El reciente caso de la abogada argentina Agostina Paéz, acusada de hacer gestos discriminatorios en un bar del país vecino, reabrió el debate sobre cómo se vive y por qué tiene tanto peso la estigmatización racial en la nación sudamericana. Rosemberg Nascimento, secretario ejecutivo de Educación de la localidad de Cabo de Santo Agostinho, en el estado de Pernambuco, analizó la problemática y brindó detalles sobre la dureza de las leyes actuales, que no distinguen nacionalidades a la hora de castigar estos delitos. "Hace dos años, el crimen de Brasil se quedó más fuerte, más duro", aseguró.
En diálogo con Radiópolis (Radio 2), Nascimento detalló que la intolerancia no es una actitud exclusiva de los turistas que visitan el país. "El racismo no solamente ocurre con los turistas, pero ocurre también en Brasil", remarcó, y agregó que se trata de un problema profundo en la sociedad: "Muchas veces el racismo ocurre de manera estructural", observó.
En ese sentido, el funcionario de Educación explicó que las enormes desigualdades históricas se evidencian claramente en el ámbito laboral y político. "Los mejores sueldos, los mejores empleos, son para personas de piel clara, personas blancas", sostuvo. A su vez, puntualizó que "gran parte de los políticos brasileños también son de piel clara", mientras que "los empleos minoritarios son de personas negras".
El peso de las palabras y el origen de los insultos
Consultado sobre el impacto del término "macaco" (mono), una agresión recurrente en ámbitos como el fútbol, Nascimento indicó que tiene un trasfondo histórico, social y geográfico. "Primeramente porque Brasil es un país tropical", relató, y sumó que desde el exterior "asocian mucho el Brasil a la Amazonia, a los ríos, a las florestas, como si el Brasil se redujese solamente a las florestas, y en las florestas, hay una diversidad muy grande de monos", continuó el funcionario, para luego indicar: "Gran parte de estos monos son negros". De allí, explicó, surge "esa broma de que Brasil, que los negros son monos, que comen plátano, muy triste".
Ante este panorama, destacó que su municipio tomó cartas en el asunto: "Instituimos en nuestras escuelas la asignatura de educación antirracista, para que los niños desde la educación primaria aprendan y luchen contra este mal".
Sanciones severas y sin excepciones
Sobre las consecuencias legales de estos actos, Nascimento fue tajante al aclarar que la ley se aplica con la misma severidad sin importar quién sea el agresor ni su color de piel. "Si un brasileño blanco llama a otro brasileño mono, y acá en Brasil se llama macaco, ese brasileño también será preso", afirmó de manera contundente, detallando además que en esos casos el agresor "tampoco pagará fianza".
Por último, el secretario vinculó el aumento de estos episodios a los años recientes de polarización política en su país, señalando que "en los cuatro años de nuestro antiguo presidente de extrema derecha, aumentaron los casos de racismo". No obstante, destacó las políticas de inclusión actuales, como el sistema de cupos, y en ese marco, valoró el histórico vínculo con Argentina, anticipando que en agosto enviarán 15 estudiantes y dos profesores para que puedan estudiar español, mediante un intercambio en la provincia de Córdoba.



