La Confederación General del Trabajo (CGT) aseguró que el paro general de 24 horas tuvo un alto nivel de adhesión en todo el país y volvió a cuestionar con dureza el proyecto de reforma laboral que se discute en el Congreso. Así lo afirmó Jorge Sola, integrante del triunvirato que conduce la central obrera, quien habló de una medida con “más del 90% de la actividad detenida”.

“A partir de eso, decirles que esta huelga ha sido de un enorme acatamiento, de más del 90% de la actividad detenida”, sostuvo Sola en un mensaje público, en el que también agradeció el respaldo de sindicatos, regionales, organizaciones sociales, religiosas y pequeñas y medianas empresas.

El dirigente sindical abrió su intervención con un mensaje de solidaridad hacia los trabajadores que perdieron su empleo en los últimos meses y mencionó especialmente el cierre de la empresa Fate. “Todos los días en la Argentina, en los últimos dos años, 400 trabajadores pierden su puesto de trabajo formal. Queremos solidarizarnos con cada una de las empresas que perdieron sus labores, con las 21 mil pymes que dejaron de existir y con los 300 mil puestos que pasaron a la informalidad o a la desocupación”, afirmó.

En relación con la reforma laboral impulsada por el Gobierno, Sola fue especialmente crítico. “Me cuesta llamar modernización a lo que retrocede 100 años. Nunca se moderniza algo volviendo para atrás”, planteó, y sostuvo que la iniciativa “retrocede en derechos individuales y colectivos” y busca una transferencia de recursos “del salario de los trabajadores hacia el sector empleador y el sector financiero”.

El dirigente también cuestionó los cambios previstos en aportes y contribuciones patronales y en el sistema previsional. Según afirmó, el proyecto implicaría una reducción de ingresos de unos 6 mil millones de dólares anuales para el sistema, “que van a pasar del salario diferido de los trabajadores hacia el sector financiero”.

Sola reconoció que un paro implica pérdidas económicas, pero defendió la medida como una herramienta constitucional. “Cada trabajador que para sabe que pierde un día de trabajo, pero lo hace convencido del derecho que está defendiendo”, señaló, y aseguró que la huelga reflejó un “humor social” extendido, que incluye tanto a trabajadores formales como informales, monotributistas y desocupados.

     

Finalmente, llamó a los legisladores a considerar el impacto social del proyecto. “Quienes hoy tienen la responsabilidad de darle sanción definitiva a este proyecto representan principalmente a trabajadores y trabajadoras de todos los sectores. Deben mirarse a sí mismos y a quienes representan”, dijo, y ratificó que la CGT continuará con la protesta gremial “en la calle, como lo hicimos doce veces”.