Hay una cifra que puede convertirse en una de las claves económicas y políticas de los próximos meses: US$10.000 millones. Es la cantidad adicional de dólares que el Gobierno asegura que el Banco Central comprará desde ahora hasta las elecciones presidenciales de 2027. La promesa fue realizada en Rosario por el secretario de Política Económica, José Luis Daza, durante Experiencia IDEA, y revela buena parte de la estrategia oficial: llegar al próximo proceso electoral con un colchón financiero muy diferente al que tuvo que administrar en 2025.
“De acá a la elección vamos a comprar por lo menos US$10.000 millones más”, anticipó Daza. Según sus cálculos, para entonces el país debería contar con US$20.000 millones adicionales de reservas propias respecto del escenario previo. El funcionario aseguró además que durante 2026 ya se acumularon casi US$14.000 millones y proyectó un superávit comercial cercano a US$25.000 millones para este año, impulsado especialmente por Vaca Muerta, la minería y el agro.
El mensaje político detrás del número también resulta evidente. El Gobierno pretende que la economía deje de llegar a las elecciones como históricamente lo hizo la Argentina: con dólares escasos, expectativas de devaluación y una fuerte dolarización de carteras.
Daza lo sintetizó con una metáfora futbolera: después de jugar “a la defensiva”, la intención oficial es comenzar a jugar “a la ofensiva”. En un discurso que sorprendió al empresariado por el optimismo respecto a cómo la están viendo desde su lugar.
La montaña de inversiones que todavía no llegó
El otro número que dejó Daza. Según el funcionario, bajo el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones se presentaron proyectos por aproximadamente US$150.000 millones y ya fueron aprobados unos US$50.000 millones. Sin embargo, hasta ahora se materializaron alrededor de US$4.500 millones.
Para Economía, eso significa que el 97% de las inversiones aprobadas todavía está por delante. Daza considera que esa combinación de inversiones, recursos naturales y capital humano debería permitir que Argentina converja hacia tasas de crecimiento del 4,5% o incluso superiores.
Pero justamente ahí aparece la gran discusión que atravesó Experiencia IDEA Rosario: una cosa es que exista la oportunidad y otra muy distinta es convertirla en inversiones concretas.
El clima entre los principales empresarios reunidos en la Bolsa de Comercio de Rosario combinó más cautela que optimismo.
Los ejecutivos coinciden en que energía, minería y agro pueden generar un volumen extraordinario de exportaciones e inversiones. Pero también advierten sobre los obstáculos que todavía pueden frenar ese proceso: impuestos distorsivos, infraestructura, acceso al financiamiento, competitividad y, especialmente, estabilidad de las reglas de juego. Pero, sobre todo en esta etapa, está la preocupación por la falta de señales de reactivación del consumo y la situación social que se percibe en la calle.
Los empresarios ven la oportunidad, pero ponen condiciones
Ricardo Ferreiro, presidente de Exploración y Producción de Tecpetrol, aportó un dato que permite dimensionar la transformación energética: en 2017 los hidrocarburos no convencionales explicaban apenas el 5% de la producción argentina de gas y petróleo; hoy representan casi el 70%.
Pero advirtió que la velocidad de la expansión dependerá fundamentalmente del acceso al capital y de la credibilidad que consiga construir Argentina.
Fernando Cozzi, presidente de Cargill Argentina, insistió en las reglas de juego para el agro. Dijo que la baja de retenciones debe ser consistentes en el tiempo, ya que entiende que las inversiones que están haciendo ahora podrían ser un desastre si se revierte la dinámica actual con los derechos de exportación.
Recordó que Argentina tuvo este año una cosecha de soja similar a la de 2010, mientras Brasil pasó de producir unos 65 millones de toneladas a prácticamente triplicar aquel volumen. El mensaje empresario es incómodo: mientras Brasil multiplicó producción, Argentina quedó prácticamente estacionada. Recordó el impacto negativo que tuvo para el sector el intento de estatización de Vicentín.
La minería aparece como la tercera gran pata. Ignacio Celorrio, de Lithium Argentina, destacó el “viento de cola” que ofrecen cobre, litio y oro, aunque advirtió que el desafío será transformar el potencial geológico en producción efectiva y ganar mercados.
Y Dante Sica apuntó: los acuerdos comerciales no generan prosperidad automáticamente. Bajar aranceles abre mercados, pero después las empresas deben invertir en productividad, certificaciones y adaptación de procesos para poder competir.
El panel que integraron los Pablo Paladini, María de los Ángeles Milicic y Verónica Andreani coincidieron en que hay espacio para el crecimiento a mediano y largo plazo. Los tres repasaron la historia de las empresas familiares que nacieron en la región y hoy son referentes en sus sectores a escala nacional.
El verdadero cuello de botella puede estar en otro lado
Hay un detalle que conecta la discusión empresaria con lo que está ocurriendo actualmente en el mercado financiero: para invertir hace falta crédito, y el crédito necesita pesos y tasas razonables.
Justamente ahí apareció otra señal durante las últimas horas. El Tesoro enfrentó vencimientos por aproximadamente $4,5 billones y decidió renovar prácticamente la totalidad: adjudicó $4,49 billones sobre ofertas por $6,49 billones, alcanzando un rollover del 100,26%.
El mercado esperaba que Economía pudiera renovar menos deuda y, de esa manera, liberar pesos al sistema financiero después de varias jornadas de fuerte tensión de liquidez. No ocurrió.
La operación tuvo un efecto prácticamente neutro sobre la cantidad de pesos disponibles. El dato importa porque la liquidez del sistema se encontraba en niveles ajustados y la escasez de pesos había contribuido a presionar las tasas de corto plazo.
Economía eligió no abrir demasiado la canilla. La mayor parte de la colocación quedó concentrada en una Lecap con vencimiento en noviembre, que captó $3,29 billones con una tasa efectiva mensual del 2,11%. También se adjudicaron instrumentos dólar linked y deuda ajustada por CER.
El dilema es conocido: mantener la disciplina monetaria ayuda a contener las presiones cambiarias, pero una economía con poca liquidez y tasas elevadas también puede encontrar dificultades para acelerar crédito, consumo e inversión.
Norton: cuando la crisis financiera termina en Tribunales
Mientras el Gobierno y los grandes empresarios discuten cómo financiar la próxima ola de inversiones, otra compañía emblemática enfrenta el costado más duro de las dificultades financieras.
Bodega Norton sumó un nuevo frente judicial en medio de su concurso preventivo. Tres integrantes de la empresa fueron imputados en Mendoza por una presunta maniobra de defraudación contra la Cooperativa Vitivinícola San Carlos. La investigación también alcanzó a un representante de Acindar Pymes SGR.
El expediente gira alrededor de seis cheques por $955 millones emitidos apenas dos días antes de que la compañía formalizara judicialmente su concurso preventivo.
El conflicto se originó en una operación mucho menor en términos nominales: la cooperativa había vendido a Norton 375.000 litros de Malbec y 45.000 litros de Cabernet por $503,25 millones.
La operación fue financiada mediante un préstamo bancario que Norton debía cancelar, con Acindar Pymes como garante. Tras el incumplimiento comenzaron las negociaciones y finalmente, el 29 de octubre de 2025, la bodega emitió los seis cheques que ahora están bajo investigación.
La hipótesis fiscal sostiene que el mecanismo habría incorporado a la cooperativa como endosante y generado nuevas obligaciones patrimoniales sin un beneficio equivalente.
Es otro capítulo de una crisis empresaria que muestra hasta qué punto el financiamiento se transformó en una variable crítica para numerosas compañías.
Rosario prueba algo que parecía imposible: comprar desde el pozo a 20 años
Y precisamente desde Rosario aparece una experiencia que intenta resolver el problema desde el extremo opuesto: volver a estirar el horizonte del crédito.
PECAM impulsa junto con Corporación América y Grupo Petersen el desarrollo Miradores del Sur, sobre las antiguas tierras del Batallón 121.
La primera etapa contempla 245 departamentos distribuidos en cinco edificios, con unidades de uno, dos y tres dormitorios y precios previstos entre US$80.000 y US$150.000.
Pero lo novedoso no es solamente el proyecto inmobiliario.
A través del Banco de Santa Fe se instrumentará una línea que permitirá financiar hasta el 75% del valor de las unidades a 20 años, incluso cuando los departamentos todavía se encuentren en construcción.
Para un cupo limitado se prevé una tasa de 4,2% más UVA y para el público general, de 7,5% más UVA.
La arquitectura financiera también rompe con el mecanismo tradicional. Durante la construcción funcionará como un crédito personal UVA y, cuando la propiedad pueda escriturarse, se convertirá en hipotecario. Mientras tanto, Disur actuará como aval.
Detrás de esos primeros 245 departamentos existe un proyecto todavía mayor: el masterplan contempla alrededor de 1.500 viviendas y más de 120.000 metros cuadrados aprobados, además de locales comerciales.
Los primeros edificios tendrán, además, un debut particular: funcionarán como Villa Deportiva durante los XIII Juegos Suramericanos Santa Fe 2026 y posteriormente serán entregados para uso residencial.

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