La diputada brasileña Fabiana Bolsonaro (del Partido Liberal) se pintó la cara y el cuerpo de marrón en plena sesión en señal de protesta por la designación una mujer transgénero como presidenta de la Comisión de Defensa de los Derechos de la Mujer en la Cámara de Diputados de San Pablo. Por el hecho, un grupo de legisladores a pidió su destitución acusándola de racismo.

Tras el nombramiento de Erika Hilton como presidenta, la funcionaria afirmó en su discurso que “las mujeres trans no son mujeres”, y sacó un maquillaje oscuro con el que pretendía demostrar que, al pintarse de negro, tampoco se convertiría en una persona negra.

Bolsonaro —quien no tiene ningún parentesco con el expresidente Jair Bolsonaro pero se autoproclama como su seguidora— aseguró en su exposición que su gesto era un “experimento social” para cuestionar la identidad de género de Hilton. “¿Yo soy negra ahora? Estoy pintada de negra, me reconozco como negra. ¿Por qué no puedo, entonces, presidir la Comisión de Antirracismo?”, ironizó.

La intervención fue interrumpida por la diputada Monica Seixas (del PSOL), que pidió orden y acusó a su colega de transfobia, y solicitó la suspensión de la sesión y de la transmisión.

Sin embargo, el presidente de la sesión, permitió que la diputada del Estado de San Pablo concluyera su intervención y afirmó que remitiría el caso a la presidencia de la Cámara.

Tras el hecho, un grupo de diputados de la Alesp (Asamblea Legislativa de San Pablo) hicieron una denuncia ante el Consejo de Ética para pedir la destitución de la diputada liberal.

La denuncia fue firmada por 18 parlamentarios, incluida la diputada Seixas, quien sostuvo que el acto de Bolsonaro “violó principios constitucionales y reforzó estigmas contra las personas trans”.

Por otra parte, otras diputadas del Partido Socialismo y Libertad presentaron una denuncia penal ante el Ministerio Público Federal y una representación ante el Ministerio Público de San Pablo.