Durante mucho tiempo, hablar de impacto ambiental estuvo asociado principalmente a sectores como la energía, el transporte o la producción agropecuaria. Sin embargo, en los últimos años, las industrias culturales y creativas también comenzaron a quedar bajo la lupa.
Festivales, producciones audiovisuales, congresos, ferias y eventos corporativos movilizan a miles de personas, requieren grandes cantidades de recursos y generan emisiones que pueden ser medidas. Frente a este escenario, surge un nuevo perfil profesional: el Eco Manager o Green Manager, especializado en diseñar estrategias para reducir el impacto ambiental de este tipo de producciones.
La aparición de este rol plantea, además, una nueva oportunidad para quienes buscan formarse en un mercado laboral en transformación.
¿Cuánto contamina un festival o un rodaje?
Las dimensiones del problema ayudan a comprender por qué la gestión ambiental comienza a ocupar un lugar cada vez más importante dentro de las producciones culturales.
Según datos de A Greener Future, entre el 35% y el 94% de la huella de carbono de un festival puede estar vinculada al traslado del público. El mismo informe estima que la asistencia de una persona a un festival puede generar alrededor de 500 kilos de CO₂.
En el sector audiovisual, la Sustainable Production Alliance estima que una producción puede generar alrededor de 390 toneladas de CO₂ equivalente.
Estos números incluyen distintos aspectos de la actividad: movilidad, consumo energético, alimentación, alojamiento, utilización de materiales, generación de residuos y logística, entre otros.
Por eso, la sustentabilidad ya no se plantea únicamente como una cuestión vinculada a la elección de materiales reciclables o a la separación de residuos. Implica planificar una producción completa teniendo en cuenta su impacto ambiental desde el comienzo.
Qué hace un Eco Manager
En este contexto aparece una figura profesional relativamente nueva para buena parte de la industria: el Eco Manager, Green Manager o Greener.
Su función consiste en acompañar una producción para identificar sus principales impactos ambientales y diseñar estrategias que permitan reducirlos.
Entre sus tareas pueden encontrarse la medición de la huella de carbono, la planificación de acciones de reducción, la implementación de protocolos ambientales, la coordinación entre equipos y la elaboración de reportes.
El trabajo también requiere conocer metodologías y estándares internacionales, ya que cada vez más organismos, empresas, fondos de financiamiento y plataformas incorporan criterios ambientales a sus proyectos.
En otras palabras, no se trata simplemente de “hacer una producción más ecológica”, sino de incorporar la variable ambiental a la toma de decisiones de toda la producción.
Una profesión que responde a una nueva demanda
El crecimiento de este perfil profesional está relacionado con un cambio más amplio dentro de las industrias culturales.
En distintos mercados, las producciones audiovisuales comenzaron a incorporar requisitos de sustentabilidad para acceder a determinados fondos, coproducciones o contratos. Los festivales y grandes eventos también avanzan en la medición de sus emisiones y en la implementación de estrategias para reducirlas.
Un ejemplo es el Festival de San Sebastián, que logró reducir sus emisiones en un 52% promedio en un período de cinco años, según los datos difundidos en el marco de esta transformación del sector.
La tendencia también alcanza al mundo de los eventos profesionales. En 2024 se realizaron cerca de 1,9 millones de eventos profesionales a nivel mundial, mientras que el 44% de sus organizadores ya priorizaba espacios y proveedores con criterios de sustentabilidad.
La consecuencia es clara: conocimientos que hasta hace pocos años podían considerarse complementarios comienzan a convertirse en competencias específicas requeridas por la industria.
Formación universitaria para un perfil emergente
Frente a esta transformación, la Universidad Tecnológica Nacional (UTN Argentina) y Aula Abierta lanzaron la Diplomatura Universitaria en Gestión Sustentable de Producciones Culturales: industria audiovisual, eventos y festivales.
La propuesta busca formar profesionales capaces de desempeñarse en la gestión ambiental de producciones culturales y está dirigida tanto a personas que ya trabajan en el sector como a estudiantes y quienes buscan incorporarse a un área profesional en expansión.
La diplomatura comienza el 28 de septiembre, tiene una duración de cuatro meses y se dicta bajo modalidad 100% virtual. Al finalizar, los participantes reciben un certificado universitario emitido por UTN Argentina y Aula Abierta.
El programa aborda tres grandes áreas: industria audiovisual, festivales culturales y eventos académicos, institucionales y corporativos.
Además, incluye herramientas para medir emisiones, desarrollar planes integrales de sustentabilidad y trabajar con certificaciones y metodologías utilizadas internacionalmente.
Del “greenwashing” a la gestión profesional
Uno de los desafíos que enfrenta la industria es pasar de las acciones aisladas a estrategias ambientales que puedan ser medidas, verificadas y sostenidas.
En ese sentido, la incorporación de profesionales especializados puede ayudar a evitar que la sustentabilidad quede reducida a acciones simbólicas o de comunicación y pase a formar parte de la planificación concreta de una producción.
Desde el diseño inicial de un proyecto hasta su ejecución, un Eco Manager puede intervenir en decisiones relacionadas con transporte, energía, materiales, catering, residuos, alojamiento y logística.
El objetivo no es detener la producción, sino encontrar alternativas que permitan desarrollar la actividad reduciendo su impacto ambiental.
Un nuevo campo laboral para las industrias creativas
Mientras la inteligencia artificial y la transformación tecnológica modifican numerosos perfiles profesionales, la transición hacia modelos productivos más sustentables también está creando nuevas ocupaciones.
El caso del Eco Manager es un ejemplo de cómo una necesidad ambiental puede convertirse en una nueva especialización profesional.
Las industrias culturales ya no solo necesitan guionistas, productores, técnicos, gestores culturales o especialistas en eventos. También comienzan a necesitar profesionales capaces de responder una pregunta que gana peso en cada proyecto: ¿cómo hacer lo mismo, o hacerlo mejor, generando el menor impacto ambiental posible?
La tendencia indica que la gestión sustentable puede dejar de ser un diferencial para convertirse en un estándar de la industria. Y, con ese cambio, también crece la necesidad de personas capacitadas para llevarlo adelante.



