Valentino Formaggini es un joven de 18 años y estudiante del sexto año del Instituto Superior Politécnico de Rosario que alcanzó un logro destacado: tras obtener a medalla de oro en las instancias nacionales de su disciplina, se ganó el derecho de participar en la Olimpiada Internacional de Química. El evento se desarrollará en Uzbekistán el próximo mes de julio. En diálogo con el programa Radiópolis (Radio 2), el alumno rosarino compartió su pasión por el estudio y relató la odisea económica que debió atravesar la delegación nacional para asegurar su participación en el certamen mundial.

El evento tendrá lugar del 10 al 18 de julio y congregará a representantes de unos 90 países. Según detalló el joven, la competencia no requiere la presentación de un proyecto previo, sino que los participantes son evaluados en el momento con distintas modalidades, tras un exhaustivo proceso de selección.

Al respecto, explicó: “Te toman también un examen teórico que lo traducen al español los profes de la UBA y un examen experimental”. El camino hacia Asia comenzó en octubre del año pasado, cuando obtuvo la presea dorada a nivel nacional junto a un compañero del Poli. Luego, superó diversas instancias selectivas hasta quedar entre los cuatro argentinos elegidos para viajar.

El financiamiento para viajar
 

Uno de los grandes obstáculos que enfrentó el equipo fue la falta de recursos económicos. Al ser consultado sobre cómo lograron costear los gastos para llegar a Uzbekistán, Formaggini fue contundente respecto al retiro de fondos por parte del Estado nacional: “Lograron que no nos cobren la inscripción por segundo año consecutivo, porque el Ministerio de Educación no nos manda más plata”. De acuerdo a las gestiones realizadas por las autoridades locales, la organización internacional decidió condonar el pago de la inscripción, que rondaba los 50 mil dólares.

Valentino junto a compañeros del Poli y parte de los docentes. 
Valentino junto a compañeros del Poli y parte de los docentes. 

Ante la falta de apoyo financiero por parte del gobierno nacional para los traslados, las universidades públicas tomaron la posta. “La UNR se hizo cargo de dos pasajes, supongo que la UBA de algún pasaje se encargará también y de conseguir donaciones, porque no es buena la situación”, agregó el estudiante en su charla con Radio 2. De esta manera, el rectorado de la Universidad Nacional de Rosario garantizó parte de la logística fundamental para que el talento local pueda medirse con los mejores del mundo.

“Quiero disfrutar la experiencia, en las olimpiadas hice muchos amigos”, dijo Valentino.

Vocación y futuro

El interés de Valentino por las ciencias exactas y las reacciones de la materia no es casual. Formaggini reconoció en la entrevista que, si bien fueron sus amigos quienes lo incentivaron a anotarse en un principio en las olimpiadas colegiales, la motivación diaria para continuar provino del cuerpo docente. El joven destacó el rol de los educadores y aseguró: “De los profes que le ponen mucha garra a las clases, mucha onda, y me gusta lo que leo y lo que hago, entonces de ahí”.

Con respecto a su futuro, el alumno tiene en claro que su vínculo con la ciencia continuará una vez que finalice su escolaridad secundaria en el Politécnico. Su intención es apostar por la Licenciatura en Química en la facultad de Ciencias Bioquímicas y Farmacéuticas de la Universidad Nacional de Rosario. Para él, el proceso de aprendizaje fluye con absoluta naturalidad y entusiasmo: “Lo leo, lo entiendo, me parece hasta lógico incluso y resolver los problemas me gusta, no sé, como que me entretiene sentarme a estudiar, no le veo un problema”, concluyó, ansioso por la experiencia internacional que está a punto de vivir.