La iglesia pidió mediante un comunicado “un abordaje integral para la delincuencia juvenil” en medio del debate del proyecto de ley de la baja de imputabilidad tras el crimen de Jeremías Monzón en Santa Fe.
La Conferencia Episcopal Argentina difundió un comunicado titulado “Para los jóvenes, más educación y más comunidad” en el que critica que el debate sobre la baja de la edad para condenar a los menores se centre exclusivamente en la pena.
“Deseamos compartir algunas reflexiones ante propuestas que presentan la baja de la edad de imputabilidad como única respuesta del Estado frente a situaciones dolorosas que conmueven a la sociedad", comienza el escrito.
El comunicado —firmado por los arzobispos de Mendoza, Córdoba, Jujuy y San Isidro— luego advierte que “centrar el debate casi exclusivamente en la pena suele dejar en segundo plano aquello realmente necesario: lo que previene, educa y acompaña”.
En esa misma línea, plantearon: “Una discusión centrada únicamente en la edad de los menores involucrados corre el riesgo de simplificar una realidad mucho más compleja que interpela a la familia, a la escuela, a la comunidad y al Estado”. Más adelante, la Conferencia Episcopal recordó un comunicado publicado en marzo de 2025 en el que hacía reflexiones sobre la baja de la edad de imputabilidad.
“Si se concreta la baja de la edad de imputabilidad, ¿dónde van a recluir a los menores? ¿Cuáles son los dispositivos apropiados en las provincias para alojar a adolescentes y jóvenes que delinquen? ¿Qué alternativas reales tenemos para ofrecerles, educarlos y reinsertarlos socialmente? Sabemos cómo es la realidad de los establecimientos penitenciarios. ¿Enserio creemos que esa es la solución?”, fueron las preguntas que replicaron.
Tras esas preguntas, una de las conclusiones que señalaron en el comunicado fue la siguiente: “Es imprescindible un régimen penal juvenil y adolescente que tenga una mirada humana, integral y abierta a la esperanza”.
“A la luz de su legado y de los 150 años de presencia salesiana en la Argentina, desde la Iglesia insistimos en una propuesta positiva: educar, acompañar y prevenir”, agregaron.
En esa misma línea, señalaron: “El desafío es fortalecer políticas educativas y comunitarias que construyan futuro, más que debates que profundizan divisiones".
Por último, añadieron: “Reafirmamos que la verdadera prevención nace del cuidado compartido: de familias acompañadas, de comunidades comprometidas, de un Estado presente y de una sociedad que no se resigna a perder a sus niños y jóvenes”.



