El Día de la Soberanía Nacional se conmemora cada 20 noviembre en recuerdo de la Batalla de la Vuelta de Obligado, ocurrida aquel día de 1845 en la localidad bonaerense de Obligado ubicada en el partido de San Pedro a orillas del Río Paraná, a 126 kilómetros al sudeste de Rosario y a 188 al noroeste de Capital Federal.

El día permite recordar la resistencia argentina a la intención de Francia e Inglaterra de obtener la libre navegación del río Paraná, algo impedido por el entonces gobernador de Buenos Aires, Juan Manuel de Rosas. Él justificaba su medida en la defensa de la soberanía nacional asociada a su control exclusivo del territorio para evitar "volver a ser una colonia", a pesar de los intereses de Inglaterra desde cinco años atrás de tener libre navegación de los ríos para expandir de su actividad económica. De esa manera, los principios de Rosas sostenían la prohibición de impedir la libre navegación de los ríos interiores del país por parte de otras naciones y habían provocado un conflicto con la región del Litoral, principalmente con Corrientes, provincia opositora.

Esa posición de resistencia argentina se concretó en el estrecho recodo del río Paraná llamado Vuelta de Obligado, elegido por tener apenas 700 metros de ancho.

El lugar permitió colocar de forma anticipada 24 barcas de costa a costa, encadenadas entre sí con un juego triple de cadenas de 360 brazadas y echadas las anclas. Allí se ubicaron cañones de bajo calibre y fusiles que se enfrentaron en un gran escenario de desigualdad: una flota de 95 navíos de carga. Las tropas inglesas y francesas contaban con barcos a vapor y con cañones que disparaban granadas de explosión retardada, una verdadera innovación para la época.

Las barcas cruzadas a lo ancho del Paraná ante el imponente arsenal del enemigo.

Rosas dispuso junto al encargado de la defensa del territorio nacional, el general Lucio Mansilla, la participación de 900 soldados de infantería, de los cuales 250 murieron en el combate contra apenas 26 de la fuerza enemiga. La desigualdad en la batalla también se vio representada en el número de heridos: 400 del lado argentino y 86 del sector de franceses e ingleses. Desde las 8.30 de la mañana se llevó a cabo el combate, que a pesar de ser desigual le demoró poco más de cinco horas a la flota enemiga para romper las cadenas a través de un barco de vapor inglés.

Una de las cadenas que se conservan de la batalla de 1845.

El después

Transcurrida la batalla que dejó numerosas pérdidas humanas, la misión de la flota inglesa y francesa tomó rumbo por el río Paraná para concretar el objetivo inicial: expandir la actividad económica en la región.

Pero a pesar de haber derrotado la barrera física y las convicciones políticas de Rosas sobre la navegación en los ríos, las fuerzas enemigas no lograron la simpatía necesaria para establecerse en el área y desarrollar su política comercial. Es que al adentrarse en las aguas se llevaron a cabo enfrentamientos tanto de ida como de regreso. Uno de ellos fue en Paso de El Tonelero, territorio del partido de Ramallo, al norte de la provincia de Buenos Aires, San Lorenzo y Angostura del Quebracho. En este último combate la flota invasora perdió seis barcos mercantes, dos de los cuales fueron incendiados por la artillería y cuatro por sus tripulaciones al encallar. Dos de sus buques de guerra sufrieron averías de importancia. Los argentinos, por su parte, sólo padecieron un muerto y dos heridos.

La flota británica e inglesa no fue bien recibida durante el curso por el Paraná.

La especial "bienvenida" al territorio argentino por parte de las provincias no era el escenario esperado para la flota invasora. Sí se concretó el panorama ideal en los puertos de Goya y Corrientes. Algunas naves continuaron su camino hasta Paraguay, país que también resultaba afectado por el conflicto. No obstante, el resultado comercial de la campaña fue muy escaso, debido a la pobreza y falta de efectivo en Corrientes y Paraguay. La mayor parte de las mercaderías que portaban quedaron sin colocar. Su costo financiero, después de los daños infligidos por las fuerzas argentinas, se elevó enormemente. Por lo tanto, si bien lograron algunos resultados políticos, los beneficios económicos esperados se trocaron en un fuerte quebranto.

Cimbronazo político, tratados y la palabra de San Martín

Las consecuencias no solo se dieron en el área comercial, sino también en las relaciones de Argentina con otros países del continente. Chile y Brasil, hasta entonces opositores a Rosas, unieron fuerzas de apoyo y celebraron los tratados firmados en Europa. Implícitamente, la resistencia opuesta por el gobierno, obligó a los invasores a aceptar la soberanía argentina sobre los ríos interiores. Gran Bretaña, con el Tratado Arana-Southern, de 1847, concluyó definitivamente este conflicto y en marzo de ese año ordenó el retiro de su flota. Francia tardó un año más, hasta la firma del Tratado Arana-Lepredour.

Estos tratados reconocían la navegación del río Paraná como una navegación interna de la Confederación Argentina y sujeta solamente a sus leyes y reglamentos, lo mismo que la del río Uruguay en común con el Estado Oriental.

Si alguna palabra faltaba para el histórico acontecimiento era la del General José de San Martín, quien desde el exilio en Francia escribió: "Ya sabía la acción de Obligado; ¡qué inequidad! De todos modos los interventores habrán visto por esta muestra que los argentinos no son empanadas que se comen sin más trabajo que abrir la boca. A un tal proceder no nos queda otro partido que el de no mirar el porvenir y cumplir con el deber de hombres libres sea cual fuere la suerte que nos depare el destino, que en íntima convicción no sería un momento dudosa en nuestro favor si todos los argentinos se persuadiesen del deshonor que recaerá en nuestra patria si las naciones europeas triunfan en esta contienda que en mi opinión es de tanta trascendencia como la de nuestra emancipación de la España".

Vuelta de Obligado hoy

La pequeña localidad de Obligado, que cuenta con 261 habitantes según el censo de 2010, transformó sus cercanías en un área protegida histórico-natural municipal. Allí se encuentra una reserva natural, histórica y refugio de vida silvestre municipal en resguardo del paisaje original de 1845, en la ribera y las aguas del río Paraná, lo que la convirtió en un sitio histórico nacional. 

El monumento a los caídos en la Vuelta de Obligado.

Se hacen visitas guiadas de interpretación ambiental guiadas por orientadores especializados. Al presentar una doble valorización: histórica y natural, resulta de sumo interés para las visitas de contingentes escolares, sirviendo el predio de escenario viviente para complementar a los educadores la enseñanza de historia argentina, biología o ciencias naturales, además de promover en los jóvenes una toma de conciencia sobre la problemática medioambiental.

Se puede visitar la reserva diariamente. La entrada es gratuita, al igual que la sala donde se encuentra el "Centro de interpretación de flora y fauna". También posee el llamado: Museo histórico "Batalla de Obligado", un museo de sitio el cual es arancelado. En el sector del parque histórico también se encuentran diferentes monumentos y monolitos que recuerdan a los protagonistas de la batalla, además de la Baliza "Soberanía Nacional" y el destacamento "Prefectura Vuelta de Obligado", de la Prefectura Naval Argentina.

El día para recordar la historia

Esta heroica resistencia basada en el espíritu de lucha nacional se conoció en toda Europa y quedó inscripto en la historia como un símbolo de independencia, libertad y unidad nacional. La designación de este acontecimiento como Día de la Soberanía Nacional fue impulsada por el historiador José María Rosa y establecida por la Ley N° 20.770 en 1974. En noviembre de 2010, durante la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner, el Poder Ejecutivo determinó por decreto que el cuarto lunes de cada mes de noviembre sería feriado nacional en su conmemoración. Se hizo en el marco de los festejos del Bicentenario bajo el decreto 1584/2010.

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