
El salario, cada vez más lejos de la carne
Para el analista ganadero, la explicación de los actuales precios de la hacienda no pasa principalmente por el consumo interno. Si bien la demanda doméstica "se está portando muy bien", lo hace en un contexto de fuerte deterioro del poder de compra.
Iriarte destacó que la relación entre salarios y precio de la carne llegó a uno de sus peores niveles históricos. Como referencia, señaló que hacia el final de la convertibilidad un salario promedio permitía comprar unos 290 kilos de carne, mientras que actualmente esa capacidad se redujo a alrededor de 95 kilos.
Aun así, el consumo interno logra sostenerse y evita una caída por debajo de los 43-45 kilos de carne por habitante.
El dato que explica todo: cae la oferta de carne
Para Iriarte, el factor determinante detrás de la firmeza del mercado ganadero es la menor disponibilidad de hacienda.
"En julio interanual la faena cayó 12% con respecto al año pasado y en el acumulado del año estamos 10% abajo", señaló. En ganadería, remarcó, se trata de una magnitud significativa.
La menor oferta se combina con precios reales todavía atractivos para el productor y con una relación especialmente favorable entre el valor del ternero y el del gordo.
"Los precios reales son muy buenos", sostuvo el analista, quien además destacó que la relación entre el precio de la invernada y el del ganado terminado resulta actualmente favorable para el criador.
Exportaciones: Argentina llegó a un techo que no pone la demanda
El escenario externo presenta una paradoja. Argentina tiene compradores y precios internacionales favorables, pero no dispone de suficiente hacienda para responder a todo ese potencial.
Según Iriarte, el país está cerca de tocar un techo exportador determinado por la disponibilidad de ganado. El sector frigorífico predominantemente exportador ya representa alrededor del 41% de la faena, aunque una parte importante de esa carne termina redestinándose al mercado interno.
El problema, entonces, no sería encontrar mercados sino contar con volumen suficiente para abastecerlos.
"Argentina no tiene problema de demanda", resumió Iriarte. El límite está en la oferta.
China pone cuotas y cambia el tablero mundial de la carne
Uno de los principales movimientos del mercado internacional está ocurriendo en China, que representa aproximadamente un tercio de la demanda mundial de carne vacuna y se convirtió en el gran protagonista del comercio internacional durante los últimos 15 años.
Ante el crecimiento de las importaciones, el gigante asiático comenzó a establecer límites para algunos de sus principales proveedores.
Brasil, que había colocado alrededor de 1,5 a 1,6 millones de toneladas en China, recibió una cuota de aproximadamente 1,1 millones de toneladas. Australia, por su parte, pasó de un flujo cercano a las 300.000 toneladas anuales a una cuota de unas 200.000.
Argentina quedó en una posición diferente: dispone de una cuota de alrededor de 500.000 toneladas y, según Iriarte, ese volumen se encuentra alineado con el ritmo actual de exportaciones del país.
El golpe a Brasil y Australia puede convertirse en una oportunidad
La nueva configuración comercial abre una ventana para Argentina.
Brasil enfrenta restricciones tanto en China como en el mercado europeo. En el caso de la Unión Europea, Iriarte señaló que el país vecino quedará fuera del mercado desde el 3 de septiembre por no poder brindar las garantías requeridas sobre el uso de determinados antimicrobianos como promotores de crecimiento.
Ese desplazamiento genera un espacio de abastecimiento que, según estimó el analista, puede representar del orden de los US$1.000 millones anuales.
La oportunidad no sería exclusivamente argentina: Uruguay y Australia también podrían capturar parte de ese espacio. Pero el cambio resulta especialmente relevante porque aparece en un momento de fuerte demanda internacional.
Argentina gana mercado, pero Brasil puede inundar otros destinos
El escenario tiene, sin embargo, una contracara. Brasil dejaría de colocar entre 100.000 y 150.000 toneladas mensuales en China, y ese volumen necesariamente buscará otros destinos.
Iriarte señaló que ya se observa una redirección de carne brasileña hacia el mercado estadounidense, precisamente uno de los destinos que adquirió mayor importancia para Argentina.
"Estás muy beneficiado por el faltante brasilero", explicó, aunque advirtió que ese beneficio puede verse parcialmente neutralizado por la competencia que genere Brasil en otros mercados.
Una ventana de oportunidad que puede durar meses o mucho más
El analista diferenció los plazos de las oportunidades.
El faltante generado por Brasil en Europa podría extenderse durante muchos meses y eventualmente años. En China, en cambio, el escenario es más acotado porque las nuevas cuotas volverán a abrirse para Brasil y Australia a partir del próximo período de asignación.
"Lo que está pasando en el mercado chino va a durar tres meses", explicó Iriarte.
La razón es logística y productiva: Brasil y Australia comenzarán a producir carne destinada a China con suficiente anticipación para embarcarla y llegar al mercado cuando se habilite la nueva cuota.
El problema: Argentina no tiene el volumen de Brasil ni Australia
La principal limitación estructural argentina queda expuesta al comparar la respuesta de los grandes exportadores frente al crecimiento de la demanda mundial.
Mientras Argentina incrementó sus exportaciones en alrededor de 100.000 a 150.000 toneladas, Brasil y Australia respondieron conjuntamente con aumentos del orden de 1,5 a 2 millones de toneladas.
"Porque lo tienen, nosotros no lo tenemos", resumió Iriarte.
El dato muestra que la oportunidad existe, pero también el límite. Argentina puede ganar participación cuando sus competidores enfrentan restricciones, pero su capacidad para capturar de manera sostenida el crecimiento del comercio mundial depende de aumentar la producción y la disponibilidad de hacienda.
El desafío argentino: aprovechar el mundo sin descuidar la oferta
Para Iriarte, la ganadería argentina atraviesa un momento particular. Hay precios internacionales atractivos, una demanda mundial que creció con fuerza, una posición relativamente favorable frente a las nuevas restricciones de China y oportunidades adicionales en Europa.
Pero todos esos factores chocan contra una restricción concreta: la cantidad de carne disponible.
La ecuación que plantea el analista es clara. Argentina tiene mercados para vender, pero no cuenta todavía con el volumen productivo necesario para responder a todo ese crecimiento.
Por eso, la gran oportunidad de la ganadería argentina no pasa solamente por exportar más en el corto plazo. El verdadero desafío es generar las condiciones para aumentar la oferta y convertir una coyuntura internacional favorable en una expansión exportadora sostenible.

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