Este miércoles se cumplen dos meses del homicidio de Jeremías Monzón, el adolescente de Santa Fe que fue torturado y asesinado por dos menores de 14 años y una de 16. Tras lo ocurrido, Romina Monzón, madre de la vícitima, participó de la sesión de Diputados donde se debatió y sancionó la modificación del Régimen Penal Juvenil. En ese contexto, la mujer explicó en De Boca en Boca (Radio 2) porque cree necesaria la reforma.
En principio, Monzón explicó que ella considerá a la niñez como “una etapa que es parte de la infancia” y donde habita, entre otras cosas, la inocencia y la “ilusión”. Pero respecto a los asesinos de su hijo, diferenció que “a pesar de que tienen 14 años, no son niños”.
“Perdieron cualquier dejo de humanidad, de conciencia, de respeto. Perdieron tantas cosas cuando decidieron matar a alguien”, dijo y sumó que el asesinato no fue al azar, ”no es que algo salió mal, estaba premeditado". En ese mismo sentido, señaló que fue tanto el desprecio y el daño que no pudo reconocer a su hijo. “Lo asesinaron de una manera muy violenta y está el video grabado de lo que hicieron”, agregó.
Respecto a la baja en la edad de punibilidad, Monzón fue directa: “Hay homicidas de 12, 13 o 14 años, son muchos los casos y muchas las víctimas”. Además, en la búsqueda para tratar de entender lo que ocurrió, la mamá de Jeremías indicó que “el mundo está cambiando y hay mucha gente sádica”. Contó también que dos de los responsables de la muerte de Jeremías, tienen “fanatismo por videos de tortura”.
Durante la entrevista, Monzón hizo hincapié en el “nivel de perversión” de los adolescentes. Recordó cómo llevaron engañado a Jeremías hasta la fábrica abonada, las puñaladas que le dieron, los padecimientos que sufrió su hijo, y lo que hicieron una vez que el joven ya no respiraba: “Se sacaron fotos con el cuerpo como si fuera un trofeo de caza. Lo devistieron y después se fueron a merendar”.
Para cerrar, la mujer contó que al estar presente en el debate pudo conocer a otras familias y otras madres que también perdieron a sus hijos en manos de menores de edad. “Fue terrible ver que a todos nos unía el dolor por el tecnicismo de una ley que tiene 45 años y que nunca le cambiaron ni un solo artículo”, dijo.



