Rosario se alza no solo sobre las barrancas del río Paraná, donde por primera vez se enarboló la bandera patria, sino también sobre una tradición que la consagra como una verdadera cuna de escuelas. Así la describió María Eugenia Guida, profesora de Ciencias de la Educación e investigadora de la Facultad de Humanidades y Artes.
En una entrevista realizada por el periodista y divulgador cultural Fabio Rodríguez en el programa Domingo para armar, la especialista repasó los principales hitos de los colegios técnicos en la ciudad e hizo estallar el teléfono y el WhatsApp de Radio 2.
Identidad y huella imborrable
Bastó que se mencionara el concepto de "escuela técnica" para que las líneas de la radio se encendieran. Es que, para muchos rosarinos, el paso por una escuela técnica no significó solo una formación profesional, sino también un motivo de orgullo que perdura en el tiempo.
Desde zona sur hasta zona norte, y de este a oeste, una gran cantidad de exalumnos conmemoraron su escuela y su barrio a través de los innumerables mensajes enviados al celular de Radio 2. Estos testimonios reavivaron experiencias personales, vivencias compartidas y reforzaron un gran sentido de pertenencia y comunidad.
Como menciona la investigadora María Eugenia Guida, “este vínculo permite un pasaje de generación en generación, evidenciado en alumnos que, tras terminar la escuela, continúan allí como profesores o deciden enviar a sus hijos a las mismas aulas".
Hugo, un vecino de Fisherton, compartió emocionado: "Fui a la Enet N° 6, gracias a esa educación sigo trabajando con 68 años". Esa pertenencia traspasó incluso las fronteras nacionales con un saludo llegado desde Inglaterra de un exalumno de la Enet N° 7. Mientras que otros recuerdos permitieron que la especialista rescatara pequeñas historias, como la de la Enet N° 3, una institución que hoy es referencia en calle Buenos Aires pero que, según relató Guida, tuvo sus humildes comienzos en 1935, en un pequeño galpón en un patio cercano a la antigua estación de Villa Diego, hoy Villa Gobernador Gálvez.
Una particularidad muy interesante es la histórica numeración de las escuelas (N° 1, 2, 3, etc.). Aunque la denominación oficial cambió con el tiempo -en los años noventa, tras las transferencias de escuelas a la provincia-, tanto exalumnos como buena parte de su comunidad educativa o los actuales directivos se siguen refiriendo a ellas por la numeración recibida a mediados de los años sesenta, y hoy son las extécnicas".
De las artes y oficios a la consolidación de las Enet
A fines del siglo XIX y principios del siglo XX, Rosario ya se consolidaba como una ciudad portuaria y comercial, recepcionando a lo largo de su historia distintas iniciativas que dieron nacimiento a una variedad de propuestas educativas. Según detalló Guida, el desarrollo de las escuelas técnicas atravesó distintas etapas: “En una primera instancia funcionaban las escuelas de Artes y Oficios, las cuales contaban con especialidades en herrería, carpintería y mecánica. Entre los años 30 y 40, estas instituciones se transformaron en Escuelas Técnicas de Oficio”.
Fui a la Enet N° 6, gracias a esa educación sigo trabajando con 68 años
Las primeras industriales, en su mayoría, se ubicaban en el centro de la ciudad, como es el caso de la Escuela Industrial de la Nación, la primera de principios del siglo XX, situada en calle Pellegrini y Ayacucho. La profesional también recordó que “el crecimiento de los colegios técnicos fue exponencial entre fines de los años 60 y principios de los 70”.
Infraestructura y recorridos estudiantiles
Un problema histórico que atravesó a las escuelas técnicas fue la obtención de un edificio propio. La docente explicó que “no existió una política ordenada de ubicación urbana; muchas instituciones surgieron por pedido de los propios vecinos en lugares específicos, funcionando en terrenos donados o en locales alquilados por la provincia o la nación".
Por su parte, el conductor Fabio Rodríguez volvió en el tiempo para evocar el recorrido del clásico colectivo 59 amarillo -la actual línea 120-, que trazaba una ruta "caracolesca" conectando la zona oeste, Echesortu, Pichincha y el centro: “Este transporte comunicaba a los distintos colegios técnicos de la ciudad y, por las mañanas, se llenaba de alumnos que viajaban hacia establecimientos como el Colegio San José".
Sobre esta institución, Guida agregó que es un referente emblemático impulsado por la congregación de los hermanos salesianos, reconocidos por haber creado escuelas de formación en oficios en todo el país.



