Suicidio. Hay que hablar sobre suicidios. Es una problemática compleja, que requiere de un adecuado tratamiento por parte de los medios de comunicación. El manual establece una serie de pautas para no difundir determinados datos, con el objetivo de evitar el efecto “Werther” o contagio en personas que puedan verse influidas en la intención de hacerlo. Es una agenda invisible, pero que siempre está. Un tema que, pese a no contar con abundante espacio en la discusión pública, no dejó de crecer. A principios de este mes, la fiscal general de Santa Fe, María Cecilia Vranicich, ponderó que en 2025 hubo 448 casos en la provincia, cifra que superó al número de homicidios dolosos y fallecimientos en siniestros viales, representando el 46,5 por ciento de las muertes violentas.

Por lo general, en los medios se aborda un suicidio ante escenarios puntuales, como un asesinato seguido de un suicidio, o en caso de que la persona haya tenido relevancia en la opinión pública. Pero hay muchos periódicamente.

“Hace doce años no para de subir la cantidad de casos de suicidios en Santa Fe. Principalmente, en el departamento Rosario. No hablar del tema públicamente no bajó la cantidad de hechos”, dijo una fuente judicial a Rosario3 al comienzo de este informe.

De acuerdo a una publicación de marzo del año pasado de la Organización Mundial de la Salud, cada año fallecen 727 mil personas por esta causa —y es mayor el número de quienes lo intentan y es la tercera causa de defunción en la franja etaria de 15 a 29 años.

El Ministerio Público de la Acusación detectó que el año pasado en Santa Fe se quitaron la vida 377 personas. A ese número se le agregaron 71 decesos que fueron considerados, en principio, como “muerte dudosa” o en custodia, al ocurrir dentro de una dependencia estatal como puede ser una comisaría o cárcel.

En ese marco, la fiscal general señaló que “la complejidad del fenómeno y la fragmentación de la información” existente hace que el MPA impulse la creación de un mecanismo interinstitucional de información estadística de suicidios dentro del Observatorio de Seguridad Pública. El objetivo es, según explicó, unificar criterios de registro y validación de datos entre Fiscalía, el Ministerio de Salud, Justicia, Seguridad y los gobiernos locales, mediante la implementación de protocolos de cargas estandarizados y el cruce de variables judiciales y sanitarias.

La situación representa un impacto en el trabajo cotidiano de Fiscalía. Hasta finales de 2023, los homicidios dolosos superaban a los suicidios. Debido al impacto de los asesinatos y las derivaciones en la seguridad pública, se reforzaron los recursos para abordarlos y esclarecerlos. Al día de hoy, la Unidad Fiscal de Violencias Altamente Lesivas (que agrupa homicidios y balaceras, entre otros delitos) cuenta con trece fiscales. En contraposición, la Unidad Fiscal Especial en Siniestros Viales y Delitos Culposos tiene cinco.

Ante un tema complejo, multifactorial y más invisibilizado que otros en los medios de comunicación, hay números aún más ocultos. Uno de ellos es la cantidad de gente que resulta afectada ante un caso. “Los efectos sobre las familias, los amigos y las comunidades son terribles y de amplio alcance, aun mucho tiempo después de que un ser querido se haya quitado la vida”, dijo Margaret Chan, directora de la OMS entre 2007 y 2017, en la publicación “Prevención del suicidio: un imperativo global”, que data de 2014.
 

Correrle el cuerpo al dolor


El psicólogo legista Héctor Albornoz ponderó el diálogo para tratar de que una persona con intenciones de tomar la decisión pueda canalizar o mitigar su dolor, su angustia. “La idea de quitarse la vida es un relámpago. Hay personas que lo vienen rumiando, pero eso obedece a otros componentes. No todos quieren quitarse la vida; quienes lo hacen quieren quitarle el cuerpo al dolor, que es muy intenso”, comentó en El mejor día de la semana (Radio 2).

“Se está viviendo un mundo donde la tecnología ayuda a distraerse, pero no a tramitar internamente ciertas cuestiones. Podés hablar mucho vía redes sociales, pero no decir lo que en verdad te duele porque no encontrás un interlocutor para hablar de ciertas cosas. Las redes permiten estar en contacto con personas, pero no necesariamente estar comunicados”, sostuvo.

Para Albornoz, “esta actualidad está potenciando el nivel de ansiedad que, cuando desbordan, producen angustia”. “No todo el mundo está en condiciones de tramitar adecuadamente la angustia, no todos responden igual. Hay quienes resuelven el motivo angustioso, o lo que potencia la ansiedad, mejor dicho. Intento focalizar el protagonismo en quien comete el acto porque es quien tiene que dar los indicadores del dolor. Por eso, fomentemos la comunicación con las personas que uno quiere. Si vemos que transita un momento difícil, extendamos el brazo, la mano, para que pueda tomarse de ahí. No todas las personas toman la ayuda, no todos están dispuestos, pero uno va a acercarse para procurar sacarlo de ese momento. También hay que decir que no todos los que atraviesan dolor se van a suicidar”, indicó.

Sobre el último punto, fuentes judiciales a las que tuvo acceso Rosario3 indicaron que “en la mayoría de los casos la persona no avisa ni deja mensajes” antes de un hecho. Es por eso que, en un segundo contenido, se aborda cómo se investigan los suicidios en Rosario

Si necesitás ayuda o conoces a alguien que la necesita, podés acercarte a cualquiera de los centros de salud, hospitales o efectores médicos de tu ciudad o comunicarte telefónicamente y de manera gratuita al número 107 o al 0800 345 1435 donde el llamado es personal, confidencial y anónimo.