Dólar vs. inflación: la proyección que vuelve a encender las alarmas por el atraso cambiario

El mercado no ve una explosión del dólar, pero sí una economía donde los precios podrían correr mucho más rápido que el tipo de cambio. La cifra que proyectan bancos y consultoras para diciembre

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El dólar mayorista podría cerrar 2026 en torno a los $1.650, según las últimas estimaciones de bancos y consultoras relevadas por LatinFocus y el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central.

El dato adquiere especial relevancia porque las mismas proyecciones anticipan una inflación considerablemente superior al avance esperado del tipo de cambio. Para los analistas del REM, los precios subirían 29,8% durante 2026, mientras que LatinFocus estima una inflación del 29,3%.

En otras palabras, el mercado no está proyectando un salto brusco del dólar, sino una trayectoria cambiaria gradual que podría quedar rezagada frente a la evolución de los precios.

El dólar que proyectan los bancos para diciembre

El último informe LatinFocus Consensus Forecast, que reúne las previsiones de más de 50 bancos y consultoras internacionales, ubica al dólar mayorista en $1.648,10 para fines de 2026.

Por su parte, el REM del Banco Central proyecta un valor de $1.652 para diciembre.

Las dos estimaciones convergen prácticamente en el mismo nivel y plantean un escenario de relativa estabilidad cambiaria durante los próximos meses.

Tomando como referencia una cotización mayorista de $1.487,50, la previsión de LatinFocus supone un incremento de aproximadamente 10,8% hasta fin de año.

Dólar vs inflación: la variable que preocupa al mercado

El dato que genera mayor discusión no es solamente cuánto valdrá el dólar en diciembre, sino qué ocurrirá con el tipo de cambio frente a los precios internos.

Si la inflación se ubica cerca del 30% y el dólar avanza alrededor de 10% desde los niveles actuales, los precios crecerían considerablemente más rápido que el tipo de cambio.

Ese escenario implica una apreciación del peso en términos reales y vuelve a instalar el concepto de atraso cambiario.

¿Qué significa para la economía?

Cuando los costos internos aumentan más rápido que el dólar, producir en Argentina puede resultar más caro en términos de moneda extranjera.

El impacto puede sentirse especialmente en empresas exportadoras y en sectores que compiten con productos importados.

Para las compañías que venden al exterior, una combinación de costos internos crecientes y un dólar que avanza lentamente puede reducir márgenes y afectar la competitividad.

El mercado no espera una devaluación brusca

A pesar de las discusiones sobre el atraso cambiario, las principales proyecciones disponibles no anticipan una corrección abrupta del tipo de cambio.

Tanto LatinFocus como el REM ubican al dólar mayorista de diciembre alrededor de los $1.650.

El escenario central, por ahora, es de una suba gradual del dólar, aunque a un ritmo inferior al de la inflación.

Esto coloca a la política económica frente a un equilibrio complejo: sostener una evolución cambiaria moderada puede contribuir a contener expectativas inflacionarias, pero al mismo tiempo puede incrementar las dudas sobre la competitividad de determinados sectores productivos.

El dilema: dólar más alto o inflación más baja

El debate sobre el tipo de cambio volvió a ganar espacio entre economistas y sectores productivos.

Quienes plantean la necesidad de un dólar más elevado sostienen que una mayor corrección cambiaria podría mejorar la rentabilidad de las exportaciones y aliviar la presión sobre sectores que compiten con bienes importados.

El Gobierno, en cambio, cuestiona la idea de utilizar una devaluación como mecanismo para impulsar la actividad. Una suba fuerte del dólar podría trasladarse a precios y complicar el proceso de desaceleración de la inflación.

El dilema es claro: una corrección cambiaria puede mejorar la competitividad, pero también puede generar nuevas presiones inflacionarias.

Qué puede pasar con el dólar en los próximos meses

El consenso relevado por bancos y consultoras apunta a un escenario sin salto cambiario significativo durante el segundo semestre.

El nivel de $1.650 para diciembre aparece así como una referencia relevante para empresas, inversores y consumidores.

La clave será determinar si la inflación finalmente converge hacia niveles compatibles con esa trayectoria cambiaria o si, por el contrario, los precios continúan avanzando a un ritmo mayor.

Si se mantiene la segunda alternativa, el debate por el atraso cambiario podría volver a ocupar un lugar central en la agenda económica.

El dólar global también está bajo presión

El escenario argentino se desarrolla, además, en un contexto internacional en el que el dólar estadounidense perdió fuerza frente a otras monedas.

Los últimos datos económicos de Estados Unidos redujeron las expectativas de un endurecimiento de la política monetaria de la Reserva Federal. Las ventas minoristas mostraron una caída en julio y aparecieron señales de desaceleración en el mercado laboral.

Según las expectativas seguidas por FedWatch de CME, la probabilidad de una suba de tasas en septiembre descendió al 30,6%, desde el 52,2% registrado una semana antes.

Sin embargo, para Argentina, el principal foco continuará estando en la relación entre dólar, inflación y competitividad.

La cifra que mira el mercado: $1.650

El consenso de bancos y consultoras deja un mensaje concreto: el mercado no está esperando un salto del dólar, sino una suba gradual que podría quedar por debajo de la inflación.

Ese escenario puede favorecer la estabilidad nominal, pero al mismo tiempo mantener abierta la discusión sobre el valor real del peso.

Para el segundo semestre, la pregunta central ya no es solamente cuánto subirá el dólar, sino si podrá acompañar la evolución de los precios sin generar nuevas tensiones sobre la competitividad argentina.

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