La noticia tiene un dato concreto detrás del anuncio oficial: Corea del Sur habilitó el ingreso de carne aviar argentina y cinco frigoríficos quedaron autorizados para comenzar a exportar. La apertura tiene vigencia desde el 1° de enero de 2025 y fue precedida por una auditoría realizada por inspectores coreanos en noviembre de 2024.
Para la industria avícola argentina, el atractivo no está solamente en sumar un destino más al mapa.
Está en entrar a un mercado asiático de alto nivel de exigencia sanitaria, donde la habilitación funciona además como una carta de presentación para futuras negociaciones.
El proceso fue largo: las autoridades sanitarias coreanas evaluaron establecimientos frigoríficos y las oficinas del SENASA antes de reconocer oficialmente el cumplimiento de los requisitos exigidos.
La pregunta ahora es otra: ¿cuánto puede vender Argentina en Corea y cuántas plantas podrán sumarse?
Cinco frigoríficos arrancan, pero el objetivo es ampliar la lista
La primera etapa de la apertura alcanza a cinco frigoríficos argentinos.
Pero el Gobierno ya puso la mira en el siguiente paso: el SENASA propuso realizar una nueva auditoría sobre otros establecimientos para incorporarlos al listado de plantas habilitadas.
Ese punto es clave porque abrir un mercado no significa automáticamente generar un boom exportador. Primero hay que tener plantas autorizadas, compradores, precios competitivos, logística y continuidad sanitaria.
La habilitación es la llave; el negocio aparece cuando empiezan los embarques.
Un mercado que no se abre con un trámite: el filtro sanitario
Corea del Sur tiene un procedimiento específico para autorizar la importación de productos de origen animal.
La evaluación involucra a la Agencia de Cuarentena Animal y Vegetal (APQA) y al Ministerio de Seguridad de Alimentos y Medicamentos (MFDS), organismos que analizan cuestiones vinculadas con riesgos sanitarios e inocuidad.
Por eso, la auditoría realizada en Argentina tuvo un peso importante. El mensaje para la cadena es claro: sin estatus sanitario y sin capacidad de demostrar trazabilidad y control, no hay mercado asiático que valga.
Y para Argentina, ese reconocimiento tiene un valor que excede al pollo.
El dato que mira la industria: las exportaciones ya venían creciendo
La reapertura coreana llega en un momento en el que la cadena avícola mostraba una recuperación de sus exportaciones.
Entre enero y octubre de 2024, Argentina exportó 154.000 toneladas de productos avícolas, frente a 129.000 toneladas en igual período de 2023. Eso representa un incremento del 20% en volumen.
En valor, las exportaciones alcanzaron US$185 millones FOB, con una suba del 26% interanual. Del total exportado, 63% correspondió a pollo trozado, 35% a pollo entero y 2% a productos procesados.
El dato sirve para entender el desafío. Argentina ya tiene producción y experiencia exportadora. Ahora necesita transformar la apertura de mercados en mayores volúmenes y mejores negocios.
Arabia Saudita, Vietnam, Brasil y ahora Corea
La carne aviar argentina ya tiene una presencia diversificada.
Entre los principales destinos aparecen Arabia Saudita, Vietnam, Brasil, Emiratos Árabes Unidos, Sudáfrica, Angola y Hong Kong, mientras la industria mantiene presencia en alrededor de 60 mercados.
La incorporación de Corea del Sur permite profundizar la estrategia asiática.
Y hay otro dato que explica por qué la industria mira hacia Oriente: el sector también esperaba la reapertura de China, un mercado que podría tener un impacto mucho mayor sobre la escala exportadora.
En otras palabras, Corea no aparece aislada.
Forma parte de una carrera por recuperar y ampliar mercados para una cadena que necesita vender más afuera.
El gran desafío: pasar de la habilitación al negocio
En el comercio exterior agroindustrial argentino hay una diferencia enorme entre una buena noticia diplomática y una exportación concreta.
Una apertura de mercado puede tardar meses en traducirse en operaciones relevantes.
Los frigoríficos necesitan encontrar compradores, cerrar contratos, definir condiciones comerciales y sostener una logística competitiva.
Y hay una variable que atraviesa todo el negocio: el precio argentino puesto en destino.
La habilitación sanitaria elimina una barrera, pero no elimina la competencia de Brasil, Estados Unidos, Tailandia u otros grandes jugadores del mercado avícola internacional.
Por eso, el verdadero impacto de Corea se medirá cuando aparezcan los contenedores.
Asia vuelve a aparecer como la gran apuesta
La industria avícola argentina tiene una oportunidad concreta: diversificar destinos para no depender de unos pocos mercados.
En ese escenario, Corea del Sur es importante no solamente por el volumen potencial, sino porque puede ayudar a consolidar la presencia argentina en Asia.
Además, la reapertura funciona como una validación del sistema sanitario argentino después del proceso de auditoría.
Y eso puede ser utilizado comercialmente.
Cada mercado que se abre puede convertirse en argumento para negociar con el siguiente.

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