Las marismas del Parque Nacional de Doñana, un ecosistema crucial para la migración y reproducción de aves entre Europa y África, están enfrentando una crisis sin precedentes. Los satélites Sentinel-2 de la Agencia Espacial Europea (ESA) capturaron una reducción constante de agua superficial, lo que sugiere que este humedal de valor incalculable podría secarse en aproximadamente 60 años.
Investigadores de la Universidad de Sevilla, quienes publicaron sus hallazgos en la revista especializada Geographies, combinaron observaciones satelitales con técnicas de aprendizaje automático para analizar la evolución de Doñana. Desde 2005, la marisma experimenta una disminución notable en su superficie húmeda, volumen de agua y profundidad media, con una aceleración preocupante a partir de 2010 debido al aumento de temperaturas y la disminución de precipitaciones.
This never happened before since we began taking data almost 60 years ago. Santa Olalla, the largest lagoon in the Spain's Doñana National Park, is completely dry. This year, it dried up almost one month earlier than in 2022.
What led us to this situation?
A thread ���� pic.twitter.com/ARIPbv9xib— Estación Biológica de Doñana - CSIC (@ebdonana) August 22, 2023
El estudio advierte que, bajo las tendencias actuales de calentamiento y desecación, la marisma podría superar un punto crítico en tan solo 45 años, o hasta 175 con intervención humana y cambios en las tendencias climáticas. Sin embargo, el cambio climático no es el único culpable. Doñana depende en gran medida de las aguas subterráneas, que están siendo agotadas por la agricultura intensiva, la ineficaz gestión de aguas residuales y la proliferación de pozos ilegales en los alrededores. Este agotamiento agrava los efectos de la sequía, y los científicos señalan que incluso años de lluvias abundantes ya no son suficientes para revertir la tendencia a largo plazo.
Una ligera idea...
parque nacional y natural de #Doñana 2024 vs 2026 pic.twitter.com/4QhgC3GHYI— R. Gálvez (@GalvezRivas) March 1, 2026
La potencial pérdida de Doñana tendría implicaciones mucho más allá de España, ya que humedales como este actúan como amortiguadores naturales contra los extremos climáticos y son vitales centros biológicos. La tecnología utilizada en este estudio no solo identifica las zonas afectadas, sino que también ofrece una herramienta escalable para una gestión hídrica más eficiente y sostenible en otros ecosistemas vulnerables.
Los investigadores enfatizaron que el destino de Doñana no está sellado, y acciones como una regulación más estricta de las aguas subterráneas y el cierre de pozos ilegales podrían frenar o revertir el deterioro, aunque los datos satelitales ya emiten una clara advertencia sobre la fragilidad de estos importantes humedales europeos.



