Renata tenía 13 años, múltiples patologías y un retraso madurativo que requería supervisión constante. Pero en lugar donde debían cuidarla, murió ahogada en la pileta y sus padres expresaron en Telenoche (El Trece) su dolor e indignación.

El 25 de abril, durante una sesión de hidroterapia —una terapia habitual para chicos con estas condiciones—, Renata se ahogó en la pileta del centro terapéutico donde recibía atención. No fue un accidente inevitable. Fueron 27 minutos y 22 segundos de desatención total, registrados por las cámaras de seguridad del lugar.

Las cámaras captaron cada momento. Renata ingresó a la pileta acompañada por una acompañante terapéutica, quien la dejó parada en la escalera y se retiró. A partir de ese instante, la nena quedó sola, moviéndose hacia la parte más profunda, aferrada al borde, sin que ningún adulto responsable permaneciera en el lugar.

Lo que siguió es estremecedor: los acompañantes terapéuticos rondaban la pileta sin advertir lo que estaba sucediendo. Uno de ellos pasó caminando en reiteradas oportunidades junto al agua donde Renata ya estaba ahogándose, sin reaccionar. Otro tomó una lona y se alejó. Nadie intervino durante más de 27 minutos.

Además, según señaló su padre Ignacio, Renata ingresó a la pileta sin chaleco salvavidas, una medida elemental de seguridad que tampoco fue respetada.

     

“A mi hija la mataron”: el testimonio del padre

Ignacio decidió ver el video. Y fue categórico al hablar frente a las cámaras: “La guardavida no ingresa a la pileta, la deja en la escalera, se va, agarra el teléfono, se va para afuera. El guardavidas pasa caminando por el lado de la pileta con Renata ahí y no la ve. No me podés decir que no la ves.“Hicieron todo mal. A mi hija la mataron. Es muy simple.”

Diana, la mamá de Renata, no quiso ver las imágenes. Pero sí contó, con la voz quebrada, cómo vivió aquella tarde. Recibió un llamado del coordinador del centro que le dijo que su hija “había tragado mucha agua” y que fuera. Diana vive en Capital Federal, a una hora de distancia.

Durante el trayecto intentó comunicarse para pedir novedades, pero le dijeron que por tratarse de una menor no podían brindar información. Cuando llegó al centro, la coordinadora le confirmó que Renata no había sobrevivido.

“Yo ahí entré en shock. Me llevan a un consultorio y los médicos me decían que cuando llegaron ya no tenía signos vitales”, relató Diana.

Cuando preguntó qué había pasado, nadie supo darle una respuesta. “Me dijeron que tenían que ver las cámaras, que ellos no estaban en la pileta”, recordó. Fue recién cuando el fiscal revisó el video que Diana se enteró de la verdad.

“No entiendo, no entiendo, no entiendo lo que pasa. No puede ser. ¿En qué cabeza cabe dejar a una nena sola? Le pasó a Renata, pero le podría haber pasado a cualquiera de los chicos que estaban ahí.”

Hay una causa judicial abierta que investiga el hecho como homicidio culposo. El abogado de la familia, Matías Morla, subrayó que Renata no podía estar sola bajo ninguna circunstancia: no tenía noción del riesgo ni del peligro, no podía valerse por sí misma y requería supervisión constante, especialmente en el agua.