Resiliencia pura: el productor santafesino que tropezó, se levantó y va por un "súper tambo"

La historia de Adrián Dalmasso refleja el espíritu de la lechería. Después de golpes fuertes de la vida, logró reinventarse y se la jugó: rodeo 100% Jersey y un tambo robotizado pensando para investigación y desarrollo

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Mientras buena parte del sector agropecuario enfrenta desafíos económicos, climáticos y financieros, hay productores que eligen redoblar la apuesta. Es el caso de Adrián Dalmasso, titular de una empresa agropecuaria familiar de María Juana, en el oeste santafesino, que decidió transformar su sistema productivo apostando por la raza Jersey y que en pocos meses inaugurará un moderno tambo robotizado con fines productivos, de investigación y desarrollo.

La historia de Dalmasso está atravesada por el trabajo, la innovación y también por momentos personales difíciles. La actividad tambera de la familia tiene más de cuatro décadas de trayectoria. Sin embargo, tras el fallecimiento de su hermano en 2011, el establecimiento cerró temporalmente sus puertas, pero la pasión por la producción lechera pudo más.

En 2018, la familia decidió volver a poner en marcha el tambo, aunque con una decisión estratégica que marcaría un antes y un después: abandonar la tradicional raza Holando Argentino y comenzar a trabajar exclusivamente con vacas Jersey puras.

“Siempre me interesó más la calidad que el volumen. Cuando estudiaba agronomía ya me habían enseñado las diferencias en la calidad de la leche entre distintas razas, y la Jersey siempre me llamó la atención”, recuerda Dalmasso.

La apuesta por la raza Jersey forjó los cimientos para la realidad actual del establecimiento.

De una vaca a un proyecto integral

La elección no fue casual. Antes de reabrir el establecimiento, Adrián compró una única vaca Jersey para consumo familiar. La experiencia fue reveladora.

“La mansedumbre, la facilidad de manejo y la calidad de la leche terminaron de convencerme”, explica.

Actualmente, el rodeo alcanza entre 350 y 400 vacas en producción y unas 800 hembras en total, considerando recría y futuras incorporaciones. El tambo produce alrededor de 5.000 litros diarios, con picos que pueden acercarse a los 7.000 litros.

Pero para Dalmasso, el diferencial no está únicamente en la cantidad. “La leche Jersey tiene componentes muy superiores. Hoy estamos obteniendo alrededor de 5,4% de grasa y 4% de proteína, valores que permiten generar productos de mayor valor agregado”, destaca.

La eficiencia como eje del negocio

La empresa desarrolla su actividad sobre unas 800 hectáreas, en su mayoría propias, una condición que aporta estabilidad al esquema productivo.

Sin embargo, Dalmasso sostiene que el verdadero secreto de la rentabilidad tambera no está únicamente en la escala ni en la disponibilidad de tierra.

"La leche Jersey tiene componentes muy superiores", asegura Adrián.

“El tambo siempre puede ser rentable si es eficiente, incluso cuando el precio de la leche no acompaña. Todo influye: la reproducción, la sanidad, la crianza de terneros, la longevidad de las vacas y la gestión diaria”, afirma.

Bajo esa lógica, la incorporación de tecnología aparece como una herramienta clave para mejorar los resultados.

La próxima apuesta: un tambo robotizado

Después de seis años de construcción y planificación, la familia Dalmasso se encuentra en la recta final de uno de sus proyectos más ambiciosos.

En aproximadamente dos meses quedará inaugurado un nuevo tambo robotizado, que convivirá con el sistema actual y que además funcionará como centro de investigación y desarrollo.

“Lo fuimos construyendo de a poco porque la situación económica no siempre ayudó. Queríamos hacer algo bien hecho, que además sirva para generar conocimiento”, señala.

La decisión responde a una convicción clara: la tecnología permite aumentar la eficiencia y mejorar la toma de decisiones.

No sólo será un tambo robot: además funcionará como centro de investigación y desarrollo.

Dalmasso ejemplifica que, incluso en los mejores establecimientos, la detección visual de celo rara vez supera el 50% de efectividad, mientras que los sistemas automatizados pueden alcanzar niveles superiores al 95%.

Lo que aporta la tecnología es eficiencia. Y cuando aumentás la eficiencia, mejorás la rentabilidad”, resume.

Innovar para crecer

Lejos de la resignación y de las dificultades coyunturales que suelen atravesar las economías regionales, el productor santafesino eligió avanzar.

La apuesta por la genética Jersey, la búsqueda de calidad diferencial en la leche y la próxima incorporación de robótica aplicada al tambo reflejan una visión de largo plazo basada en la innovación y la mejora continua.

En María Juana, la familia Dalmasso demuestra que aún en contextos complejos existen productores dispuestos a invertir, incorporar tecnología y construir futuro.

Porque en el campo, muchas veces, crecer es precisamente animarse a apostar cuando las condiciones parecen menos favorables.

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