Una familia de San Jerónimo Sud fue víctima de una estafa que terminó con una pérdida millonaria y dejó comprometidos los dos emprendimientos que tienen en el pueblo: una carnicería y un frigorífico. El caso se conoció a partir del testimonio de las víctimas en De 12 a 14 (El Tres), donde contaron en primera persona cómo ocurrió el engaño.

Juan Cruz, uno de los damnificados, relató que todo comenzó con un pedido que le resultó inusual. “El miércoles me hacen un pedido de carne, me pareció raro que no era característica de acá, 341, sino que era 342, pero como está viniendo gente nueva al pueblo y viene gente de otro lado a la carnicería, lo preparé”.

Según contó, el cliente no pasó a retirarlo ese día y al siguiente retomó el contacto. “No lo vinieron a buscar, al otro día me escribió y me puso «che, ahora lo mando a mi hijo a buscarlo. Pasame el monto». Eran $83.700 y me manda un comprobante con 8.3700.000. Automáticamente le digo que se equivocó, que a mi no me había llegado la plata pero que se quede tranquilo que ni bien entraba se la iba a devolver”.

A partir de ahí, comenzó la maniobra fraudulenta. “Ahí nomás me dijo que su señora se equivocó y lo mandó como «préstamo» en el concepto. Me empieza a decir que su señora estaba mal, que estaba tomando una pastilla para la presión. que por favor intente comunicarme con el banco”.

Minutos después, recibió un llamado que aparentaba ser de una billetera virtual. “A los 10 minutos me llama alguien supuestamente de Mercado Pago y me empieza a llevar, a decir qué tengo que hacer. Me comentó que había impactado un pago pero que no me había entrado porque figuraba como préstamo. Me parecieron raras algunas cosas y le corté. Me volvió a llamar y me siguió charlando”.

En ese contexto, explicó cómo fue convencido. “Me entró por lo emocional y porque uno está con la cabeza a 2 mil. Me dijo que le podía generar problemas a la otra persona porque lo podían tomar como prestamista y que yo también podía tener problemas con Afip. Me fue llevando hasta que me dijo «tenés que transferir a este lugar un monto, a este lugar otro», todos con diferentes conceptos, una era aportes de capital, otra bienes no redituables”.

Mientras hablaba por teléfono, también recibía mensajes del supuesto cliente. “Además estaba hablando por teléfono, yo tenía el whatsapp en la computadora y el que supuestamente me había transferido también me escribía”.

El desenlace llegó cuando ya había realizado varias transferencias. “Yo ya le había transferido casi todo y me pedía si tenía 2 millones más, yo justo llegué a mi casa y mi mujer me alertó un poco pero ya era tarde. Llamé por teléfono a quien supuestamente era el hijo del muchacho, se dio cuenta que yo ya sabía y me dice «bueno, ya está. Te manda saludos la banda del millón» y me cortó”.

Tras el hecho, radicó la denuncia. “Apenas corté fui a hacer la denuncia a la comisaría de San Gerónimo, no creo que sirva de mucho pero al menos eso pasa a investigación”.

Por su parte, Patricia, madre de Juan Cruz, explicó el impacto económico y emocional que dejó la estafa. “Nosotros hace un año y medio que estamos acá con la carnicería, en ese tiempo no se puede hacer plata. Pero esto solamente afectó a este negocio sino que también al frigorífico que tenemos hace 25 años porque se vaciaron las cuentas para pasarle todo el dinero que ellos estaban pidiendo”.

También se refirió a cómo viven la situación puertas adentro. “Él se siente muy culpable porque siempre nos advertía a nosotros que no cayéramos en eso, que tuviéramos cuidado. Pero bueno, cuando uno tiene la cabeza en miles de problemas pasa esto. Acá para una estafa no hay edad, antes eran las personas grandes, ahora es cualquier edad”.

Sobre la modalidad del engaño, remarcó: “Se las saben todas porque no le pidieron ningún dato, tenían su cuit, su número de documento, tenían todo y cuando escribieron tenían un whatsapp con foto. Acá se vende poco, entonces te hacen un pedido de 80 mil pesos, ¿qué vas a decir, no?”.

Por último, describió la dificultad de salir adelante tras lo ocurrido. “Cuando uno vive en un pueblo tiene otro pensamiento, porque yo creo que esto nos pasó por ser confiados y por tener pena por esa persona porque cuando le dicen quiénes son, le dicen «bendiciones». Entonces no podés creer ya en más nadie”.

Ahora volver a empezar no es fácil porque son 8 millones que tenemos que pagar y no tenemos de dónde sacarlo. Ese es el problema. Es mucho dinero, la carne se paga cuando se baja, no hay mucha vuelta para eso”, concluyó.